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*Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual

Autoría: Susana Guerini

Un Zendala es la combinación del arte de zentangles (patrones de garabatos) con el  círculo mandálico. Esta combinación permite fluir la creatividad de una manera más libre y potenciada.

Como ya he explicado en varias entradas lo que es un mandala (círculo sagrado), a continuación explicaremos lo que es zentagle.

Zentangle deriva de las prácticas del dibujo Zen y tangle que significa maraña o garabato. Es un método fácil de aprender  para crear imágenes de patrones repetitivos.  Aumenta la concentración y la creatividad. Crear zentangles proporciona a su vez una satisfacción artística y una mayor sensación de bienestar personal.

Este método es fácil de aprender y fácil de hacer.  Un  zentangle es lo suficientemente estructurado y organizado para disfrutarlo y beneficiarse de una actividad que aporta mucho a nuestro bienestar.

Un zendala se empieza trazando el círculo, el mandala, para luego comenzar a trazar líneas curvas o rectas dentro del círculo y se empieza a crear en los espacios patrones diferentes, estamos rellenando el círculo con zentangles, todo un desafío!!

Se utiliza un buen marcador negro o también marcadores de colores y a disfrutar del tiempo sin tiempo!! Realmente este tipo de creación activa la neuroplasticidad del cerebro y uno logra crear combinaciones y patrones que jamás pensó era capaz de hacerlo. Una experiencia muy lúdica y totalmente creativa!

Al iniciarse en los zendalas uno se dá cuenta de lo limitados que estamos en cuanto a creatividad y originalidad pero a medida que uno avanza empieza con concentración a desarrollar los potenciales dormidos y la creatividad surge como una necesidad imperante de creación y originalidad. Así como en la vida misma, nos movemos en los mismos patrones viejos y conocidos y nos cuesta empezar a crear algo nuevo.

No hay errores ni equivocaciones en los zendalas, al contrario si surge algo aparentemente “equivocado” obliga al creador a partir de esta “equivocación”, iniciar nuevos patrones creativos.  Y así mismo en la vida cuando algo no sale como esperábamos surge la capacidad creativa de buscar alternativas convirtiéndonos en co-creadores de nuestra realidad.

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La creación de zendalas la incluyo en ciertas ocasiones también dentro de mis cursos y talleres de “Mandala Intuitivo”.

Sin embargo es importante aclarar que un Zendala no es lo mismo que “Mandala Intuitivo”©. Para mí un zendala es como un power yoga, un yoga puramente físico que sin duda tiene sus propios beneficios, es interesante experimentarlo, pero para mí, es limitado si se pretende trabajarlo terapeúticamente sin apoyo de otras herramientas.  En cambio el método “Mandala Intuitivo” es como un yoga profundo donde la creación de mandalas con diferentes técnicas y propósitos, vá más allá de la neuroplasticidad y lleva a la introspección, a la auto-reflexión y al auto-conocimiento. El zendala está compuesto por patrones repetitivos mientras que las creaciones dentro de Mandala Intuitivo no necesariamente contienen estos patrones. Así que para mí, a los zendalas no se los puede llamar “Mandala Intuitivo”, sino más bien como arte intuitivo o creativo si se les quiere dar otro nombre.

Ahora bien, para que la creación de zendalas dentro de mis talleres tengan un abordaje terapeútico, suelo combinarlos con el trabajo con preguntas. Antes de la creación del zendala utilizo preguntas que las elaboro según el tema que se quiera tratar en el grupo, estas preguntas empiezan con la palabra “¿Qué….?”. Luego de la creación del zendala nuestra capacidad creativa se ha expandido y estamos listas para contestar la pregunta: “¿Cómo…?”. Así el zendala se vuelve un recurso más de resiliencia, para recuperarnos y salir adelante con ideas y actitudes creativas en nuestra vida. Cuando al zendala se le complementa con otras herramientas o recursos, tiene muy buenos resultados en en el trabajo terapeútico con mandalas.

 

Por: SUSANA GUERINI

*Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual