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Comparto con mucha alegría las imágenes y el video de lo que fue el taller de “Mandala Intuitivo” para niñ@s.

Trabajar con niños no es tarea fácil, no hay estructura o reglas fijas que se puedan aplicar en un círculo de niños, uno debe fluir intuitivamente con sus energías y necesidades hasta que se lleguen a conciliar en un círculo energético de una energía fructífera y en constante movimiento.

El efecto que tiene el crear mandalas en los niños es indiscutible, sobretodo en aquellos que más concentración y focalización necesitan. En el taller los niñ@s experimentaron varias técnicas para crear mandalas, así cada niñ@ podía sentir con cuál se sentía más cómodo y podía expresarse mejor. Cada niñ@ es un mundo diferente y necesita determinada técnica para centrarse y relajarse.

Disfrutamos mucho haciendo los mandalas, expresándonos y comunicándonos libremente!!

Su nombre: “El regreso de la LUZ”   Nacido en Abril del 2012

(creación con colores acuarelables y acrílicos)

“Quien usa la Luz para regresar a la claridad

escapa de todo peligro y se viste de Eternidad.”*

Si nuestros propósitos son buenos y están alineados con la Verdad

es porque estamos en el Camino.

Su nombre: “Tiempo de Espera”  Nacido en Mayo del 2012

(creación con colores acuarelables)

“Lo humillado será enaltecido

Lo torcido será enderezado

Lo vacío será llenado

Lo viejo será renovado

Lo sencillo y puro será alcanzado,

pero lo complicado y extenso será perdido.”*

En tiempos de espera hay que cultivar la paciencia,

no actuar, sólo observar y dejar fluir.

Su nombre: “La Unidad entre la luz y la oscuridad”

Nacido en Abril del 2012

(creación con cartulina negra y colores metálicos)

“Porque el ser y no ser crecen juntos.

Lo fácil y lo difícil se complementan mutuamente.

Lo largo y lo corto se forman el uno del otro.

Lo alto y lo bajo se aproximan complementariamente.

El sonido y el tono se armonizan entre sí.

El antes y el después confluyen en igual camino.”*

Felicidad y pena son dos caras de la misma moneda,

y la ecuanimidad en nuestro propio Ser se dá

al experimentar esa Unidad.

Susana Guerini

* Creaciones apoyadas con el trabajo intuitivo de las cartas del TAO

Su nombre: “Coronación”

Nacido en Marzo del 2012

La verdad no hay pretextos para no crear mandalas. Cuando uno llega a conectarse con esta herramienta, ésta forma parte de la vida misma y sobretodo se vuelve un recurso VITAL y automático cuando se está viviendo situaciones desafiantes. Estos mandalas que comparto con ustedes a continuación son un ejemplo de lo que les digo.

Me enfrentaba a un doble desafío, por una parte situaciones intensas y por otra, no tener mis recursos normales para empezar a crear mandalas ese momento. Sin tener papel o cartulina adecuada, sin colores, sin pinceles, sin nada, tan solo un cd para poder hacer el círculo, unas hojas impresas y un bolígrafo azul primero y luego uno negro que encontré, pude crear estos mandalas. Y déjenme decirles que fueron realmente mi sostenimiento y mi acompañamiento mientras vivía una situación difícil donde debía sostenerme primero a mí misma y luego a otras personas.

Su nombre: “Insondable”

Nacido en Marzo del 2012

Estos mandalas crecían y crecían fluyendo libremente a pesar de la carencia de recursos pero  creo que se dieron porque el recurso esencial estaba presente y era la conexión conmigo misma y esa necesidad de estar concentrada, calmada y anclada en mí misma para poder hacer frente a lo que estaba viviendo que no era nada fácil.

Su nombre: “La grandeza de mi YO SOY”

Nacido en Marzo del 2012

Estos mandalas curiosamente me hablaron mucho de empoderamiento y de femenidad. Factores que precisamente se estaban moviendo en esa situación y que necesitaba reforzar en ese momento. Todos estamos conectados y los temas con los que nos encontramos son temas nuestros también y a la vez que uno trabaja internamente temas determinados, está trabajando por y para los demás. Es decir el Servicio debe empezar en uno mismo.

