Category: Ser


Naciendo con Amor

Nacido en Febrero del 2014.

Su nombre: “Naciendo con Amor”

La trampa más común en la que caemos tod@s durante la creación o simplemente al colorear mandalas es la búsqueda de reconocimiento. Esta ansia de hacer “algo bonito” para que los demás lo reconozcan está muchas de las veces camuflada en el trabajo con mandalas. Se filtra sutilmente, sin darnos cuenta y logra al final ser protagonista principal de la creación de nuestros mandalas.

Caemos así en la trampa de ese tema básico que la mayoría de las personas lo tenemos, la necesidad de ser reconocid@s, valorad@s y amad@s. No se puede calificarla de mala ni buena sino más bien se trata de darnos cuenta y dar la bienvenida a esa parte, acogiéndola y abrazándola. Son necesidades básicas que no han sido satisfechas desde que nacemos y por eso durante nuestro caminar en la vida estamos esperando siempre poder sentirnos reconocid@s y valorad@s por los demás.

Estas necesidades están en su pleno derecho de existir pero también requieren de nuestra consciencia. Darnos cuenta de esto y procesarlo a través del trabajo con mandalas precisamente es lo más adecuado. La creación de mandalas ayuda mucho para la autoestima y aprender a valorarnos tal como somos, valorar nuestras creaciones tal como son, eso es un paso importantísimo dentro de este trabajo y hay que estar conscientes de esto sino, volvemos a caer en la trampa una y otra vez.

A veces el mundo externo se mueve así, valorando lo que es “lindo”, “simétrico”, “armonioso”, de acuerdo a ciertos márgenes y criterios, pero no tiene la capacidad de ir más allá y ver la perfección en las cosas tal y como son. Nos vemos afectados cuando la gente que vé nuestros mandalas no demuestran entusiasmo o admiración con nuestros mandalas porque estamos esperando que nos aprueben. Somos todavía niños y niñas que vivimos en desamparo y que necesitamos que nos digan que somos valiosos. Tratando siempre de seguir “modelos” para pertenecer, pero ya suficientes modelos hemos seguido en nuestras vidas, suficiente hemos copiado, suficiente nos hemos alienado.

La clave es no esperar del mundo externo, la clave es aprender a amarse a uno mismo, a valorarse a uno mismo tal y como es, así los comentarios de afuera no te sacan de tu centro, no tienen poder, digan lo que digan. Aprender a reconocer el valor de la diversidad, de la individualidad y de la propia creatividad. Esto es un proceso que se vá dando poco a poco y con consciencia en el trabajo con mandalas.

No puede haber status ni jerarquías en este camino. Personalmente pienso que todo lo que implique someterse a un puesto superior o inferior, seguir estructuras conceptuales y dogmas, ya no tiene sentido en un mundo nuevo donde se requiere que todos aprendamos a ser maestros de nosotros mismos.

De ahí, como lo he mencionado varias veces en este blog, lo valioso que es esta herramienta por ser liberadora, es decir porque una vez que se entra en este mundo a través de la propia experiencia y en un principio con acompañamiento, se puede aplicar en lo personal para sanar sin depender de nadie.

Resulta que estamos tan dependientes de lo que digan los demás y que hasta las herramientas de crecimiento personal terminan en lo mismo, siendo utilizadas para el reconocimiento de los demás. Por supuesto en todo este ámbito entra la competencia, ayayaii… que si este mandala no es tan bonito como el mío, que si los diseños no están tan bien realizados, que si los míos tienen esta ventaja, etc etc. Entramos así en una competencia feroz de mandalas…..como todo lo espiritual que entra dentro del mundo del consumo.

Lo viejo se cola por donde puede, viejos conceptos, viejos temas pendientes propios, viejas tendencias, etc, etc. A mí me ha pasado varias veces y es medio shockeante cuando uno se dá cuenta cuál fue la motivación para hacer el mandala, o qué estaba esperando cuando enseñaba mis mandalas. Lo bueno aunque tarde, es darse cuenta, saber de dónde proviene, acogerlo y volver a tomar el verdadero rumbo del trabajo con mandalas.

Reflexionando con este tema pienso que también el hecho de que hay personas que solo pintan mandalas con plantillas hechas por otros se deba a que así se sienten más seguros, el diseño es perfecto así que a la mayoría le gustará, ya en los colores puede darse ligeras diferencias pero ya no es arriesgarse tanto como para sentirse no valorad@ y reconocid@ y por ende frustrad@ y decepcionad@. Es decir entra el discurso inconsciente: “yo no me arriesgo a crear mi propio mandala porque no me quiero a mí misma y no me acepto como soy y porque tengo miedo que los demás no valoren lo que hago”. Todo un tema…….que es necesario asumirlo con consciencia y amor.

A mí me ha pasado y pienso que a otros mandaler@s también, una cosa es recibir de retroalimentación un “Ay que lindo” y otra cosa es recibir: “los colores de este mandala me hacen sentir alegre” o ” este mandala me deja en silencio” o ” para mí esa forma es un delfín que nada en el mandala” etc, etc. Uno siente la conexión de la otra persona con el mandala con comentarios auténticos, los otros son sólo protocolo para mí, no hay aporte enriquecedor, no suman, ahí no hay conexión de Ser a Ser.

