Category: conexión


Collage Mandala-Kontsugi

 Acabo de experimentar por primera vez el hecho de romper mi mandala. Ha sido todo un proceso de lo más interesante y profundo a la vez con un valor terapéutico impresionante. Lo he hecho inspirada en una técnica y filosofía llamada Kintsugi.

Kintsugi es una técnica de origen japonés que consiste en arreglar lo que se ha roto en una cerámica con un barniz de resina mezclado con polvo ya sea de oro, plata o platino. De esta manera se le otorga un valor mayor al que tenía originalmente la pieza. Este arte que traducido significa “carpintería con oro”, conlleva una filosofía que plantea que tanto las roturas como sus reparaciones forman parte de la historia de un objeto y aunque nos parezca destruido y sin ningún valor, no deben ocultarse sino más bien mostrar su transformación para así enaltecer la belleza de la pieza .

Vivimos en una sociedad que otorga un exagerado valor a la juventud, a la perfección y a lo nuevo. Lo nuevo representa lo “mejorado” y lo antiguo es rechazado. La vejez y la enfermedad deben esconderse, las arrugas en la cara deben cubrirse o eliminarse y de la muerte ni se prefiere hablar o se la entierra sorprendentemente rápido para evitar confrontar con todo lo que implica. El mensaje que trae en estos tiempos el arte de Kintsugi es el de rescatar la sabiduría de aprender a respetar y honrar lo que se ha dañado o rajado, lo que es vulnerable e imperfecto tanto en nosotros como en los demás.

Todos en nuestras vidas hemos sido rotos de alguna u otra manera, esto es parte inevitable de la vida misma. Nuestros corazones han sido rotos alguna vez y nuestra alma también se ha hecho pedacitos las veces que hemos tratado de cumplir con las expectativas del mundo y de los demás a costa de nuestras necesidades. Cuando hemos tratado de protegernos de nuestras heridas callando lo que sentimos. Cuando nos hemos abandonado y traicionado a nosotros mismos.

Puede ser que no podamos elegir lo que se ha de romper en nosotros pero lo que sí tenemos poder de elegir es qué hacemos con estas roturas. Tenemos tres opciones:

  1. Hacernos de la vista gorda, pretender que no ha pasado nada, que estamos “muy bien” y sepultar todo a la sombra.
  2. Engancharnos en la rotura y nunca sanar, repitiendo así las viejas historias una y otra vez.
  3. O comprometernos a trabajar y sanar internamente nuestras heridas, nuestros espacios rotos para hacer de estos espacios lugares más amplios, saludables y más fuertes de lo que eran. Es ahí cuando nuestras heridas se transforman en una belleza inigualable.

El arte de Kintsugi, es una bella metáfora de acoger nuestra curación y encontrar el oro en nuestras cicatrices de manera tal que podamos usar precisamente ese oro como testimonio y ayuda en la sanación de otros.

EL PROCESO DEL MANDALA KINTSUGI

Trasladando este arte y esta filosofía a la creación de mandalas, puedo decirles que es una técnica muy profunda. Cuando inicié el proceso no me imaginé que iba a ser tan conmovedor. Sentí el impulso de experimentarlo en carne propia justamente cuando me encontraba en un proceso de sanación.

Kintsugi primeroMe conecté con la parte de mi vida que más dolía, con la herida misma. Luego empecé la creación de mi mandala, sentí la necesidad de dibujar mi mano, nunca había incluído en mis mandalas mi mano, así que fue algo nuevo.

Luego vinieron intuitivamente formas y colores que hicieron de mi mandala un reflejo claro de mi tema. Esa mano que salía con esfuerzo y determinación diciendo: “Pare”, “Stop”, esas raíces que a veces eran como serpientes que me agarraban, ese muro naranja y negro de impotencia, las lágrimas del dolor y dos seres como pájaros testigos.

La verdad al terminar mi creación sentí que era un mandala fuerte, muy fuerte, pero que revelaba claramente lo que pasaba en mi interno. Indiscutiblemente el mandala expresa mucho mejor lo que nos ha pasado que cuando intentamos explicarlo con palabras.

Kintsugi rotoLo dejé reposar y regresé para empezar a romperlo. Sentí definitivamente que con tijera no era, así que me dispuse a romperlo con las manos. No puedo describir las sensaciones y emociones que empecé a sentir cuando lo rompía. No quería hacerlo, no quería sentir, no quería desgarrarme, así que lo hice de manera lenta, lenta, respirando y con atención plena de todo lo que sucedía en mí.

