Nacido en Octubre del 2011.

Su nombre: “Equilibrio en movimiento”

Tod@s estamos compuestos de aspectos espirituales, mentales, emocionales (sentimientos) y físico. No podemos mirar al ser humano desde un sólo punto de vista, es un todo integrado y quedarnos con una sola parte sería como ver solo una parte del conocimiento humano. Este mandala que he creado simboliza para mí el equilibrio en movimiento. El equilibrio íntegro de todas mis partes en continuo movimiento, en continuo crecimiento.

En la naturaleza todo busca su equilibrio eso es en el Macrocosmos, nosotros los seres humanos como reflejo en el Microcosmos también en forma natural buscamos nuestro equilibrio que es interno para lograr la armonía y la evolución finalmente. Para mí, mantener equilibrio en todos los aspectos  o planos del ser humano es importante, sin este equilibrio nada puede concretizarce. El ser humano está en un proceso a ser “perfectible” y el equlibrio es un pilar fundamental que debemos trabajar internamente puesto que todo desequilibrio separa al hombre de su totalidad fisiológica y psicológica y por consiguiente de todo.

El equilibrio en movimiento permite un avanzar de manera sostenible abriendo las posibilidades al ser humano. Sin equilibrio y peor aún en inercia, nos estamos alejando de nuestro origen creador y de las innumerables posibilidades que tenemos para vivir nuestra vida. El equilibrio interno es algo que tiene que ser utilizado y practicado durante toda la vida, no es fácil, pero a medida que se logra más consciencia uno puedo volver a equilibrarse una vez que se ha salido del camino.

Cuando surgen crisis en muchos planos de nuestra vida, es el momento de aquietarnos, de darnos tiempo para poder discernir y procesar  todos nuestros estados emocionales, mentales y físicos. Las crisis son un desequilibrio en cualquier nivel que nos empujan a parar y darnos cuenta. Son en realidad oportunidades de retificar y elejir nuevos caminos de vida.

Muchas veces necesitamos muchas crisis y muchas repetidas para poder corregir hábitos de comportamiento que no son saludables para nuestros cuerpos, físco, emocional o mental. Cuando las crisis vienen y perdermos el equilibrio tenemos dos opciones: una REACCIONAR y la otra ACTUAR.  Al reaccionar estamos haciéndolo desde la superficie como una reacción instintiva sin profundidad y perdiendo el control sobre las situaciones en muchos casos. Actuar es hacerlo desde la profundidad, es decir como resultado de un proceso interno que nos lleva a tener más consciencia de la raíz de la situación. El darse cuenta de esta diferencia es el primer paso para querer saber y conocerse más a sí mismo como parte de un camino iniciático.

Al tener más consciencia de lo que sucede en nuestro interno vamos logrando un equilibrio que induce un cambio en nosotros mismos. Estos cambios producidos por un proceso interno integrador,  serán proyectados hacia el exterior logrando transformaciones importantes en nuestra vida.

Los cambios son movimientos y si estos movimientos están encausados dentro del equilibrio, se dan en manera consciente desde lo más profundo de nuestro ser. El cambio y la actividad son la vida, estos son los pasos primordiales para la evolución en todos los planos de manifestación del ser humano.

El vivir en el mundo externo requiere de una toma de conciencia para poder equilibrar este mundo con el mundo interno, es una tarea ardua de cada día en la vida. Se puede lograr utilizando herramientas liberadoras y re-conectadoras como es la creación de mandalas, claro todo requiere disciplina, no hay recetas mágicas, es cuestión de responsabilizarce de uno mismo.

Todo lo que nos lleve a crecer personalmente es de vital importancia para nuestro equilibrio interno, pero que no se quede sólo en la cabeza sino que sea experimentado, vivenciado. Mientras más experiencias tengamos en la vida, más nos vá a ayudar a saber como sentimos, como pensamos, como actuamos.

Empecemos a ACTUAR y no a REACCIONAR, empecemos a hacerlo desde dentro, reflexionando, elevando el pensamiento en forma consciente para así poder vivir en forma más armónica, propiciando los cambios cuando es necesario.

Esta es la aspiración de un Iniciado, el realizar la alquimia dentro de uno mismo convirtiendo el plomo en oro, o sea un nuevo ser con más equilibrio y armonía. Mientras más consciencia, más equilibrio y armonía y qué mejor que lograrlo a través de la creación de nuestros propios mandalas!

Susana Guerini