Archive for diciembre, 2011


Nacido en Diciembre del 2011

Su nombre: “Aquietarse y callar”

La creación de este mandala refleja claramente para mí la importancia del aquietarse y callar. Parte de la sanación de nuestras heridas requiere aquietar la mente, vaciarla de tanta carga y de tanta basura de pensamientos acumulados, para dar espacio a nuestra conexión con nuestro Ser. Y por experiencia propia puedo decir que tanto la práctica de la meditación como de la creación de mandalas , que es una meditación activa, puede proporcionarnos ese aquietarse, ese callar interno.

Vivimos de manera acelerada, llenos de torbellinos de pensamientos y de emociones sin integrar. Pareciera que queremos tapar todo, seguir aparentando y no afrontar nuestros asuntos internos pendientes, nuestras sombras y nos llenamos de actividades sin darnos espacios de silencio. Así tarde o temprano terminanos estallando de alguna manera. Mi práctica regular de meditación en las mañanas, así como la creación de mis mandalas han sido en mi vida un apoyo vital para poder seguir caminando. Cuando por alguna razón no he podido hacerlo, o si estoy pasando por proceso internos fuertes, siento una necesidad imperante de recurrir a estas práctica y no saben cuánto bien me hacen, cómo me sostienen, me centran y me llenan de serenidad.

Estas prácticas tienen que ser integrativas, es decir que no cumplan la función de “huída”, moda o escape esotérico, sino que más bien nos ayuden a asentarnos en nuestro cuerpo, a integrar todos nuestros sentimientos y pensamientos para poder así volver al mundo y vivir en el mundo de una manera más auténtica e íntegra.

La rueda en colores verdes de sanación, gira en un movimiento de renovación, de generar y regenerar, movimiento necesario para poder ordenar y purificar el Alma. El desafío humano que todos tenemos de alcanzar la consciencia mediante el proceso de conocer nuestro propio lado oscuro y oculto, se vé reflejado en la cruz.  Cruz de color azul en el centro representa para mí el resplandor de la quietud de la consciencia.

La presencia del número cuatro en mi mandala organiza, define y ordena. Mientras vamos sanando, vamos ordenándonos internamente y logrando así más equilibrio y armonía. Al ir transmutando nuestro interno (color violeta) vamos adquiriendo la capacidad de ver las cosas con claridad (color amarillo), llenándonos de energía e impulso para caminar con más determinación en nuestras vidas.

Y es en el silencio interior en donde podemos “mirarnos”, comprendernos, aceptarnos y amarnos.  Entrar dentro es entrar en el misterio de uno mismo. Y mientras más vacío esté el canal más rápido podemos re-unirnos con lo Divino que vive y espera por nosotros.

Comparto con ustedes este texto hermosísimo del Padre Vinicio Rueda, sacerdote católico y practicante Zen, de su libro “El sendero del Zen” que conecta muy bien con este tema:

” CALLAR…

Callar es morir a muchos ruidos del Alma.

Callar es entrar en puntillas en el propio corazón.

Callar es esperar suavemente el encuentro con uno mismo.

Callar es aceptarse, aceptar a los demás, como es uno mismo, como son los otros.

Callar es abrir los ojos ante el misterio.

Callar es contemplarlo largamente, sin pestañar.

Callar es inclinar mansamente el corazón ante la sonrisa de los ojos de Dios.

Callar es decir SI con la vida, con la muerte.”

Finalmente les invito a que se regalen sus momentos de silencio y se entreguen a la práctica de la creación de mandalas o cualquier tipo de meditación que les ayude a retornar a su centro, a su Hogar!

Susana Guerini

Nacido en Diciembre del 2011.

Su nombre: “La Búsqueda”

“La búsqueda significa capacidad de decisión. La búsqueda significa aceptar riesgos. Nadie más puede decidir algo por ti. Sí, los demás te pueden ayudar, los demás te pueden mostrar el camino, pero la decisión tiene que ser tuya, porque a través de tu decisión va a nacer tu Alma.” Osho

Antes de iniciar la creación de este mandala, sentí la necesidad de crear uno de tamaño grande. Sentía intuitivamente que el proceso que estaba por desvelarse tenían varios temas que necesitaban tiempo y espacio para ser procesados. Este mandala me ha tomado dos semanas crearlo, dos semanas intensas de procesos internos, de satisfacciones internas, lágrimas y mucha aceptación y paz interior.  Cada día me retiraba de todas las actividades diarias para trabajar una parte de mi mandala, buscando capa por capa dentro de mis profundidades. Ha sido una experiencia muy enriquecedora e integradora de partes mías que todavía permanecían oscuras. Y es que el trabajo interno no termina nunca, siempre hay algún tema por desvelar y así poco a poco uno puede ir recuperando espacio físico, mental, emocional y del Alma.

