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Mi práctica diaria constante y disciplinada de una combinación propia de meditación, lecturas, creación de mandalas y yoga, ha impulsado un movimiento hermoso en mi corazón. Ha sido como regresar a ese espíritu sabio que todos tenemos dentro. Es la sabiduría interior propia que surge cuando la mente y el corazón están relajados.

Confieso que no todos los momentos de mi vida están llenos de esta conexión, hay también los otros momentos, hay los desafíos que son los regalos empaquetados, las penas, los dolores, los miedos pero que también son parte de la vida.  Así, desde mi refugio interno voy aprendiendo a atender esos otros momentos con ecuanimidad y dignidad. Como decía Martin Luther King: ” Si una persona barre las calles para ganarse la vida, debería barrerlas como pintó Miguel Angel, como compuso Beethoven y como Shakespeare escribió sus obras de teatro”. Cuando lo logro hacer, cuando estoy más consciente, es cuando puedo dejar que mis luchas se alivien y logren descansar en un corazón pacífico.

Aprendiendo a estar presente, a dar nombre a los pensamientos, a los sentimientos, a las percepciones que vienen y van, que aparecen y desaparecen en una danza continua. El refugio se crea con constancia y dedicación en una actitud receptiva hacia lo que la vida nos dá sea lo que sea abriéndonos así al amor. Para mí es una purificación del corazón, una práctica donde se van terminando las guerras internas, donde se deja de ver al bueno o al malo, donde no hay otra que confiar y entregarse al misterio de la vida. Es en mi refugio donde puedo abrirme a las diez mil penas y a las diez mil alegrías que la vida me presenta.

El centro de mi mandala es para mí como un espacio de la realeza, tiene una carpa o toldo que cubre ese espacio para protegerlo, un energía femenina llena de determinación y fuerza de vida. Empecé creando este mandala desde el centro hacia afuera y de afuera hacia adentro para terminarlo. Me tomé la mayoría de tiempo en el centro, sintiéndolo y resonando con lo que me decía. Estaba creando mi refugio en mi mandala, reflejo del que estaba dentro de mí.

Este amparo vive en mí, y como está en mí puedo contar con él el momento que necesite sin importar lo que pase afuera. Pueden surgir tormentas, oleadas de cambios a mi alrededor como puedes ver en este mandala pero tengo donde resguardarme, en el centro, en esa superficie sagrada que he creado para mí, mi refugio. Sé que independientemente de lo que me ha tocado afrontar, la alegría y la renovación esperan mi regreso.

Susana Guerini

“Hay un tiempo para estar delante y hay un tiempo para estar detrás, hay un tiempo para estar en movimiento y un tiempo para descansar, un tiempo para estar vigoroso y un tiempo para estar agotado. Un tiempo para estar en peligro y un tiempo para volver a la seguridad. El sabio vé las cosas tal como son, sin controlarlas. Está centrado en el Tao, y puede ir donde quiera sin peligro porque percibe la armonía incluso en medio de las alegrías y penas del mundo. Como reside en el centro del círculo, ha hallado paz en su corazón.”

Tao Te Ching

 

 

 

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Este es mi nuevo mandala, el recién nacido, su nombre: Aquí Soy y Estoy”

Este mandala lo empecé a crear en la última clase del taller que dicté sobre Sentimientos y Mandalas, fue tanta la inspiración y la profundidad en la que se movía el círculo que me impulsó a crear este mandala tan poderoso y tan exacto a mi situación interna actual. Para mí refleja ese estado de empoderamiento, de fortaleza y coraje que vivo ante las situaciones desafiantes en que hoy por hoy me encuentro viviendo. Sigue leyendo

En esta época de mi vida, viviendo fuera de mi país, he sentido la necesidad de retomar mi práctica de crear mandalas de una manera más constante. Esta vez he querido acompañar el proceso creativo con una pequeña reflexión sobre lo que me dice mi mandala, sobre lo que me dicen las formas y colores de mí misma.

Estoy experimientado la creación de mandalas con la mano izquierda. Combino la mano dominante (derecha) con la izquierda. Los trazos y formas que se dan con la mano izquierda provienen del inconsciente, de la parte desconocida. He podido en estos trazos comprobar la cantidad de figuras y formas que aparecen espontáneamente dejando fluir la mano izquierda. Luego con la mano derecha, la que puede apoyar con recursos, cuando siento hacerlo, completo las figuras que están escondidas, dándoles más forma y cooperando para que afloren los significados.