Romper el papel fue un acto simbólico del dolor y la angustia que experimenté en esa situación de mi vida. Muchas cosas se escaparon de mi control y ya no puedo cambiar lo que me pasó. Aceptar que no hay culpa, que no pude hacer nada.

Esto no es un proceso de dramatizar el pasado o sentirse víctima, o culpar a los demás sino que es un proceso sagrado de volver a conectarse con la situación lo suficientemente como para que nuestro ser se fortalezca y se convierta en una hermosa joya.

Kintsugi pegadoLuego de romper el mandala tuve que tomarme un tiempo y volver a él para pegar las diferentes piezas. El proceso de restaurar mi mandala, de reparar mi dolor, fue muy reconfortante. Sentí un gran alivio y me sentí más completa. Usé pega dorada y pude darme cuenta que estaba concentrada en que todas las piezas estén en orden y que sean bien pegadas, que no quedaran partes sin pegar. Como si mi interno necesitara confirmar que todas las capas estén selladas, reparadas, restauradas. Lo hice prolijamente, con mucho cuidado, con mucho cariño.

Una vez que terminé de pegar, lo observé, me observé. El mandala ya no era tan impactante como al principio, lo podía percibir como algo lejano, como una película antigua y borrosa que no se sentía presente. Ahora tiene una luz dorada y esa luz es la que sobresale sobre todo. Se ha hecho la alquimia, la transformación que no es sólo en volver a juntar las piezas de mi vida quebrada sino en una re-creación total en donde mis piezas rotas se transforman en una hermosa obra maestra.

En las partes restauradas puedo encontrar mi fortaleza. En cada una de mis heridas, de mis sufrimientos y de mis miedos sé que existe la posibilidad de rescatar un sentido y un aprendizaje más profundo, de recuperarme y levantarme con más fuerza.

Kintsugi mano pegada

Estoy segura que esta técnica será de gran ayuda para todos mis pacientes por lo que pienso aplicarla en mis sesiones de Mandala-Terapia.

Para mí ha sido una restauración sagrada el transformar el plomo del sufrimiento, el propio y el heredado, en oro. Este proceso me conectó con mi sueño de jovencita de estudiar restauración de arte, ahora lo veo como una metáfora en mi vida, ahora me he convertido en la restauradora de mi misma, de la obra de arte que Yo Soy.

Susana Guerini

*Artículo protegido por el registro de propiedad intelectual

 

 

img_2483

Mi práctica diaria constante y disciplinada de una combinación propia de meditación, lecturas, creación de mandalas y yoga, ha impulsado un movimiento hermoso en mi corazón. Ha sido como regresar a ese espíritu sabio que todos tenemos dentro. Es la sabiduría interior propia que surge cuando la mente y el corazón están relajados.

Confieso que no todos los momentos de mi vida están llenos de esta conexión, hay también los otros momentos, hay los desafíos que son los regalos empaquetados, las penas, los dolores, los miedos pero que también son parte de la vida.  Así, desde mi refugio interno voy aprendiendo a atender esos otros momentos con ecuanimidad y dignidad. Como decía Martin Luther King: ” Si una persona barre las calles para ganarse la vida, debería barrerlas como pintó Miguel Angel, como compuso Beethoven y como Shakespeare escribió sus obras de teatro”. Cuando lo logro hacer, cuando estoy más consciente, es cuando puedo dejar que mis luchas se alivien y logren descansar en un corazón pacífico.

Aprendiendo a estar presente, a dar nombre a los pensamientos, a los sentimientos, a las percepciones que vienen y van, que aparecen y desaparecen en una danza continua. El refugio se crea con constancia y dedicación en una actitud receptiva hacia lo que la vida nos dá sea lo que sea abriéndonos así al amor. Para mí es una purificación del corazón, una práctica donde se van terminando las guerras internas, donde se deja de ver al bueno o al malo, donde no hay otra que confiar y entregarse al misterio de la vida. Es en mi refugio donde puedo abrirme a las diez mil penas y a las diez mil alegrías que la vida me presenta.