Con estos mandalas producto de mi vivencia personal confirmo la importancia de trabajar con ellos y lo valioso que significa tener una herramienta terapeútica propia en ese momento, cuando uno realmente lo necesita, al alcance de la mano y en la situación que sea, sin tener que hacer una cita con algún terapeuta o esperar que un tercero te dé la receta mágica o su interpretación.

La verdad es que me siento agradecida y acompañada por los mandalas! Es realmente una bendición!!

Susana Guerini

Nacido en Diciembre del 2011

Su nombre: “Dulce Rendición”

Muchas veces en nuestra vida, nos enfrentamos a desafíos que regresan persistentemente y que nos incitan necesariamente a dar paso a una rendición, a no seguir inviertiendo nuestras energías en tratar de cambiar situaciones que no se pueden cambiar, de controlar, de luchar, de oponerse con otras ideas, resistir, etc, etc. Es en este punto de nuestra vida en que ya nada nos está funcionando y parece que hemos perdido el “control” de nuestro camino.

Y claro es que en ese constante forcejear nos hemos estado yendo contra corriente y ha llegado el tiempo de entregarnos dulcemente al fluir de la corriente misma de la vida. Un tiempo que nos  proporciona una tregua para sentir la necesidad de dejarse llevar por el flujo de la existencia, darse cuenta del alcance y las repercusiones que la rendición genera en nuestro crecimiento interno.

Siento por experiencia propia que cuando uno vive momentos de rendición, uno se conecta profundamente con ese espacio y momentum sagrado en que nuestro espíritu se conjuga con la Voluntad Divina. La personalidad cansada de forcejear se rinde y toma el mando el Ser que se acopla al flujo de la vida. Uno se rinde simplemente a lo que es, ocupando así solamente el presente.

Este mandala representa este momentum, dos pilas grandiosas de agua tanto arriba como abajo, en el cielo y en la tierra están ocupando esa majestuosidad de confianza en la existencia.  Dos soles, el sol terrenal y el sol espiritual con su sutileza exacatamente balanceada en ambos mundos. Las pilas de agua se asientan en el gran ojo que todo lo vé, el ojo de la intuición y del corazón que en el momento de la rendición, tiene la capacidad de ver más allá de lo que simplemente se vé. El centro es el Ser en el presente donde se concilian pasado y presente, lleno de amor, paz, fuerza y buena voluntad.

Crear este mandala ha permitido que surga el resplandor de la quietud en mí, esa sensación de confianza infinita, de una paz insondable. Y sabes que a partir de ese momento todo lo que suceda tiene un Orden y una causa perfecta. Es como tirarse al vacío sin miedo sabiendo que todo vá a estar bien.

Cabe aclarar que no se trata de una rendición que implica renuncia, incapacidad de responder a las pruebas de la vida, letargo, etc. La verdadera rendición, es algo totalmente diferente. No significa soportar pasivamente cualquier situación  sin hacer nada al respecto. Tampoco significa dejar de hacer planes o de iniciar acciones positivas.

La rendición viene a ser una sabiduría simple pero profunda que implica como ya dijimos, ceder más que oponerse al flujo de la vida.  Es renunciar a la resistencia interna a lo que sencillamente es.

Pasamos muchas veces por períodos y a veces hasta años de resistirnos internamente a lo que nos presenta la vida.  Nos enrollamos en pensamientos y acciones rígidas, llenas de prejuicios, miedos y consecuentemente de dolor. Es bueno darse cuenta de lo que está pasando, que las cosas van mal y que no fluye nada y desde ahí tomar medidas pues así no se puede seguir caminando. Identificar cuando la presencia de la rendición es vital y evaluar el por qué de ello, que realmente encierra, sus causas, efectos y repercusiones.

El momento de la rendición, de la dulce rendición, te libera de toda la carga mental y del sufrimiento. Cuando uno se rinde dulcemente a la Voluntad de lo Divino, uno se re-conecta con el Ser y se ajusta al flujo de la existencia.