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DSC00272Hay que tener muy claro qué estoy buscando en el trabajo con los mandalas y cuál es mi motivación. Hay dos maneras en mi parecer, en las que se puede abordar el trabajo con mandalas. Una es como un trabajo estético, artístico, que también es válido y el otro es un enfoque de utilización terapeútica, espiritual y como una herramienta de auto-conocimiento. Por supuesto poseemos de libre albedrío y habrá quienes se sientan cómodos utilizando mandalas de manera superficial, artística, decorativa y otros que se acerquen al trabajo con mandalas con un profundo respeto y una actitud de búsqueda interna. Dependerá mucho de lo que realmente estamos buscando y tener claro cuáles son los objetivos propios en nuestro acercamiento con los mandalas.

Dentro del enfoque de auto-conocimiento y de búsqueda personal y espiritual, veo con tristeza como su valor, su magia, su misterio, sus bondades, son subestimados, utilizados para vender a un público que lo que le interesa es estar en la moda espiritual y consumir productos espirituales rápidos. Se pretende entrar en el mundo de los mandalas, de forma rápida, inconsciente y superficial.

Se está comercializando el trabajo con mandalas como moda espiritual, fomentando las ofertas de todo tipo donde básicamente se promueve la competición feroz de quién hace mandalas más bonitos y perfectos.

Hay blogs y blogs donde se repite una y otra vez la misma información de los mandalas, eso sí no podía faltar los significados e interpretaciones baratas de las formas y colores de nuestros mandalas. Como si pudiéramos entendernos a través de recetas mágicas y conceptos fijos. Y me pregunto, cómo se puede definir de manera tan simple todo el misterio mandálico que somos?

Si todo y todos estamos en continuo movimiento de expansión y contracción, cómo podemos definirnos con significados estáticos? Y si cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles cómo podemos calzar dentro de interpretaciones y significados generales y de masa?

Se deja de honrar el verdadero trabajo con mandalas, se le suprime su belleza y generosidad divina cuando lo comercializamos para fines económicos. Y como no basta estar “in” alardeando que hacemos mandalas preciosos, hay quienes quieren tener certificados, diplomas que los acrediten para facilitar talleres y así entra el negocio de la formación de “profesores de mandalas”.

El mandala ha sido utilizado desde sus orígenes como una vía para la evolución de la consciencia y muchos lo han convertido en una simple clase de pintura artística donde la que tiene dones artísticos resaltará ante las demás y las que simplemente no tienen esos dones, se retirarán frustradas y decepcionadas con la autoestima por los suelos.  ¿Cómo podemos en estas circunstancias trabajar nuestra autoestima a través de nuestros mandalas?

Los mandalas y su creación personal así como la meditación con éstos, están para quienes están dentro de un camino de auto-conocimiento y desean profundizar en sus procesos internos, así también para quienes buscan volver activar su intuición y creatividad para poder emplearlas en los desafíos de la vida diaria.

Se nos ha dado el mandala para abrirnos un camino directo hacia nuestra propia sabiduría. El trabajo con mandalas llega a nosotros para centrarnos, para integrar nuestras emociones, para ordenar la mente y poder conectar con lo Divino. ¿Cómo podemos realmente adentrarnos en este trabajo si sólo nos limitamos a pintar uno o dos mandalas en dos horas de taller?

Para mí, el trabajo con mandalas es básicamente un trabajo que se mueve por experiencias propias, es puramente vivencial y aunque pareciera algo tan simple, en su aparente “simpleza” abarca un extraordinario abanico de posibilidades para poder tenerlo como una herramienta valiosa en nuestro camino de auto-conocimiento. Primero siempre vivenciándolo en uno mismo, una y otra vez, para luego compartirlo con los demás. Mientras más se entrega uno a este trabajo, más capacidad tiene para acompañar a otros en este camino.

En mi experiencia propia, entrar en el mundo de mandalas nos hace siempre ser aprendices, porque en cada momento el trabajo con mandalas nos trae nuevos y nuevos aprendizajes, es una herramienta con una abundancia infinita que se vá desplegando sutilmente en la medida en que nos vamos entregando a ella.

Sé que no podemos escapar tan fácilmente de este sistema opresor y de consumo por eso, es necesario informarnos más y tener mayor consciencia para discernir entre lo importante de lo no tan importante, de lo que mi alma está pidiendo, de lo que hacen las masas, entre lo auténtico de lo superficial.