El centro de mi mandala es para mí como un espacio de la realeza, tiene una carpa o toldo que cubre ese espacio para protegerlo, un energía femenina llena de determinación y fuerza de vida. Empecé creando este mandala desde el centro hacia afuera y de afuera hacia adentro para terminarlo. Me tomé la mayoría de tiempo en el centro, sintiéndolo y resonando con lo que me decía. Estaba creando mi refugio en mi mandala, reflejo del que estaba dentro de mí.

Este amparo vive en mí, y como está en mí puedo contar con él el momento que necesite sin importar lo que pase afuera. Pueden surgir tormentas, oleadas de cambios a mi alrededor como puedes ver en este mandala pero tengo donde resguardarme, en el centro, en esa superficie sagrada que he creado para mí, mi refugio. Sé que independientemente de lo que me ha tocado afrontar, la alegría y la renovación esperan mi regreso.

Susana Guerini

“Hay un tiempo para estar delante y hay un tiempo para estar detrás, hay un tiempo para estar en movimiento y un tiempo para descansar, un tiempo para estar vigoroso y un tiempo para estar agotado. Un tiempo para estar en peligro y un tiempo para volver a la seguridad. El sabio vé las cosas tal como son, sin controlarlas. Está centrado en el Tao, y puede ir donde quiera sin peligro porque percibe la armonía incluso en medio de las alegrías y penas del mundo. Como reside en el centro del círculo, ha hallado paz en su corazón.”

Tao Te Ching

 

 

 

IMG_1179

Este es mi nuevo mandala, el recién nacido, su nombre: Aquí Soy y Estoy”

Este mandala lo empecé a crear en la última clase del taller que dicté sobre Sentimientos y Mandalas, fue tanta la inspiración y la profundidad en la que se movía el círculo que me impulsó a crear este mandala tan poderoso y tan exacto a mi situación interna actual. Para mí refleja ese estado de empoderamiento, de fortaleza y coraje que vivo ante las situaciones desafiantes en que hoy por hoy me encuentro viviendo. Sigue leyendo

En esta época de mi vida, viviendo fuera de mi país, he sentido la necesidad de retomar mi práctica de crear mandalas de una manera más constante. Esta vez he querido acompañar el proceso creativo con una pequeña reflexión sobre lo que me dice mi mandala, sobre lo que me dicen las formas y colores de mí misma.

Estoy experimientado la creación de mandalas con la mano izquierda. Combino la mano dominante (derecha) con la izquierda. Los trazos y formas que se dan con la mano izquierda provienen del inconsciente, de la parte desconocida. He podido en estos trazos comprobar la cantidad de figuras y formas que aparecen espontáneamente dejando fluir la mano izquierda. Luego con la mano derecha, la que puede apoyar con recursos, cuando siento hacerlo, completo las figuras que están escondidas, dándoles más forma y cooperando para que afloren los significados.

Sigue leyendo

Hace un par de semanas finalizó el grupo continuo de auto-conocimiento Mandala Intuitivo. Fue un trabajo intensivo de dos meses donde estuvimos en círculo creando mandalas intuitivamente y con propósitos terapeuticos definidos. Un círculo con un movimiento profundo hacia adentro y sostenido y contenido con la magia que tiene el mandala personal y grupal.

Dentro de este tiempo circular estuvimos abordando la meditación con nuestros propios mandalas. Una vez creados los mandalas personales con todos los rituales de Mandala Intuitivo, por turnos, cada alumna se adentró en su creación y recorrió todos los espacios propios, reconociéndolos, sintiéndolos y conscientizándolos. Apoyadas en el poder del círculo, en el sostenimientos del espacio donde nos sentimos a salvo. Yo acompaño a cada alumna en su proceso utlizando todos los recursos y asegurándome de que caminen a su ritmo y que lo que se tope quede integrado. Cada una tiene su propio tiempo, su propia manera de acercarse a su sombra, es algo que honro y respeto profundamente en el trabajo con Mandala Intuitivo. Acompaño y permito que se manifieste el maestro interno de cada una sin interpretar sus mandalas, sin dar consejos no solicitados y sin sermones. Es como acompañar a un niño a aprender a caminar, no puedes forzarlo a que salga caminando, no puedes empujarlo, sermonearlo, no puedes forzar. Habrá veces que avance, otras que retroceda, unas que se canse y se siente y otras que logre dar pasos hacia adelante. Yo estoy con mis alumnas acompañándolas incondicionalmente cuando avanzan, cuando deciden retroceder y también cuando deciden parar y descansar. Es un profundo acto de entrega, de escucha, de respeto, de verdadero acompañamiento.