“Padre-Madre-Amor, es mi voluntad que se haga tu Voluntad en mí”

Susana Guerini

Nacido en Diciembre del 2011

Su nombre: “Aquietarse y callar”

La creación de este mandala refleja claramente para mí la importancia del aquietarse y callar. Parte de la sanación de nuestras heridas requiere aquietar la mente, vaciarla de tanta carga y de tanta basura de pensamientos acumulados, para dar espacio a nuestra conexión con nuestro Ser. Y por experiencia propia puedo decir que tanto la práctica de la meditación como de la creación de mandalas , que es una meditación activa, puede proporcionarnos ese aquietarse, ese callar interno.

Vivimos de manera acelerada, llenos de torbellinos de pensamientos y de emociones sin integrar. Pareciera que queremos tapar todo, seguir aparentando y no afrontar nuestros asuntos internos pendientes, nuestras sombras y nos llenamos de actividades sin darnos espacios de silencio. Así tarde o temprano terminanos estallando de alguna manera. Mi práctica regular de meditación en las mañanas, así como la creación de mis mandalas han sido en mi vida un apoyo vital para poder seguir caminando. Cuando por alguna razón no he podido hacerlo, o si estoy pasando por proceso internos fuertes, siento una necesidad imperante de recurrir a estas práctica y no saben cuánto bien me hacen, cómo me sostienen, me centran y me llenan de serenidad.

Estas prácticas tienen que ser integrativas, es decir que no cumplan la función de “huída”, moda o escape esotérico, sino que más bien nos ayuden a asentarnos en nuestro cuerpo, a integrar todos nuestros sentimientos y pensamientos para poder así volver al mundo y vivir en el mundo de una manera más auténtica e íntegra.

La rueda en colores verdes de sanación, gira en un movimiento de renovación, de generar y regenerar, movimiento necesario para poder ordenar y purificar el Alma. El desafío humano que todos tenemos de alcanzar la consciencia mediante el proceso de conocer nuestro propio lado oscuro y oculto, se vé reflejado en la cruz.  Cruz de color azul en el centro representa para mí el resplandor de la quietud de la consciencia.

La presencia del número cuatro en mi mandala organiza, define y ordena. Mientras vamos sanando, vamos ordenándonos internamente y logrando así más equilibrio y armonía. Al ir transmutando nuestro interno (color violeta) vamos adquiriendo la capacidad de ver las cosas con claridad (color amarillo), llenándonos de energía e impulso para caminar con más determinación en nuestras vidas.

Y es en el silencio interior en donde podemos “mirarnos”, comprendernos, aceptarnos y amarnos.  Entrar dentro es entrar en el misterio de uno mismo. Y mientras más vacío esté el canal más rápido podemos re-unirnos con lo Divino que vive y espera por nosotros.

Comparto con ustedes este texto hermosísimo del Padre Vinicio Rueda, sacerdote católico y practicante Zen, de su libro “El sendero del Zen” que conecta muy bien con este tema:

” CALLAR…

Callar es morir a muchos ruidos del Alma.

Callar es entrar en puntillas en el propio corazón.

Callar es esperar suavemente el encuentro con uno mismo.

Callar es aceptarse, aceptar a los demás, como es uno mismo, como son los otros.

Callar es abrir los ojos ante el misterio.

Callar es contemplarlo largamente, sin pestañar.

Callar es inclinar mansamente el corazón ante la sonrisa de los ojos de Dios.

Callar es decir SI con la vida, con la muerte.”

Finalmente les invito a que se regalen sus momentos de silencio y se entreguen a la práctica de la creación de mandalas o cualquier tipo de meditación que les ayude a retornar a su centro, a su Hogar!

Susana Guerini

Nacido en Diciembre del 2011.

Su nombre: “La Búsqueda”

“La búsqueda significa capacidad de decisión. La búsqueda significa aceptar riesgos. Nadie más puede decidir algo por ti. Sí, los demás te pueden ayudar, los demás te pueden mostrar el camino, pero la decisión tiene que ser tuya, porque a través de tu decisión va a nacer tu Alma.” Osho

Antes de iniciar la creación de este mandala, sentí la necesidad de crear uno de tamaño grande. Sentía intuitivamente que el proceso que estaba por desvelarse tenían varios temas que necesitaban tiempo y espacio para ser procesados. Este mandala me ha tomado dos semanas crearlo, dos semanas intensas de procesos internos, de satisfacciones internas, lágrimas y mucha aceptación y paz interior.  Cada día me retiraba de todas las actividades diarias para trabajar una parte de mi mandala, buscando capa por capa dentro de mis profundidades. Ha sido una experiencia muy enriquecedora e integradora de partes mías que todavía permanecían oscuras. Y es que el trabajo interno no termina nunca, siempre hay algún tema por desvelar y así poco a poco uno puede ir recuperando espacio físico, mental, emocional y del Alma.