Trabajar con mandalas hace que paremos nuestro corre corre por la vida, parar en nuestras vidas y empezar a mirarnos en nuestro interior. Y si pretendemos llegar a ésto, no busquemos talleres rápidos y con fines artísticos que no permitan adentrarnos en la quietud y en la autoreflexión. Mientras más tiempo entregas a este trabajo, más podrás recibir!

Este camino mandálico es un camino de mucha revelación y profunda transformación. Un camino donde hay mucho que aprender y mucho más que des-aprender.

Recomiendo a todas las que estén con el llamado a conocerse verdaderamente, a comprenderse, desarrollarse y mejorar en algo su calidad de vida interna buscar propuestas con sustancia, propuestas que impliquen más entrega y no sólo de tiempo, sino de entrega personal para poder llenarse de lo mejor de uno mismo.

Regeneración

NACIDO EN ENERO DEL 2013.

SU NOMBRE: “REGENERACION”

Este mandala verde, me conectó con la naturaleza y con esa capacidad que tiene de generar y regenerarse continuamente y comprender que la muerte no es, que la Vida se revela cada instante con su constante cambio, con su constante expansión y contracción.

Este mandala simboliza esa energía de florecimiento que pulsa constantemente la Vida, donde nada muere y en donde todo se vá transformando para corregir todo error y toda deuda.

Desde mi última entrada ya hace 4 o 5 meses aproximadamente he estado viviendo un proceso profundo de transformación, integración y sanación. Dedicada enteramente a mi “regeneración” interna, a mi “nuevo nacimiento”, usando todas mis  herramientas según me dictaba mi intuición para poder entrar en mis sombras y poder, capa a capa, ir abrazándolas, haciendo Luz en ellas, integrándolas para obtener así más espacio para respirar, para vivir de una nueva manera, desde lo que YO SOY.

No ha sido fácil, han sido tiempos de incertidumbre pero también de sentirme en un maravilloso estado de Gracia. El proceso de regeneración sigue, cubriendo cada vez más, otras capas pendientes por sanar, ya no es tan intenso y tan duro pero sigo las indicaciones sabias de mi Alma que me habla a través de mi cuerpo físico para que me ocupe de lo que está todavía en las sombras.

La vida misma se encarga de presentarme situaciones donde me pone en frente los temas que necesito seguir integrando. Es verdaderamente un morir y nacer de nuevo, ir abandonando viejas estructuras, falsas culpas, viejos “personajes” que me sirvieron para sobrevivir, viejos conceptos, viejos miedos que estaban arraigados en mi memoria celular y que no sólo son míos sino de muchas generaciones y por ende de la humanidad misma. Miedo a la separación, al desamparo, al abandono, miedo a no ser valorada ni respetada por lo que Yo Soy, miedo a confiar, etc.

Sentir mi dolor, mis heridas, mis miedos más profundos y llorar….sentir los dolores de las heridas de los otros y llorar…sentir los dolores y heridas de la humanidad entera y llorar…

Vivimos una etapa gloriosa donde nuestra Alma ha decidido liberarse, ha decidio ya sanar para poder vivir una vida nueva. Son tiempos de COMPRENSION, porque solo a través del conocimiento, de la comprensión, podemos recuperar y reconstruir nuestra propia historia personal y llegar así a ser los héroes o heroínas de nuestro propio camino personal de transformación.

Sumérgete en tu interior, en el Ser que Eres,

allí donde la quietud es Absoluta.

Empezar a despertar a nuestro Maestro Interno e ir directament a través del cuerpo a esas partes excluídas que se alojan ahí y presionan y duelen. Relajar y abrazarlas y dejar que el Alma dirija el trabajo, sin controlar mentalmente, y así encontrar todo lo que está guardado en el baúl del inconsciente y que no nos deja caminar libremente. Amar cada parte oscura de nosotros, no separarla, no ignorarla, no taparla, no bloquearla, sino abrirse a lo que se necesita sanar de una manera consciente y amorosa.

Me ha sido muy útil también reconocer que no hay “sentimientos negativos”, que todos los sentimientos son válidos y que tras de ellos se esconden verdaderamente las Fuerzas del Alma que quieren activarse y vivir a través de nosotros.