En mi experiencia personal y con todas mis alumnas, la meditación con los propios mandalas es clave para obtener información del inconciente, es un trabajo muy revelador donde nos podemos conectar directamente con lo guardado y con los sentimientos que están presentes todavía en el cuerpo y que nos comunican claramente lo que nos pasó.

Estuvimos también creando mandalas con pintura de dedos y con los ojos cerrados. Escogiendo dos colores elegidos intuitivamente y trabajando los dos hemisferios cerebrales a la vez para su auto-regulación. Activando creativamente la conjunción de las polaridades. En este trabajo ayuda mucho tener los ojos cerrados, no sirven las ideas de lo que “quiero hacer” o las expectativas de “cómo quiero que quede mi mandala”. Son momentos de pura rendición y de fluir con las sensaciones. Una experiencia muy liberadora y luego que abrimos los ojos para verlos, tuvimos muchos mensajes y respuestas en nuestros procesos.

También en este tiempo creamos Zendalas (mandala+zentangle). Para que la creación de zendalas tuviera un abordaje terapeútico más allá de la pura neuroplasticidad, concentración, relajación que por sí mismos tienen, trabajamos con preguntas específicas. Antes de la creación cada alumna intuitivamente sacó una pregunta del mandala central, todas las preguntas empezaban con la palabra “¿Qué…..?” Luego inciamos la creación del zendala conectadas con la pregunta y el tema que empezó a moverse. Una vez que terminamos, vino la pregunta “¿Cómo…?”. Así la creación del zendala activó la parte creativa en nosotros y se pudo obtener luego muchas formas e ideas creativas para llevar a la acción pasos concretos para cambiar actitudes y patrones que nos estaban limitando.

Parte de este intensivo fue la creación de los mandalas con los mensajes de la Buena Madre para la auto-sanación y las relaciones. Iniciamos este trabajo conectándonos con la niña interior. Hicimos trabajo corporal acompañado con rondas y juegos que cada una se acordaba que jugaba cuando era niña. Reímos, saltamos, corrimos, cantamos, jugamos, compartiendo ese tiempo de niñas. Luego entramos a la creación de nuestros mandalas escogiendo el o los mensajes de la Buena Madre que resonaban en cada una ese momento. Fue muy conmovedor verlas trabajar con ese espíritu inocente y alegre que había despertado y luego de finalizar sentir esa corriente de energía que corría en sus cuerpos, con los ojos brillantes, con una sonrisa en sus caras y también con lágrimas al poder conectarse también con el miedo que sintieron cuando eran niñas. Para mí  fue un hermoso proceso lleno de satisfacción interna de confirmar lo poderoso y sanador que es Mandala Intuitivo.

Creamos el Mandala de la Gratitud en este tiempo circular y espiral a la vez. Para esta creación utlizamos la técnica collage. Tuvieron varios días para hacer el ejercicio de hacer una lista de agradecimientos cada día. Luego al momento de crear el mandala, tuvieron que escoger hasta cuatro situaciones, personas o cosas más importantes de la lista para poder plasmarlo creativa y amorosamente en el mandala. Cada alumna trajo para este fin material para ponerlo en el mandala central y formar primero un mandala grupal del agradecimiento. Al crearlo todas a la vez y luego al finalizarlo, contemplarlo y sentirlo, no teníamos palabras para expresar la fuerza energética que nos brindaba el mandala grupal. Simplemente nos quedamos en silencio sólo sintiendo y vibrando. Posteriormente iniciamos la creación personal utilizando intuitivamente los materiales del mandala central.

Cerramos este círculo tan enriquecedor para todas haciendo un intercambio de mandalas con el tema de “Mandaleras Secretas”. Con mucho amor y dedicación elaboraron mandalas para sus mandaleras secretas con ofrecimientos y agradecimientos. Todas nos emocionamos mucho, hubieron lágrimas, risas, corazones abiertos y sobretodo agradecidos con todo lo que recibimos del Mandala Intuitivo en este tiempo importante para nuestras Almas.

Algunos de los testimonios de mis alumnas:

” Una sorpresa, un encuentro conmigo mismo a través del arte y el diseño que es algo que me apasiona. Me sorprendió como herramienta, fui cada clase aprendiendo y emocionandome con las cosas que salían. Guardaré esta información en el corazón, espero usarla mucho y agradecerte por tu afecto y tu acompañamiento durante todo el proceso.” Male

“Para mí ha sido un hermoso proceso de compartir, de escuchar, de aceptar, de abrazarme y observar. De reir, de pintar, jugar, de abrir mi corazón, de sentirme apoyada, respetada, amada, escuchada. Un proceso de regresar a la sencillez y a la simplicidad de la vida de forma sutil y libre. Agradecida Susy por tu entrega, tu amor, tu paciencia.” Fer Buenaño

“Una experiencia enriquecedora, emocionante, intensa, reveladora, simplemente hermosa!” Sole León

“Cuando comencé este proceso fue con un poco de escepticismo. No entendía qué podría lograr en mí. Oh!! qué equivocada estaba, es una manera sutil de abrir y entender emociones y sentimientos. Es un espacio en el que he abierto mis miedos y mis sentimientos y he aprendido de todas algo valioso. El valor del círculo, de los mandalas y el grupo de mujeres ha sido un nuevo mundo para mí del que no quiero salir.” Gloria

Aquí les dejo dos videos con más fotos del curso intensivo como testimonio de todo lo vivido y aprendido. Gracias infinitas a la vida!!!

 

El mes pasado estuve dictando el taller de Mandala Intuitivo: SENTIMIENTOS Y MANDALAS y déjenme decirles que fue una experiencia realmente enriquecedora y profunda, tanto para mis alumnas como para mí. Estuvimos trabajando la ira, el miedo y la tristeza, sentimientos con los que más nos cuesta relacionarnos. Cada vez me asombra más como el método Mandala Intuitivo funciona de maravilla en el contexto en el que se aplique.

cerrando el circulo mandálicoFue un viaje de descubrimiento y de tanta compresión de las fuerzas internas que tienen estos sentimientos. Aquí, la creación de los mandalas personales conectadas con cada sentimiento fue crucial para abrir procesos pendientes. Constituyeron un aporte valiosísimo para poder expresar lo que sentimos. Es asombroso ver el  poder que tienen los mandalas para revelar lo oculto y así mismo el toque integrativo por sí mismo que el círculo nos proporciona.

la tristeza tati buenañoEste es el mandala de una de mis alumnas: Tatiana Buenaño, elaborando la tristeza a través de su propio mandala, de su carta y su pregunta. Una belleza de proceso sanador!!

DSC00576El taller tuvo su propia energía circular y se movía con mucha versatilidad incluyendo el trabajo con el cuerpo, la respiración, entendiendo la función de los sentimientos, expresándolos a través de colores y formas, reflexionando con preguntas y cartas….y compartiendo todo en el círculo sanador!

Cuando se trabaja con los sentimientos y se comparte desde el corazón es evidente cómo se estrechan los vínculos, crece la solidaridad, la confianza, la cooperación, la empatía. La verdad no tengo palabras para describirles lo maravilloso que fue vivir este círculo mandálico con los sentimientos. Es algo que definitivamente hay que vivenciarlo para comprenderlo!

FullSizeRenderAsí se cerró este círculo de sentimientos y mandalas con tanto, tanto agradecimiento a esta herramienta y a la vida por permitir estos encuentros mandálicos.

“El taller de Mandala Intuitivo: Sentimientos y Mandalas fue para mi una experiencia que me abrió las puertas para explorar mis sentimientos de una forma integral. El mirar la ira la tristeza y el miedo con amor. Dar las gracias por estar viva y SENTIR.”

Gaby Mosquera

DSC00272Hay que tener muy claro qué estoy buscando en el trabajo con los mandalas y cuál es mi motivación. Hay dos maneras en mi parecer, en las que se puede abordar el trabajo con mandalas. Una es como un trabajo estético, artístico, que también es válido y el otro es un enfoque de utilización terapeútica, espiritual y como una herramienta de auto-conocimiento. Por supuesto poseemos de libre albedrío y habrá quienes se sientan cómodos utilizando mandalas de manera superficial, artística, decorativa y otros que se acerquen al trabajo con mandalas con un profundo respeto y una actitud de búsqueda interna. Dependerá mucho de lo que realmente estamos buscando y tener claro cuáles son los objetivos propios en nuestro acercamiento con los mandalas.

Dentro del enfoque de auto-conocimiento y de búsqueda personal y espiritual, veo con tristeza como su valor, su magia, su misterio, sus bondades, son subestimados, utilizados para vender a un público que lo que le interesa es estar en la moda espiritual y consumir productos espirituales rápidos. Se pretende entrar en el mundo de los mandalas, de forma rápida, inconsciente y superficial.

Se está comercializando el trabajo con mandalas como moda espiritual, fomentando las ofertas de todo tipo donde básicamente se promueve la competición feroz de quién hace mandalas más bonitos y perfectos.

Hay blogs y blogs donde se repite una y otra vez la misma información de los mandalas, eso sí no podía faltar los significados e interpretaciones baratas de las formas y colores de nuestros mandalas. Como si pudiéramos entendernos a través de recetas mágicas y conceptos fijos. Y me pregunto, cómo se puede definir de manera tan simple todo el misterio mandálico que somos?

Si todo y todos estamos en continuo movimiento de expansión y contracción, cómo podemos definirnos con significados estáticos? Y si cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles cómo podemos calzar dentro de interpretaciones y significados generales y de masa?

Se deja de honrar el verdadero trabajo con mandalas, se le suprime su belleza y generosidad divina cuando lo comercializamos para fines económicos. Y como no basta estar “in” alardeando que hacemos mandalas preciosos, hay quienes quieren tener certificados, diplomas que los acrediten para facilitar talleres y así entra el negocio de la formación de “profesores de mandalas”.

El mandala ha sido utilizado desde sus orígenes como una vía para la evolución de la consciencia y muchos lo han convertido en una simple clase de pintura artística donde la que tiene dones artísticos resaltará ante las demás y las que simplemente no tienen esos dones, se retirarán frustradas y decepcionadas con la autoestima por los suelos.  ¿Cómo podemos en estas circunstancias trabajar nuestra autoestima a través de nuestros mandalas?

Los mandalas y su creación personal así como la meditación con éstos, están para quienes están dentro de un camino de auto-conocimiento y desean profundizar en sus procesos internos, así también para quienes buscan volver activar su intuición y creatividad para poder emplearlas en los desafíos de la vida diaria.

Se nos ha dado el mandala para abrirnos un camino directo hacia nuestra propia sabiduría. El trabajo con mandalas llega a nosotros para centrarnos, para integrar nuestras emociones, para ordenar la mente y poder conectar con lo Divino. ¿Cómo podemos realmente adentrarnos en este trabajo si sólo nos limitamos a pintar uno o dos mandalas en dos horas de taller?

Para mí, el trabajo con mandalas es básicamente un trabajo que se mueve por experiencias propias, es puramente vivencial y aunque pareciera algo tan simple, en su aparente “simpleza” abarca un extraordinario abanico de posibilidades para poder tenerlo como una herramienta valiosa en nuestro camino de auto-conocimiento. Primero siempre vivenciándolo en uno mismo, una y otra vez, para luego compartirlo con los demás. Mientras más se entrega uno a este trabajo, más capacidad tiene para acompañar a otros en este camino.

En mi experiencia propia, entrar en el mundo de mandalas nos hace siempre ser aprendices, porque en cada momento el trabajo con mandalas nos trae nuevos y nuevos aprendizajes, es una herramienta con una abundancia infinita que se vá desplegando sutilmente en la medida en que nos vamos entregando a ella.

Sé que no podemos escapar tan fácilmente de este sistema opresor y de consumo por eso, es necesario informarnos más y tener mayor consciencia para discernir entre lo importante de lo no tan importante, de lo que mi alma está pidiendo, de lo que hacen las masas, entre lo auténtico de lo superficial.

Trabajar con mandalas hace que paremos nuestro corre corre por la vida, parar en nuestras vidas y empezar a mirarnos en nuestro interior. Y si pretendemos llegar a ésto, no busquemos talleres rápidos y con fines artísticos que no permitan adentrarnos en la quietud y en la autoreflexión. Mientras más tiempo entregas a este trabajo, más podrás recibir!

Este camino mandálico es un camino de mucha revelación y profunda transformación. Un camino donde hay mucho que aprender y mucho más que des-aprender.

Recomiendo a todas las que estén con el llamado a conocerse verdaderamente, a comprenderse, desarrollarse y mejorar en algo su calidad de vida interna buscar propuestas con sustancia, propuestas que impliquen más entrega y no sólo de tiempo, sino de entrega personal para poder llenarse de lo mejor de uno mismo.

DSC00544

Luego de la última sesión de mandala-terapia que acompañé, salí sintiéndome triste y desilusionada. He disfrutado mucho y aprendido también mucho en todos estos años de acompañar gente a través del yoga, de la terapia y del acompañamiento con mandalas.

Y mi labor como yo, han ido evolucionando y madurando. Mientras más trabajo interno tenga y más espacio en mí integrado, mejor puedo acompañar a los demás y es que cómo se puede acompañar al otro basándose solamente en libros, en teorías ajenas a la experiencia propia? Pienso que la mayor sabiduría está en las vivencias conscientes, desde ahí uno está en la capacidad de guiar a los demás.

He tenido muchas satisfacciones en mi trabajo con los demás, me ha llenado de dicha ver cómo mis socios- alumnos emprenden un camino iniciático y logran comprender, y logran empoderarse para poder seguir avanzando por sus vidas de una manera más auténtica y tomando decisiones certeras.

Y digo “socios” porque siempre es un intercambio, nunca es de un solo lado. Las dos partes nos enriquecemos mutuamente en un intercambio ritmico balanceado. Y digo “alumnos”, porque además del acompañamiento, les enseño a crear sus propios mandalas para procesar sus sentimientos para que así puedan usar esta herramienta cuando lo necesiten. De esta manera se independizan, se vuelven autónomos para crecer internamente.

Cerrar sesiones y salir llenita de conexión con lo Divino, llenita de contentamiento por el otro, llenita de agradecimiento por la herramienta y por la vida. Ver la transformación claramente en los ojos del otro, de unos ojos tapados, confusos a unos ojos llenos de brillo y conexión interna….qué bendición!

Apareció en mí algunas veces la interrogante de la eficacia de la terapia cuando veía como mis alumnos o socios avanzaban 5 pasos y luego por influencia de los demás, del sistema, de la educación, de la religión, etc, retrocedían 6 pasos……..era frustrante.

Hoy ese interrogante está más presente, me pregunto de qué sirve guiar y avanzar si en el externo no hay sostenimiento, apoyo ni consciencia para mis socio-alumnos?

Como sabemos el trabajo interno es para valientes, y nos ha costado mucho esfuerzo y disciplina caminar conscientemente pero si a eso le sumamos que tras salir de sesiones o retiros extasiados de consciencia, se regresa a estados de vida durmiente en la familia, en el trabajo, en el colegio, etc. Es un shock que amenaza la perseverancia y constancia de lo alcanzado. La vorágine de lo dormido termina comiéndonos y haciéndonos regresar a la manada….pufff!!

Cuántas veces nos ha pasado esto? los que estamos en este camino, muchas, tarde o temprano. Qué diferente sería salir de una sesión y re-unirse con grupos de gente despierta y en la misma búsqueda no? Cuánto avanzaríamos? Muchísimo más que teniendo la corriente en contra por supuesto.

Cómo sería pertenecer a un círculo de seres humanos que viven de manera amorosa y consciente donde todos nos respetaramos, nos consideramos, donde practicáramos la solidaridad y la cooperación? Donde la meta común sería la integración con uno mismo, con los demás y con la naturaleza?

Y bueno, por ahora, lo que me corresponde, integrar mi tristeza y mi frustración…

Susana Guerini

Los cuatro pilares básicos del método “Mandala Intuitivo” se caracterizan por no ser lineales ni estáticos sino más bien son como flujos energéticos que continuamente están expresándose durante las sesiones de “Mandala Intuitivo”. Son como cuatro ríos que giran celebrando el re-encuentro, celebrando la vida.

Los cuatro pilares que conforman el trabajo del “Mandala Intuitivo” son:

-Ritual,

-Conexión,

-Creación e

-Integración

DSC00548

No tienen un orden específico pues ocurren circularmente conteniendo el espacio mandálico. Se los podría comparar también con cuatro partes de una rueda que giran constantemente de manera armónica y equilibrada. Esta rueda se vá articulando como un recorrido de auto-exploración, un viaje hacia la búsqueda del Yo auténtico, un círculo de exploración individual y grupal.

“Mandala Intuitivo” es un RITUAL  porque es un espacio sagrado, un círculo sagrado que se basa en un conjunto de prácticas establecidas que se van adaptando de acuerdo a las energías y movimientos de las participantes. En “Mandala Intuitivo” tenemos unos rituales específicos que ayudan a profundizar la conexión con uno mismo. Todo lo que acontece en cada sesión está lleno de significado simbólico.