Este mandala simboliza para mí este camino de búsqueda que se trata realmente del “viaje del héroe”.  Es la historia común de todos quienes emprendemos un viaje en la búsqueda de un sentido más trascendente para nuestras vidas. De cuando sentimos ese llamado poderoso (llamado al cual podemos aceptar o rechazarlo retrasando nuestra evolución) de atrevernos a ir más allá de los límites, damos el salto al vacío y renunciamos a muchas cosas en pos de encontrar una mayor integridad moral y humana. Empezamos a cuestionar nuestra realidad, nuestro ambiente y lo percibido como “normal” y francamente nada nos llena, sólo encontramos fachada y vacío.

“Cuando más decisivo te vuelvas, más integrado te volverás. Evidentemente, es muy peligroso, pero la vida es peligrosa. Hay muchas posibilidades que te equivoques, pero tienes que correr ese riesgo. Hay posibilidades de que yerres, pero uno aprende errando. La vida es un ejercicio de prueba y error.” Osho

Nos hemos atrevido a pensar y sentir diferente, hemos sido tildados de locos, raros, diferentes, incomprendidos y hasta miembros de alguna secta. Hemos tratado de ser auténticos, de ser nosotros mismos ante un show social y cultural en decadencia. En definitiva, somos aquellos que nos atrevemos a manifestar nuestra verdadera naturaleza divina y empezar a brillar tal como lo hace el sol, sin miedo al qué dirán o a incomodar muchas veces tan sólo con nuestra presencia , a otros en su vida durmiente.

Pero no es nada fácil, en esta búsqueda uno debe atravesar y enfrentar un sin número de desafíos adquiriendo con cada etapa un mayor conocimiento de uno mismo y de la realidad. Iniciar la búsqueda esconde misterios de transformación en un mundo desconocido. Y muchas veces debemos morir a los viejos conceptos, al ambiente familiar, ideales y patrones emocionales que ya dejan de ser útiles en nuestras vidas, para poder nacer nuevamente, pero renovados y con más consciencia.

” La búsqueda es difícil porque se desconoce la verdad. La búsqueda es difícil, porque la verdad no solo se desconoce, sino que no se puede conocer. La búsqueda es difícil porque el buscador tiene que arriesgar toda su vida por ella.” Osho

La búsqueda supone varias crisis internas, confusiones, miedos, destrucción de estructuras que sustentaban nuestra realidad, en un proceso fuerte y maravilloso de iniciación que puede ser muy bien apoyado con el trabajo terapeútico de mandalas.

Mediante las pruebas que el escenario de la vida nos pone cada día, podemos transformarnos como personas. Esta búsqueda es el proceso de integración de las diferentes partes de nosotros mismos que están separadas, nuestras sombras emergen a la superficie para ser integradas en nuestra consciencia. Este proceso se puede expresar con nitidez en la creación de nuestros propios mandalas. Es por esto que el trabajo con mandalas es de vital importancia en nuestro camino de desarrollo personal.

Es también importante en esta búsqueda,  la sanación de las heridas emocionales y espirituales que llevamos con nosotros. La sanación de esas heridas nos vá a permitir recuperar nuestra energía y poder interior para hacer lo que tenemos que hacer en la vida. Cuando creamos nuestros mandalas estamos activando nuestras heridas con colores y formas expresando todos nuestros pensamientos y sentimientos e integrándolos en un círculo contenedor. Recuperamos espacio energético que estaba ocupado por temas no resueltos y podemos así expandir nuestra energía vital y dar cabida a cosas nuevas en nuestra vida.

Este camino de búsqueda es un camino de valientes y con el tiempo y la disciplina uno va realizando en si mismo ciertas verdades, uno llega a cierto estado de consciencia y bienestar interno.

La finalidad de la búsqueda, del héroe, vendría a ser la reconciliación total en una triple integración,  no sólo primero consigo mismo, sino también con la los demás y consecuentemente con la madre naturaleza.

Susana Guerini

“La esencia de toda religión es ver a Dios en todas las cosas, su voluntad en todo lo que ocurre, su gracia en todo lo que hacemos, su compañía en todo lo que vivimos.

Y a ese reconocimiento esencial nos pueden llevar paso a paso los ángeles con la suavidad eficaz de su constante presencia siempre a nuestro lado y al lado de todos aquellos a quienes encontramos y de todo aquello por donde pasamos.

Cada momento tiene su ángel y como estos ángeles ven siempre el rostro de Dios, el contacto con ellos nos lleva de la mano a la presencia de Dios.”

Carlos G. Vallés

Nos reunimos entre amigas mandaleras y decidimos hacer mandalas de ángeles dada la cercanía a la navidad. Fue un encuentro lleno de inocencia y de volver a sentirnos como niñas. Tras una meditación guiada con este tema sacamos cartas de ángeles y como siempre sus regalos y mensajes dieron en el clavo. Luego cada una empezó la creación de su propio mandala con el tema del angelito.

El adulto en nosotros nos frenaba al comenzar la creación pero luego pudimos fluir y jugar con colores, agua, escarcha, goma, marcadores, etc.  Y es que cuando despertamos al niñ@ dentro de nosotros estamos despertando también a nuestro ángel. Nos llenamos de alegría e inocencia al contactar con nuestro ángel, con nuestro niñ@ interno, a través de nuestros mandalas. Y es que vivimos dándole la espalda a nuestro niñ@ interior y a nuestro ángel.

Y al escribir este post cuyo tema es de los ángeles me conecté con aquella época parte de mi camino donde estaba fascinada con el tema angelical tratando de memorizar todas las jerarquías, nombres, atributos, colores, rayos, etc etc que tenía cada tipo de entidad angelical. En cierta manera dándole ese sentido de separación esotérica, de que los ángeles están en el cielo, separados de nosotros. Y la verdad es que visto de esa manera hoy por hoy no me dice mucho, siento que debemos rescatar las virtudes angelicales aquí en este mundo y en esta experiencia humana.

Si nosotros somo el “cielo”, somos “Dios”, entonces también somos “ángeles”. Y nuestra misión sería buscar “adentro” a ese cielo, a ese Dios y a ese ángel que vive en nosotros y quiere manifestarse.

Podemos encontrarnos diariamente con ángeles en nuestro diario vivir, ángeles “disfrazados” de hijos, amigos, hermanos, animales, plantas, etc. que nos traen mensajes, regalos y hasta lecciones de vida. Claro pero no nos damos cuenta pero si empezaramos a percatarnos quizás pudiéramos tener más consciencia de esto.

No deberíamos poner todo el “poder” a los ángeles de todo lo que nos pasa y de cualquier situación o decisión, recordemos que ellos son parte de la existencia, están ahí sin interferir y respetando nuestro libre albedrío. Tenemos la compañía de ángeles, eso es indudable y me consta, pero también hay que reconocer que son parte de nosotros mismos en otra dimensión. Y desde esa perspectiva integradora es que debemos asumirnos como ángeles humanos responsables de nuestro camino y de nuestras decisiones. Siempre que trabajamos internamente creando Luz, creando consciencia, estamos responsabilizándonos no solamente por nosotros sino por toda la humanidad, en definitiva estamos activando al ángel que vive en nosotros.

Despertar el ángel o el niño interno en nosotros es ir profundamente hacia la pureza de nuestro Ser donde no hay juicios sino inocencia y amor incondicional. Por eso creo que es importantísimo trabajar con nuestro niñ@ interno pues ahí hay temas pilares que determinan todo nuestro accionar en la vida.