El trabajo con Mandalas nos acerca a nuestro inconsciente y nos permite integrar todos los sentimientos que surgen a través de formas y colores. Por eso siento que esta herramienta liberadora nos libera de depender de otros y poder aplicarla en uno mismo cuando lo necesitemos, constituye un apoyo invalorable en nuestra metamorforsis.

Se oye hablar de “sacar”, de “eliminar”, “expulsar” esas “entidades” en nosotros que no nos dejan vivir, pero en realidad son parte nuestra y no necesitan excluirse como si fueran “negativas”. Estas partes nuestras están en nuestro inconsciente por alguna razón que debemos indagar y Comprender y sobretodo debemos amarlas pues forman parte de lo que somos.

Estoy convencida de que nada sirve tapar y tapar estas partes o ir donde un “chaman” a que nos “limpie” y nos saque “esto” que no nos permite estar en paz. Es necesario dar la cara al “lobo” y tratarle con cariño, con Amor y así reconciliarnos internamente. Debemos asumirnos y responsabilizarnos por nuestro crecimiento interno y dejar de dar poder a terceros que se benefician de nuestra ignorancia.

enfrentando mis miedos

Animo a todos quienes se encuentran en esta época de plena metamorfosis, a llenarlos de Confianza en su propio proceso de liberación, Confianza en la vida, en la Perfección de todo cuanto Es y en nuestra Sabiduría Interior,  cada uno a su propio ritmo y usando sus propias herramientas liberadoras.

Susana Guerini

“En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo,

no puede ver el Reino de Dios.”

(Juan, 3, 3-7):

Nacido en Diciembre del 2011

Su nombre: “Aquietarse y callar”

La creación de este mandala refleja claramente para mí la importancia del aquietarse y callar. Parte de la sanación de nuestras heridas requiere aquietar la mente, vaciarla de tanta carga y de tanta basura de pensamientos acumulados, para dar espacio a nuestra conexión con nuestro Ser. Y por experiencia propia puedo decir que tanto la práctica de la meditación como de la creación de mandalas , que es una meditación activa, puede proporcionarnos ese aquietarse, ese callar interno.

Vivimos de manera acelerada, llenos de torbellinos de pensamientos y de emociones sin integrar. Pareciera que queremos tapar todo, seguir aparentando y no afrontar nuestros asuntos internos pendientes, nuestras sombras y nos llenamos de actividades sin darnos espacios de silencio. Así tarde o temprano terminanos estallando de alguna manera. Mi práctica regular de meditación en las mañanas, así como la creación de mis mandalas han sido en mi vida un apoyo vital para poder seguir caminando. Cuando por alguna razón no he podido hacerlo, o si estoy pasando por proceso internos fuertes, siento una necesidad imperante de recurrir a estas práctica y no saben cuánto bien me hacen, cómo me sostienen, me centran y me llenan de serenidad.

Estas prácticas tienen que ser integrativas, es decir que no cumplan la función de “huída”, moda o escape esotérico, sino que más bien nos ayuden a asentarnos en nuestro cuerpo, a integrar todos nuestros sentimientos y pensamientos para poder así volver al mundo y vivir en el mundo de una manera más auténtica e íntegra.

La rueda en colores verdes de sanación, gira en un movimiento de renovación, de generar y regenerar, movimiento necesario para poder ordenar y purificar el Alma. El desafío humano que todos tenemos de alcanzar la consciencia mediante el proceso de conocer nuestro propio lado oscuro y oculto, se vé reflejado en la cruz.  Cruz de color azul en el centro representa para mí el resplandor de la quietud de la consciencia.

La presencia del número cuatro en mi mandala organiza, define y ordena. Mientras vamos sanando, vamos ordenándonos internamente y logrando así más equilibrio y armonía. Al ir transmutando nuestro interno (color violeta) vamos adquiriendo la capacidad de ver las cosas con claridad (color amarillo), llenándonos de energía e impulso para caminar con más determinación en nuestras vidas.

Y es en el silencio interior en donde podemos “mirarnos”, comprendernos, aceptarnos y amarnos.  Entrar dentro es entrar en el misterio de uno mismo. Y mientras más vacío esté el canal más rápido podemos re-unirnos con lo Divino que vive y espera por nosotros.

Comparto con ustedes este texto hermosísimo del Padre Vinicio Rueda, sacerdote católico y practicante Zen, de su libro “El sendero del Zen” que conecta muy bien con este tema:

” CALLAR…

Callar es morir a muchos ruidos del Alma.

Callar es entrar en puntillas en el propio corazón.

