Siempre es para mí un gusto poder compartir mis experiencias personales mandálicas con quienes están en este camino, para que así puedan apreciar y conocer un poco más acerca de esta herramienta terapeútica.

3Comparto con ustedes este proceso personal interno a través de la creación de cinco mandalas personales y acompañado con cartas del oráculo. A este proceso intuitivo lo he llamado: “Proceso en cruz” por la forma geométrica de cruz en que se fue dando de forma intuitiva. Utilicé en esta ocasión el oráculo de Delfos de Aquiles Kostas que contiene en cada carta una obra de arte, son imágenes hermosísimas llenas de gran simbolismo.  El uso de estas dos herramientas terapeúticas: mandala y oráculo, es de gran ayuda como guía para el desarrollo de la intuición y la conexión más profunda con nuestra esencia. Mandala y oráculo son muy eficaces para sacar a la superficie y traer a la consciencia conocimientos a los que usualmente no tenemos acceso.

En la mayoría de mis procesos y de mis cursos utilizo diferentes cartas como las del Tao, de Angeles, Dragones, tarots y oráculos como apoyo al proceso creativo e intuitivo del mandala. La verdad es que los diferentes mazos de cartas como tarots y oráculos son de gran ayuda para poder identificar más detalles de los procesos. Mandalas y tarots u oráculos están llenos de símbolos que nos pueden ayudar a conectar con nuestro inconsciente proporcionándonos información valiosa de nosotros mismos y así poder tener una nueva comprensión de la realidad.

Es importante recordar que cuando se trabajan las dos herramientas juntas es imprescindible entrar en un estado de respeto, apertura y conexión con las diferentes dimensiones presentes en ese momento. No recomiendo hacerlo si no tenemos espacio y tiempo suficiente para esto, si estamos impacientes o llenos de pensamientos rondando en nuestra cabeza.

En este proceso empecé con la creación de  mandalas, surgió primeramente uno que se constituyó como la base de la cruz y de ahí surgieron los cuatro restantes(cómo pueden observar en la imagen). Después de cada creación trabajé con el oráculo, sacando intuitivamente dos cartas para cada mandala (ver en la imgen de cartas). Cartas que me iban confirmando lo que me comunicaba cada mandala o que me iban dando más pistas de lo que estaba moviendo internamente.  Se formó una cruz de conexión entre mandalas y cartas, teniendo la base como punto de partida, la Tierra, el pasado a la extrema izquierda, el futuro a extrema derecha, lo celeste arriba y en el centro el eterno Presente, momento absoluto!

Estos cinco mandalas fueron parte de un gran mandala y los puse dentro de un círculo mayor que contuviera y acogiera todo el proceso, finalmente luego de pegar cada mandala dentro del gran círculo pinté los espacios con pintura acrílica color amarillo y azul y al terminar pude darme cuenta que había formado intuitivamente una cruz de Malta.

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Tras todo un día de trabajo intenso acompañada con la creación de mis mandalas y sostenida por el oráculo, mucha comprensión, muchas respuestas vinieron a mí brindándome serenidad, visión ampliada, y Fé iluminada.

Cuando uno entra en estos procesos mandálicos profundos mucho viene a la superficie para ser comprendido y sanado. Se expande la consciencia, se obtiene una visión ampliada de la vida y se logra anclar en el centro de uno mismo para desde ahí, continuar el viaje.

Agradecida con estas herramientas, agradecida con la vida misma, dentro de muchos mensajes cruciales recibidos, el gran mensaje que me llegó de este trabajo con mandala y oráculo para mí fue que tanto pasado como futuro, cielo y tierra se hallan conjugados en el presente. Que muchas veces uno se queda pegado en el pasado o fijado en un futuro, o sólo viviendo en la tierra sin conexión con el cielo o viceversa. Que es necesario conjugar y conciliar todo en uno mismo, que el presente lo contiene todo y mientras más uno viva desde el centro, desde ese presente maravilloso, más cerca de lo Divino está!

Gracias eternas por lo recibido y por poder compartirlo!

Por: Susana Guerini