Y es que cuando sepultamos al niñ@ interior, a ese ángel hermoso, empezamos a dejar de confiar en la gente, nos asusta abrir nuestro corazón para evitar ser heridos de nuevo y así creamos una coraza de hierro “adulta” que nos impide ser quienes de verdad somos.
Para volver a sentirnos en plenitud, debemos recuperar lo perdido, mirar hacia dentro  y contactar de nuevo con nuestro niño espontáneo  que sabía seguir a su corazón y a sus sueños, esos sueños que se van enterrando tras buscar siempre la aprobación de los demás o lo supuestamente establecido. No se trata de volver a ser infantiles sino de rescatar la inocencia y la pureza y compaginarlas con nuestra madurez de la edad para que así nuestra Alma pueda renacer.
Susana Guerini

“Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos,

vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo ángeles en todas partes”.

Nacido en Octubre del 2011.

Su nombre: “Equilibrio en movimiento”

Tod@s estamos compuestos de aspectos espirituales, mentales, emocionales (sentimientos) y físico. No podemos mirar al ser humano desde un sólo punto de vista, es un todo integrado y quedarnos con una sola parte sería como ver solo una parte del conocimiento humano. Este mandala que he creado simboliza para mí el equilibrio en movimiento. El equilibrio íntegro de todas mis partes en continuo movimiento, en continuo crecimiento.

En la naturaleza todo busca su equilibrio eso es en el Macrocosmos, nosotros los seres humanos como reflejo en el Microcosmos también en forma natural buscamos nuestro equilibrio que es interno para lograr la armonía y la evolución finalmente. Para mí, mantener equilibrio en todos los aspectos  o planos del ser humano es importante, sin este equilibrio nada puede concretizarce. El ser humano está en un proceso a ser “perfectible” y el equlibrio es un pilar fundamental que debemos trabajar internamente puesto que todo desequilibrio separa al hombre de su totalidad fisiológica y psicológica y por consiguiente de todo.

El equilibrio en movimiento permite un avanzar de manera sostenible abriendo las posibilidades al ser humano. Sin equilibrio y peor aún en inercia, nos estamos alejando de nuestro origen creador y de las innumerables posibilidades que tenemos para vivir nuestra vida. El equilibrio interno es algo que tiene que ser utilizado y practicado durante toda la vida, no es fácil, pero a medida que se logra más consciencia uno puedo volver a equilibrarse una vez que se ha salido del camino.

Cuando surgen crisis en muchos planos de nuestra vida, es el momento de aquietarnos, de darnos tiempo para poder discernir y procesar  todos nuestros estados emocionales, mentales y físicos. Las crisis son un desequilibrio en cualquier nivel que nos empujan a parar y darnos cuenta. Son en realidad oportunidades de retificar y elejir nuevos caminos de vida.

Muchas veces necesitamos muchas crisis y muchas repetidas para poder corregir hábitos de comportamiento que no son saludables para nuestros cuerpos, físco, emocional o mental. Cuando las crisis vienen y perdermos el equilibrio tenemos dos opciones: una REACCIONAR y la otra ACTUAR.  Al reaccionar estamos haciéndolo desde la superficie como una reacción instintiva sin profundidad y perdiendo el control sobre las situaciones en muchos casos. Actuar es hacerlo desde la profundidad, es decir como resultado de un proceso interno que nos lleva a tener más consciencia de la raíz de la situación. El darse cuenta de esta diferencia es el primer paso para querer saber y conocerse más a sí mismo como parte de un camino iniciático.

Al tener más consciencia de lo que sucede en nuestro interno vamos logrando un equilibrio que induce un cambio en nosotros mismos. Estos cambios producidos por un proceso interno integrador,  serán proyectados hacia el exterior logrando transformaciones importantes en nuestra vida.

Los cambios son movimientos y si estos movimientos están encausados dentro del equilibrio, se dan en manera consciente desde lo más profundo de nuestro ser. El cambio y la actividad son la vida, estos son los pasos primordiales para la evolución en todos los planos de manifestación del ser humano.

El vivir en el mundo externo requiere de una toma de conciencia para poder equilibrar este mundo con el mundo interno, es una tarea ardua de cada día en la vida. Se puede lograr utilizando herramientas liberadoras y re-conectadoras como es la creación de mandalas, claro todo requiere disciplina, no hay recetas mágicas, es cuestión de responsabilizarce de uno mismo.