Callar es esperar suavemente el encuentro con uno mismo.

Callar es aceptarse, aceptar a los demás, como es uno mismo, como son los otros.

Callar es abrir los ojos ante el misterio.

Callar es contemplarlo largamente, sin pestañar.

Callar es inclinar mansamente el corazón ante la sonrisa de los ojos de Dios.

Callar es decir SI con la vida, con la muerte.”

Finalmente les invito a que se regalen sus momentos de silencio y se entreguen a la práctica de la creación de mandalas o cualquier tipo de meditación que les ayude a retornar a su centro, a su Hogar!

Susana Guerini

Nacido en Octubre del 2011. Su nombre: “Buscando dirección para nacer”

“Dios es un Círculo que tiene su centro en todas partes,

y cuya circunferencia no está en ninguna”


Hermes Trismegisto

Todo el tiempo mientras estamos creando mandalas, estamos trabajando con símbolos, con el lenguaje símbolico que resuena en nosotros mientras nos entregamos a esta herramienta. Y ya desde el momento en que empezamos a trazar nuestro círculo en el papel estamos activando todo su lenguaje símbolico. El círculo como tal, es símbolo del cielo en relación con la tierra, representa la unidad, lo absoluto, la perfecciòn. Por ello se lo relaciona también con la protección, con el envase o el contenedor que acoge  y contiene amorosa e incondicionalmente. La redondez es sagrada por ser la forma más natural. Es la forma que contiene a las demás formas, el “Huevo Cósmico”, la eternidad.

Todas las culturas nos han dejado de herencia su experiencia más íntima a través del lenguaje simbólico y es que relacionarse con el mundo espiritual y hallar la conexión mística con la vida a través del símbolo es fundamental para el encuentro entre lo divino y lo humano.

Un símbolo viene a ser la expresión a través de una imagen, de una idea o concepto, emoción o sentimiento espiritual, un signo eterno de nuestra humanidad y de nuestra pertenencia a un colectivo sagrado mayor que nosotros mismos.

El símbolo es la manifestación de una idea profunda que se vá expresando por medio de un lenguaje oculto en un nivel perceptivo, sensible e intuitivo. El símbolo nombra las cosas y es uno con ellas, no las interpreta ni las define.

Cada cosa debe verse como una metáfora en la que este lenguaje codificado sólo es accesible para quienes se adentran en algún camino iniciático.

El símbolo, tradicionalmente, ha sido un intermediario entre dos realidades: una perceptible, intuitiva y una mental o conocida. Es el símbolo el vehículo que permite una conjugación de las dos realidades aportando información esencial tanto de nuestra naturaleza espiritual y cognitiva. A través del trabajo con símbolos en los mandalas podemos adquirir plena consciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

El trabajo con símbolos conlleva una forma de introspección a través de la asociación libre, de la relación existente entre la historia individual y colectiva, así como con las leyes que rigen todas las cosas.

Esta  vía simbólica puede liberarnos de los prejuicios sólo si no se transforma en un dogma más, o sea, si no se transforma en una serie de respuestas memorizadas. De nada sirve trabajar con mandalas y con sus respectivos símbolos si no logramos conectarnos intuitivamente con ellos y permitir que nos hablen claramente y saber escucharlos. Si solo buscamos significados en los libros o que alguien nos dé la respuesta, nuestro espíritu sólo se empequeñecerá y se alienará en vez de crecer y enriquecerse.

El simbolismo nos abre las puertas de la percepción y de la intuición, nos permite adentrarnos directamente en nuestro mundo interno, reconocernos y recordarnos.

Los símbolos contienen conceptos únicos para cada persona, sus mensajes son llenos de frescura y claros como el agua. Trabajar con los símbolos implica antes que nada vaciarnos, dejar lo externo y el torbellino de pensamientos para poder “oir” lo que quieren decirnos. Es estar en el presente dentro de un ritual sagrado.  Actúan de manera silenciosa pero efectiva, sin obstruir con palabras el desarrollo del acto.

El trabajo interno por la vía simbólica es activo porque cuando aprendemos, realizamos un conjunto de operaciones y de procedimientos mentales que nos permiten procesar la información que estamos recibiendo, y es constructivo, porque estos procesos que llevamos a cabo nos permiten construir significado que va a depender de la interacción entre la información que tenemos almacenada en nuestra memoria y la nueva que recibimos.

Los mandalas son creaciones espontáneas, es el inconsciente espiritual común de la humanidad.

La función simbólica del mandala nos permite centrarnos. El círculo como tal tiene una capacidad ordenadora que estructura la multiplicidad de elementos que en un principio parecen irreconciliables. Ese poder unificador del mandala permite percibir lo esencial en uno mismo.

El trabajo con símbolos es un trabajo poderoso y hermoso a la vez, requiere de mucha entrega y práctica. Los mandalas que creamos están llenos de símbolos y es importante aprender a establecer una comunicación con éstos para poder adentrarnos en un nivel más profundo de trabajo interno. El mundo de los símbolos es un camino iniciático lleno de misterios y de mucho aprendizaje.

Susana Guerini

Nacido en Septiembre del 2011.

Su nombre: “El entretejido del Espíritu”

El movimiento espiral del Centro rodeado del círculo verde sanador, indica el movimiento interno que se dá en el inconsciente para poder manifestarse en el nivel consciente. Expresa crecimiento en ciclos hacia la Totalidad y una necesidad de traducir la sabiduría a una forma que sea útil para los demás. Al igual que la flor nos revela que hay un aceleramiento en el ciclo de crecimiento personal femenino por su color naranja. La estrella nos habla de la valoración personal, la verdadera identidad, la misión y la disposición a cumplir un logro. Somos únicos en el mundo entero y las estrellas nos recuerdan que somos criaturas con Alma y Espíritu. Las ocho puntas de la estrella y de los pétalos naranjas externos, nos hablan de estabilidad, armonía y renacimiento. Su tejido de tipo “telar-araña” (arquetípico) en la parte hacia la circunferencia nos habla del tejido que dá forma al Ser. También coincide con los otros símbolos como ciclos de crecimiento personal.

El crear este mandala me ha aportado mucho pues me ha ayudado a establecer cimientos para una nueva etapa de mi crecimiento personal donde puedo sentirme más empoderada y clara en cuanto a mi verdadera esencia y mi disposición a vivir una vida más auténtica oyendo al llamado de mi intuición. Al meditar con él puedo expandir mi energía liberadora y sanadora sintiendo como fluye por todos mis cuerpos, siento que Yo Soy un regalo para mí misma y para todos los que me rodean. Hermosa sensación!!

Nacido en Septiembre del 2011.  Su nombre: “El centro en quietud”

La estrella de seis puntos nos revela la creatividad, la perfección y el equilibrio. Representa la unión entre los femenino y lo masculino. Y en el centro de la estrella el círculo amarillo que nos habla de vivir algo nuevo, de aventurarnos en el mundo con la energía y el impulso necesarios para emprender un nuevo proyecto con equilibrio. El ojo está asociado con la capacidad de “ver”, de “comprender” y quizás de esa intuición clarividente que nos hace “comprender” cuál es el camino a seguir y las pistas que nos dá el Cosmos para lograr nuestra misión. El puente (amarillo y rosado) que cruza de un lado al otro del mandala simboliza la unificación del pasado con el futuro. Un puente que provoca caminarlo con energía, aventura e impulso (amarillo) y con equilibrio y en unión (rosa es la unión del rojo y el blanco, de lo masculino y femenino). La corona superior de cuatro puntas (equilibrio, totalidad) es expresión de dignidad, de poder, de celebración por un estado nuevo.

Sin duda alguna un mandala con mucho poder energético, un mandala que logró conectarme con lo más profundo de mi Ser y saber que estoy en el camino correcto, que mi corazón no miente, que mi intuición es sabia y a ella la escucho para seguir cada paso en mi camino de vida. Es una etapa de mi vida de empoderamiento y de recuperar la sabiduría femenina e intuitiva para poder acceder a niveles más profundos y lograr concretizar lo que realmente quiero para mi vida.

Susana Guerini

Comparto con ustedes uno de mis procesos internos utilizando la herramienta “Mandala Intuitivo”. Este proceso lo he llamado “La mente al servicio del Corazón” pues se trata de un proceso que inició en la mente, transitó por otras vías hasta llegar a conciliarse en el corazón.

Este proceso se venía cocinando algunos días en mí y se pudo completar en un día intensivo de trabajo interno convirtiéndose así el “Mandala Intuitivo” realmente en “TU TERAPEUTA INTERNO”. Y es que ya los mandalas me pedían a gritos poder expresarme, eso se lo puede sentir intuitivamente y qué  importante es escuchar el llamado y dar importancia al proceso reservando el tiempo y el espacio adecuado para poder vivirlo. Muchas veces dejamos pasar  nuestro Momentum de creación y re-conocimiento poque damos más imortancia a “otras cosas” o bien porque no queremos enfrentarlo y lo tapamos hasta que vuelve aparecer con más fuerza.

Un proceso lleno de preguntas y cuestionamientos del camino que estaba viviendo en mi vida. Un re-plantearse todo y hacerlo primero de manera lógica y racional utilizando solamente la mente, la cual tenía todas las respuestas “sabidas”, las respuestas condicionadas oídas desde pequeña. La mente en “estado de derecho” sobreponiéndose al corazón.  Es decir el proceso que empezó a ser mental era esa parte exigente mía y que trataba de dar respuestas racionales a todo sin incluir una visión amplia de mis otras partes.

Decido que es mi tiempo de creación y elijo un espacio abierto y con mucha luz, pongo mi música preferida me tomo mi tiempo para respirar conscientemente y conectarme y empiezo la creación intuitiva. Mientras trazaba las líneas y las figuras geométricas sentía la necesidad de límites, de orden, de estructura, una estructura que pueda contestar todas mis preguntas y aprobar mis pensamientos. Así que mi creación salió geométrica, balanceada sin mucho detalle, sólo algunos  signos interrogativos aparecieron de todas las preguntas que tenía en mi mente.

Necesitaba encontrar equilibrio y este mandala me daba equilibrio pero seguía enganchada en lo mental, no sentía mi corazón y si bien mi mente con esta creación estaba conforme y tranquila, el proceso seguía moviéndose dentro de mí. Había equilibrio sí , los colores los podía sentir y vibrar en mí pero me faltaba contenido me parecía que eran formas geométricas como cajones vacíos.

Aquí está el primer mandala al inicio del proceso, su nombre “La simpleza del equilibrio” como 2×2 son 4 y no hay nada más, así era como lo sentía…una simplicidad excluyente.

Mandala Intuitivo

 

Tras unas horas de seguir moviendo mis pensamientos y dejándolos fluir con los sentimientos empezó otro proceso y así mismo la necesidad de crear otro mandala. Esta vez sentí usar pasteles, sentir los pasteles como se difuminaban con los dedos, quería fluir sin límites ni estructuras quería explorar otras dimensiones abiertas y no estructuradas.

Este mandala sin líneas rectas ni estructuras nació después, su nombre: “La pregunta de los orígenes” y es que sentía como una creación llena de procesos de nacimiento, las formas como células moviéndose para formar algo, como organismos acuáticos entrelazados, quizás también me dio la sensación de un nudo entre varias partes que había que safar para ir a la profundidad del proceso, a los orígenes de éste. Me sentí más fluida y liviana que con el otro mandala, y enseguida sentí crear otro para continuar el proceso.

Su nombre: “Permitiéndome fluir” y este mandala hizo que me volviera a conectar con mis sentimientos, con esa parte mía que quiere fluir y vivir desde el corazón, la mente me tenía atascada en una visión chica e impidiénome dejarme llevar. Usé para la creación agua y pasteles y disfruté mucho creándolo pues sentía que fluía esa parte amorosa y sabia en mí. Tenía tierra y cielo y en el centro una flor, una necesidad interna de florecer auténticamente. Combinando la suavidad de la tierra y el agua en la parte inferior con la fuerza de la transformación concreta en la parte superior, es decir ya estaba conciliando entre mente y corazón y el fruto de la unión: una flor, el fruto: vida en unidad.

Después de este mandala mi cuerpo se sentía cómodo y con necesidad de estirarse y tomar aire afuera. Ya podía percibir mejor los olores, los colores, la brisa, la energía………estaba sanando, estaba volviendo a mi centro………qué maravilla!!  Horas más tarde en el mismo día sentí sellar el proceso con un último mandala.

Este mandala es resultado de todo mi proceso, su nombre: “El equilibrio Ancestral, el equilibrio Intuitvo”. Fue una creación completa, estaba la mente, estaban mis emociones, estaba mi Ser expresándose en unidad!! La mente se había puesto finalmente al servicio del corazón!

Un equilibrio, una estructura amorosa, este equilibrio me llenaba, me satisfacía, me hacía sentir clara y sin contradicciones. Había orden, había claridad, había profunidad y fuerza. Un equilibrio orgánico e integral que me había dado las respuestas a mi proceso  y que me había proporcionado mucha calma y sentido. Estaba ya en mi centro lista para actuar y seguir caminando hacia adelante, hacia al centro y hacia arriba!!