Este mandala simboliza para mí este camino de búsqueda que se trata realmente del “viaje del héroe”.  Es la historia común de todos quienes emprendemos un viaje en la búsqueda de un sentido más trascendente para nuestras vidas. De cuando sentimos ese llamado poderoso (llamado al cual podemos aceptar o rechazarlo retrasando nuestra evolución) de atrevernos a ir más allá de los límites, damos el salto al vacío y renunciamos a muchas cosas en pos de encontrar una mayor integridad moral y humana. Empezamos a cuestionar nuestra realidad, nuestro ambiente y lo percibido como “normal” y francamente nada nos llena, sólo encontramos fachada y vacío.

“Cuando más decisivo te vuelvas, más integrado te volverás. Evidentemente, es muy peligroso, pero la vida es peligrosa. Hay muchas posibilidades que te equivoques, pero tienes que correr ese riesgo. Hay posibilidades de que yerres, pero uno aprende errando. La vida es un ejercicio de prueba y error.” Osho

Nos hemos atrevido a pensar y sentir diferente, hemos sido tildados de locos, raros, diferentes, incomprendidos y hasta miembros de alguna secta. Hemos tratado de ser auténticos, de ser nosotros mismos ante un show social y cultural en decadencia. En definitiva, somos aquellos que nos atrevemos a manifestar nuestra verdadera naturaleza divina y empezar a brillar tal como lo hace el sol, sin miedo al qué dirán o a incomodar muchas veces tan sólo con nuestra presencia , a otros en su vida durmiente.

Pero no es nada fácil, en esta búsqueda uno debe atravesar y enfrentar un sin número de desafíos adquiriendo con cada etapa un mayor conocimiento de uno mismo y de la realidad. Iniciar la búsqueda esconde misterios de transformación en un mundo desconocido. Y muchas veces debemos morir a los viejos conceptos, al ambiente familiar, ideales y patrones emocionales que ya dejan de ser útiles en nuestras vidas, para poder nacer nuevamente, pero renovados y con más consciencia.

” La búsqueda es difícil porque se desconoce la verdad. La búsqueda es difícil, porque la verdad no solo se desconoce, sino que no se puede conocer. La búsqueda es difícil porque el buscador tiene que arriesgar toda su vida por ella.” Osho

La búsqueda supone varias crisis internas, confusiones, miedos, destrucción de estructuras que sustentaban nuestra realidad, en un proceso fuerte y maravilloso de iniciación que puede ser muy bien apoyado con el trabajo terapeútico de mandalas.

Mediante las pruebas que el escenario de la vida nos pone cada día, podemos transformarnos como personas. Esta búsqueda es el proceso de integración de las diferentes partes de nosotros mismos que están separadas, nuestras sombras emergen a la superficie para ser integradas en nuestra consciencia. Este proceso se puede expresar con nitidez en la creación de nuestros propios mandalas. Es por esto que el trabajo con mandalas es de vital importancia en nuestro camino de desarrollo personal.

Es también importante en esta búsqueda,  la sanación de las heridas emocionales y espirituales que llevamos con nosotros. La sanación de esas heridas nos vá a permitir recuperar nuestra energía y poder interior para hacer lo que tenemos que hacer en la vida. Cuando creamos nuestros mandalas estamos activando nuestras heridas con colores y formas expresando todos nuestros pensamientos y sentimientos e integrándolos en un círculo contenedor. Recuperamos espacio energético que estaba ocupado por temas no resueltos y podemos así expandir nuestra energía vital y dar cabida a cosas nuevas en nuestra vida.

Este camino de búsqueda es un camino de valientes y con el tiempo y la disciplina uno va realizando en si mismo ciertas verdades, uno llega a cierto estado de consciencia y bienestar interno.

La finalidad de la búsqueda, del héroe, vendría a ser la reconciliación total en una triple integración,  no sólo primero consigo mismo, sino también con la los demás y consecuentemente con la madre naturaleza.