Todo lo que nos lleve a crecer personalmente es de vital importancia para nuestro equilibrio interno, pero que no se quede sólo en la cabeza sino que sea experimentado, vivenciado. Mientras más experiencias tengamos en la vida, más nos vá a ayudar a saber como sentimos, como pensamos, como actuamos.

Empecemos a ACTUAR y no a REACCIONAR, empecemos a hacerlo desde dentro, reflexionando, elevando el pensamiento en forma consciente para así poder vivir en forma más armónica, propiciando los cambios cuando es necesario.

Esta es la aspiración de un Iniciado, el realizar la alquimia dentro de uno mismo convirtiendo el plomo en oro, o sea un nuevo ser con más equilibrio y armonía. Mientras más consciencia, más equilibrio y armonía y qué mejor que lograrlo a través de la creación de nuestros propios mandalas!

Susana Guerini

Nacido en Octubre del 2011. Su nombre: “Buscando dirección para nacer”

“Dios es un Círculo que tiene su centro en todas partes,

y cuya circunferencia no está en ninguna”


Hermes Trismegisto

Todo el tiempo mientras estamos creando mandalas, estamos trabajando con símbolos, con el lenguaje símbolico que resuena en nosotros mientras nos entregamos a esta herramienta. Y ya desde el momento en que empezamos a trazar nuestro círculo en el papel estamos activando todo su lenguaje símbolico. El círculo como tal, es símbolo del cielo en relación con la tierra, representa la unidad, lo absoluto, la perfecciòn. Por ello se lo relaciona también con la protección, con el envase o el contenedor que acoge  y contiene amorosa e incondicionalmente. La redondez es sagrada por ser la forma más natural. Es la forma que contiene a las demás formas, el “Huevo Cósmico”, la eternidad.

Todas las culturas nos han dejado de herencia su experiencia más íntima a través del lenguaje simbólico y es que relacionarse con el mundo espiritual y hallar la conexión mística con la vida a través del símbolo es fundamental para el encuentro entre lo divino y lo humano.

Un símbolo viene a ser la expresión a través de una imagen, de una idea o concepto, emoción o sentimiento espiritual, un signo eterno de nuestra humanidad y de nuestra pertenencia a un colectivo sagrado mayor que nosotros mismos.

El símbolo es la manifestación de una idea profunda que se vá expresando por medio de un lenguaje oculto en un nivel perceptivo, sensible e intuitivo. El símbolo nombra las cosas y es uno con ellas, no las interpreta ni las define.

Cada cosa debe verse como una metáfora en la que este lenguaje codificado sólo es accesible para quienes se adentran en algún camino iniciático.

El símbolo, tradicionalmente, ha sido un intermediario entre dos realidades: una perceptible, intuitiva y una mental o conocida. Es el símbolo el vehículo que permite una conjugación de las dos realidades aportando información esencial tanto de nuestra naturaleza espiritual y cognitiva. A través del trabajo con símbolos en los mandalas podemos adquirir plena consciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

El trabajo con símbolos conlleva una forma de introspección a través de la asociación libre, de la relación existente entre la historia individual y colectiva, así como con las leyes que rigen todas las cosas.

Esta  vía simbólica puede liberarnos de los prejuicios sólo si no se transforma en un dogma más, o sea, si no se transforma en una serie de respuestas memorizadas. De nada sirve trabajar con mandalas y con sus respectivos símbolos si no logramos conectarnos intuitivamente con ellos y permitir que nos hablen claramente y saber escucharlos. Si solo buscamos significados en los libros o que alguien nos dé la respuesta, nuestro espíritu sólo se empequeñecerá y se alienará en vez de crecer y enriquecerse.

El simbolismo nos abre las puertas de la percepción y de la intuición, nos permite adentrarnos directamente en nuestro mundo interno, reconocernos y recordarnos.

Los símbolos contienen conceptos únicos para cada persona, sus mensajes son llenos de frescura y claros como el agua. Trabajar con los símbolos implica antes que nada vaciarnos, dejar lo externo y el torbellino de pensamientos para poder “oir” lo que quieren decirnos. Es estar en el presente dentro de un ritual sagrado.  Actúan de manera silenciosa pero efectiva, sin obstruir con palabras el desarrollo del acto.