“Mandala Intuitivo” es CONEXIÓN porque permite la comunicación con uno mismo a través de nuestros mandalas y la comunicación con los demás. Como la rueda de los cuatro pilares está en movimiento, todo se conecta y todo encuentra una inter-relación llena de muchos aprendizajes y significados. La conexión empieza a surgir espontáneamente sin forzar sino más bien soltando la necesidad de controlar y juzgar. En “Mandala Intuitivo” estamos buscando una conexión, un contacto íntimo con nuestro Ser Esencial, con nuestra Fuente de Energía.

“Mandala Intuitivo” es CREACIÓN, es dar a luz, dar existencia, a través de formas y colores, a nosotros mismos como estamos en ese momento. Es creación con creatividad, imaginación e intuición, todas puestas en marcha para desarrollar nuestros dones desactivados. Es creación porque es algo inédito, algo único, original e individual, nunca antes visto o conscientizado. En el proceso de creación se movilizan las fuerzas internas y los recursos que tenemos como seres humanos. Aquí la creación personal de mandalas es primordial, creamos nuestros propios mandalas sin plantillas hechas por otros, somos creadores por excelencia y tenemos la capacidad de crear sin límites.

“Mandala Intuitivo” es INTEGRACIÓN porque durante el proceso incluye a las partes excluídas, olvidadas, encapsuladas de nosotros mismos. Se pasa a formar parte de un todo, como cada aspecto de nuestro mandala es contenido por el círculo, cada compartir del otro se incluye y se acoge dentro del círculo de compartir y cada aspecto de sombra en nosotros es contenido, abrazado por el Todo mandálico. Todas nuestras partes fragmentadas pasan a unificarse y constituir un Todo.

El método “Mandala Intuitivo”, nos permite ahondar en los sentimientos más guardados, explorar nuestros propios límites, sobrepasarlos con nuestra creatividad, dialogar con lo alienado y con lo que duele para así emprender un viaje de retorno a los orígenes y finalmente regresar para contarlo de una manera más integrada.

Por: Susana Guerini

*Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual, se prohibe su copia total o parcial sin mencionar mi autoría.

DSC00096Es importante recalcar primeramente que todos somos potencialmente intuitivos y la capacidad intuitiva no es un don reservado tan solo a unos pocos. Se trata simplemente de una visión más amplia y profunda de nuestro mundo interno y consecuentemente del  mundo que nos rodea.

Y es que la intuición irrumpe en la mente sin pasar por el filtro del análisis y la lógica. Esta percepción, una vez desarrollada, nos vá a permitir percibir la realidad de un modo más completo, de manera que vá a ser posible presentir sucesos, descubrir intenciones ocultas, descifrar mensajes que la vida nos dé, conectarnos con nuestra sombra e ir con más seguridad cuando se trata de tomar decisiones importantes en la vida.

DSC00274En el trabajo con la herramienta “Mandala Intuitivo” estamos descubriendo nuestra capacidad intuitiva y despertando ese sexto sentido que se llega a convertir  con el tiempo en nuestro fiel compañero. Uno de los padres de la psicología, Carl Gustav Jung, decía que la intuición es una de las cuatro funciones de la psique. La primera es la percepción; la segunda, el pensamiento; la tercera, el sentimiento y finalmente, en cuarto lugar, nos encontramos con la intuición. Esta última función nos permite recordar y almacenar las experiencias vividas y nos ayuda a orientarnos para cumplir con nuestra misión en la vida.

También es importante señalar que la intuición procede directamente del inconsciente. Es decir, maneja datos que el individuo ha olvidado, excluído o no tiene presentes todo el tiempo. El trabajar con el “Mandala Intutivo” nos ayuda a obtener más información oculta de nosotros que está en el inconciente, actualiza sentimientos guardados, experiencias traumáticas bloqueadas, sueños del Alma olvidados, recuerdos y heridas dolorosas que han sido encapsuladas sin integrar en alguna parte profunda de nuestros inconsciente. Y en este proceso intutitivo de liberación, el “círculo sagrado” como un contenedor amoroso y protector, sostiene, unifica, abraza lo que vamos re-descubriendo de nosotros mismos.

Susana Guerini

Fotos: Cursos de “Mandala Intuitivo”

*Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual, se prohibe copiarlo total o parcialmente sin mencionar mi autoría.