Susana Guerini

“La esencia de toda religión es ver a Dios en todas las cosas, su voluntad en todo lo que ocurre, su gracia en todo lo que hacemos, su compañía en todo lo que vivimos.

Y a ese reconocimiento esencial nos pueden llevar paso a paso los ángeles con la suavidad eficaz de su constante presencia siempre a nuestro lado y al lado de todos aquellos a quienes encontramos y de todo aquello por donde pasamos.

Cada momento tiene su ángel y como estos ángeles ven siempre el rostro de Dios, el contacto con ellos nos lleva de la mano a la presencia de Dios.”

Carlos G. Vallés

Nos reunimos entre amigas mandaleras y decidimos hacer mandalas de ángeles dada la cercanía a la navidad. Fue un encuentro lleno de inocencia y de volver a sentirnos como niñas. Tras una meditación guiada con este tema sacamos cartas de ángeles y como siempre sus regalos y mensajes dieron en el clavo. Luego cada una empezó la creación de su propio mandala con el tema del angelito.

El adulto en nosotros nos frenaba al comenzar la creación pero luego pudimos fluir y jugar con colores, agua, escarcha, goma, marcadores, etc.  Y es que cuando despertamos al niñ@ dentro de nosotros estamos despertando también a nuestro ángel. Nos llenamos de alegría e inocencia al contactar con nuestro ángel, con nuestro niñ@ interno, a través de nuestros mandalas. Y es que vivimos dándole la espalda a nuestro niñ@ interior y a nuestro ángel.

Y al escribir este post cuyo tema es de los ángeles me conecté con aquella época parte de mi camino donde estaba fascinada con el tema angelical tratando de memorizar todas las jerarquías, nombres, atributos, colores, rayos, etc etc que tenía cada tipo de entidad angelical. En cierta manera dándole ese sentido de separación esotérica, de que los ángeles están en el cielo, separados de nosotros. Y la verdad es que visto de esa manera hoy por hoy no me dice mucho, siento que debemos rescatar las virtudes angelicales aquí en este mundo y en esta experiencia humana.

Si nosotros somo el “cielo”, somos “Dios”, entonces también somos “ángeles”. Y nuestra misión sería buscar “adentro” a ese cielo, a ese Dios y a ese ángel que vive en nosotros y quiere manifestarse.

Podemos encontrarnos diariamente con ángeles en nuestro diario vivir, ángeles “disfrazados” de hijos, amigos, hermanos, animales, plantas, etc. que nos traen mensajes, regalos y hasta lecciones de vida. Claro pero no nos damos cuenta pero si empezaramos a percatarnos quizás pudiéramos tener más consciencia de esto.

No deberíamos poner todo el “poder” a los ángeles de todo lo que nos pasa y de cualquier situación o decisión, recordemos que ellos son parte de la existencia, están ahí sin interferir y respetando nuestro libre albedrío. Tenemos la compañía de ángeles, eso es indudable y me consta, pero también hay que reconocer que son parte de nosotros mismos en otra dimensión. Y desde esa perspectiva integradora es que debemos asumirnos como ángeles humanos responsables de nuestro camino y de nuestras decisiones. Siempre que trabajamos internamente creando Luz, creando consciencia, estamos responsabilizándonos no solamente por nosotros sino por toda la humanidad, en definitiva estamos activando al ángel que vive en nosotros.

Despertar el ángel o el niño interno en nosotros es ir profundamente hacia la pureza de nuestro Ser donde no hay juicios sino inocencia y amor incondicional. Por eso creo que es importantísimo trabajar con nuestro niñ@ interno pues ahí hay temas pilares que determinan todo nuestro accionar en la vida.

Y es que cuando sepultamos al niñ@ interior, a ese ángel hermoso, empezamos a dejar de confiar en la gente, nos asusta abrir nuestro corazón para evitar ser heridos de nuevo y así creamos una coraza de hierro “adulta” que nos impide ser quienes de verdad somos.
Para volver a sentirnos en plenitud, debemos recuperar lo perdido, mirar hacia dentro  y contactar de nuevo con nuestro niño espontáneo  que sabía seguir a su corazón y a sus sueños, esos sueños que se van enterrando tras buscar siempre la aprobación de los demás o lo supuestamente establecido. No se trata de volver a ser infantiles sino de rescatar la inocencia y la pureza y compaginarlas con nuestra madurez de la edad para que así nuestra Alma pueda renacer.
Susana Guerini

“Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos,

vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo ángeles en todas partes”.