Este proceso hizo que luego se abrieran en mi vida muchas puertas importantes y que lograra tomar decisiones de empoderamiento y de renovación. Se vació lo viejo y lo nuevo empezó a llenar el vacío.

Cada proceso es único e irrepetible, cada creación mandálica tiene su propio propósito sanador y uno debe rendirse y dejarse llevar hasta su gran final!!

Susana Guerini

¿En qué consisten los cursos intensivos I y II de “Mandala Intuitivo”?

Los cursos intensivos de “Mandala Intuitivo” han sido creados por mí en base a más de 10 años de conocimiento y experiencia con los mandalas. Estos cursos están compuestos cada uno por seis sesiones, con una duración  de  dos horas y media cada sesión aproximadamente. Se puede trabajar en mes y medio, una vez por semana o en tres semanas, dos veces por semana. En este tiempo de trabajo vivenciamos y profundizamos el efecto de usar esta hermosa herramienta.

Tiene el beneficio que por son intensivos hay un seguimiento del desarrollo de  los procesos.  Se dá un desarrollo mutuo entre la herramienta y la persona provocando más claridad, entendimiento e integración. En cada sesión la herramienta se vá puliendo hasta poder manejarla en todo su pontencial. En el segundo nivel se profundizan más los procesos que se han abierto en el primer nivel experimentando diferentes técnicas y propósitos. Se trabajan temas específicos como por ejemplo los diferentes sentimientos o trabajando a través de la meditación visual y la respiración con los propios mandalas.

Los cursos son 100% vivenciales y de pura experimentación. Creamos en cada clase un mandala diferente, se crea cada mandala en diferentes contextos con diferentes opciones de creación, diferentes propósitos y con el apoyo de otras herramientas intuitivas. De tal manera que podemos vivenciar la herramienta de distintos ángulos, lo que nos permite tener acceso a toda la información que el inconciente pueda darnos y establecer una comunicación directa y pura con nuestro mandala y con nosotros mismos.

Por ejemplo, en algunas clases utilizamos un número ilimitado de colores, en otras dos colores, en otras experimentamos con un solo color. Esto de relacionarnos con los colores, con un limitado número de colores trae mucha información y pistas de lo que está sucediendo en el interno. Empezamos a descubrir que cada color puede despertar un sentimiento diferente, que cada color puede conectarnos con una situación vivida, que ante la limitación del número de colores empieza a surgir nuestra creatividad y el resultado es asombroso!

Cada sesión tiene su propia tarea y mantiene a los participantes activados y conectados con sus propios procesos. Todas las semanas compartimos en círculo los resultados de la tarea, los registros que hemos hecho y  todos nuestros procesos vivenciados durante este tiempo. Es un viaje de auto-expresión y de auto-conocimiento.

El objetivo de los cursos intensivos es que cada participante pueda tener en sus manos esta herramienta para aplicarla en sus procesos personales, en los desafíos de la vida, en las situaciones repetitivas, en los momentos de tensión y angustia, etc y poder tener un crecimiento interno auténtico y sostenido.

Susana Guerini

Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual

Les dejo con este testimonio de Nancy, alumna del curso intensivo primer nivel:

“Querida Susana, qué maravilloso haberte encontrado en el camino de mi vida, no solo nos diste una herramienta para conocernos mejor sino para con ella mejorar nuestras vidas. Personalmente fue como encontrar mi propio Epicentro.
Reconocerme en mi y en los demas, afianzar mis multiples posibilidades de seguir avanzando, que no me puedo estancar, que cualquier cambio consciente que realice en mi ser, grande o pequeño, marcara la diferencia.
Estoy muy sorprendida con todo lo que un Mandala puede ayudarnos y enseñarnos. Jamas hubiera pensado que en ese circulo “mágico” encontraría tantas respuestas y guias para mi vida. El nombre de mi primer Mandala fue “Dejate Sorprender”,  lo llame asi porque estaba esceptica con el proceso y mira el resultado, realmente me sorprendió todo este aprendizaje, además que me siento feliz y satisfecha con los logros ganados.
Gracias mil por esta experiencia de vida, por tu dedicación, por tu buen ánimo y toda esa energía tan rica que tienes.” Nancy Caballero.