El trabajo interno por la vía simbólica es activo porque cuando aprendemos, realizamos un conjunto de operaciones y de procedimientos mentales que nos permiten procesar la información que estamos recibiendo, y es constructivo, porque estos procesos que llevamos a cabo nos permiten construir significado que va a depender de la interacción entre la información que tenemos almacenada en nuestra memoria y la nueva que recibimos.

Los mandalas son creaciones espontáneas, es el inconsciente espiritual común de la humanidad.

La función simbólica del mandala nos permite centrarnos. El círculo como tal tiene una capacidad ordenadora que estructura la multiplicidad de elementos que en un principio parecen irreconciliables. Ese poder unificador del mandala permite percibir lo esencial en uno mismo.

El trabajo con símbolos es un trabajo poderoso y hermoso a la vez, requiere de mucha entrega y práctica. Los mandalas que creamos están llenos de símbolos y es importante aprender a establecer una comunicación con éstos para poder adentrarnos en un nivel más profundo de trabajo interno. El mundo de los símbolos es un camino iniciático lleno de misterios y de mucho aprendizaje.

Susana Guerini

Nacido en Septiembre del 2011.

Su nombre: “El entretejido del Espíritu”

El movimiento espiral del Centro rodeado del círculo verde sanador, indica el movimiento interno que se dá en el inconsciente para poder manifestarse en el nivel consciente. Expresa crecimiento en ciclos hacia la Totalidad y una necesidad de traducir la sabiduría a una forma que sea útil para los demás. Al igual que la flor nos revela que hay un aceleramiento en el ciclo de crecimiento personal femenino por su color naranja. La estrella nos habla de la valoración personal, la verdadera identidad, la misión y la disposición a cumplir un logro. Somos únicos en el mundo entero y las estrellas nos recuerdan que somos criaturas con Alma y Espíritu. Las ocho puntas de la estrella y de los pétalos naranjas externos, nos hablan de estabilidad, armonía y renacimiento. Su tejido de tipo “telar-araña” (arquetípico) en la parte hacia la circunferencia nos habla del tejido que dá forma al Ser. También coincide con los otros símbolos como ciclos de crecimiento personal.

El crear este mandala me ha aportado mucho pues me ha ayudado a establecer cimientos para una nueva etapa de mi crecimiento personal donde puedo sentirme más empoderada y clara en cuanto a mi verdadera esencia y mi disposición a vivir una vida más auténtica oyendo al llamado de mi intuición. Al meditar con él puedo expandir mi energía liberadora y sanadora sintiendo como fluye por todos mis cuerpos, siento que Yo Soy un regalo para mí misma y para todos los que me rodean. Hermosa sensación!!

Nacido en Septiembre del 2011.  Su nombre: “El centro en quietud”

La estrella de seis puntos nos revela la creatividad, la perfección y el equilibrio. Representa la unión entre los femenino y lo masculino. Y en el centro de la estrella el círculo amarillo que nos habla de vivir algo nuevo, de aventurarnos en el mundo con la energía y el impulso necesarios para emprender un nuevo proyecto con equilibrio. El ojo está asociado con la capacidad de “ver”, de “comprender” y quizás de esa intuición clarividente que nos hace “comprender” cuál es el camino a seguir y las pistas que nos dá el Cosmos para lograr nuestra misión. El puente (amarillo y rosado) que cruza de un lado al otro del mandala simboliza la unificación del pasado con el futuro. Un puente que provoca caminarlo con energía, aventura e impulso (amarillo) y con equilibrio y en unión (rosa es la unión del rojo y el blanco, de lo masculino y femenino). La corona superior de cuatro puntas (equilibrio, totalidad) es expresión de dignidad, de poder, de celebración por un estado nuevo.

Sin duda alguna un mandala con mucho poder energético, un mandala que logró conectarme con lo más profundo de mi Ser y saber que estoy en el camino correcto, que mi corazón no miente, que mi intuición es sabia y a ella la escucho para seguir cada paso en mi camino de vida. Es una etapa de mi vida de empoderamiento y de recuperar la sabiduría femenina e intuitiva para poder acceder a niveles más profundos y lograr concretizar lo que realmente quiero para mi vida.

Susana Guerini

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