En todo caso, quiero aclarar que es importante siempre, siempre ser lo más conscientes posibles mientras creamos mandalas. Porque en este trabajo si uno está atent@, nos puede aportar mucho aprendizaje. Y mientras más aprendemos de nuestros mandalas, más nos conocemos a nosotros mismos. Este sería el ideal, pero claro cada persona está en su propio camino y en su propia manera de ver la vida y con sus propios valores y eso lo respeto.  Pero si con mis artículos y mis experiencias compartidas en este blog, logro que alguien pueda mover su energía, preguntarse, reflexionar, darse cuenta y empezar a crear mandalas con una mirada nueva, ya estamos creando un nuevo camino mandálico más consciente que traerá indudablemente mejores frutos a nivel personal y por supuesto a nivel colectivo.

Escrito por: Susana Guerini

“Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz,

sino haciendo consciente su oscuridad”

Carl Jung

Dentro de un auténtico crecimiento personal llega el tiempo en que es necesario reconstruir nuestra propia historia personal. Parte de esta reconstrucción incluye integrar nuestra sombra para poder comprender realmente cuáles han sido nuestras elecciones y asumir con responsabilidad y conocimiento cada decisión tomada en nuestras vidas. Porque somos nosotros únicamente nosotros quienes construimos y creamos nuestra vida.

Para este trabajo es básico ponernos en contacto con nuestros sentimientos más profundos guardados en el cuerpo. Tras integrar estos sentimientos estamos yendo a las raíces de nuestra realidad emocional originada en nuestra infancia. Trabajo duro el de la búsqueda de la propia sombra pero también muy esclarecedor.

Tarea de valientes pero necesaria para poder alcanzar nuestra liberación y dejar a un lado nuestras adicciones a todo nivel y sobretodo esa dependencia a soluciones mágicas esperando que alguien nos diga exactamente qué es lo que debemos hacer. Es aquí donde recalco la importancia suprema de asumirnos y buscar herramientas liberadoras como el trabajo con mandalas que nos ayuden a empoderarnos a nosotros mismos.

Debemos ser capaces en un determinado tramo de nuestro crecimiento de descubrir desde cuál lente nos hemos mirado a nosotros mismos y a los demás. Qué personajes hemos tenido que actuar para sobrevivir y desvelarlos para poder llegar a nuestro Ser esencial. Y es que desde nuestra sombra sufrimos constantemente, pero dar luz a nuestras sombras, nos hace comprender profundamente de qué se trata ese dolor. Y desde esa comprensión estamos ganando espacio para que viva y se exprese lo que realmente somos.

El llegar a ser adultos no necesariamente implica el cumplir años o el de llegar a ser autónomos económicamente, llegar a ser adultos implica el tomar la rienda de nuestra vida de una manera consciente y responsable. Confrontarnos con nuestros dragones internos y decidir qué es lo que realmente queremos para nuestra vida. Se puede llegar a ser maduro o anciano dormido, ignorante, dependiente o llegar a una edad adulta con sabiduría y poder ser el camino de guía y orientación para jóvenes y niños que tanta falta les hace.

Así dentro de este proceso de reconstruir mi historia personal, encontré en mi “baúl de recuerdos” trazos, colores y ya la gestación intuitiva de mandalas de mis primeros pasos en mi camino mandálico que inició en el año 2000.

He sentido darles su espacio y honrarlos también como parte de mi camino de búsqueda y compartirlos con todos ustedes.

Susana Guerini

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Su nombre:  “Sumergida en varias realidades”   Nacido en Junio del 2012

Hay momentos en la vida en que se nos presentan situaciones desafiantes con sus respectivas lecciones de Vida. Y si no aprendemos la primera vez la lección, vendrán una y otra vez y con más fuerza para poderlas aprender y sanar. Cada desafío se presenta de diferentes maneras y pide diferentes formas de integrarlo. Si uno tiene el privilegio de poseer herramientas que ayudan a sanar, como la de los mandalas u otras más, hay que usarlas, ponerlas en práctica en beneficio de uno y de los demás. Este primer mandala fue el inicio de un proceso de sanación emocional muy profundo. Y como es el primer paso que se expresa en formas y colores se asemeja a varias realidades, varios temas que están entretejidos y presentes en el interno y que piden ser descubiertos. Capas de pensamientos, capas de sentimientos, capas de sensaciones físicas que se mueven para poder entrar en un Orden Sanador.

Su nombre:  “La Visionaria”   Nacido en Julio del 2012

La visión interna surge con fuerza en este segundo mandala, y es que luego de estar sumergida en varias realidades viene la claridad. Me conecto nuevamente con mi Alma y viene la visión profunda de lo verdaderamente importante para la misión del alma. Empiezo a “ver”, a comprender y sentir lo esencial. Desaparecen los mundos externos, los pensamientos mecánicos, los hábitos no propios, los valores superfluos…la separatidad. Con una visión centrada y sagrada uno puede acceder a la Verdad y a la Unidad. Este mandala me proporcionó la claridad y la visión que necesitaba dentro de mi proceso de sanación.

Su nombre:   “La Fuerza de la Vida”   Nacido en Julio del 2012

En este tercer mandala, parte del proceso interno sanador, viene la fuerza interna de la vida misma. Esa fuerza que nos hace levantarnos después de las cáidas, esa fuerza presente en cada paso de nuestro camino que nos alienta a seguir, a resurgir de las cenizas. Con este mandala sentí esa fuerza en mí de vivir, esa fuerza de existencia presente en toda la naturaleza de seguir creciendo, seguir germinando, seguir dando, seguir ofreciéndose, seguir viviendo. Es el Alma, el Ser que llenos de impulso divino nos dán la mano para seguir nuestro camino pero siempre mejor, siempre con más consciencia y con más amor. Este mandala es un símbolo para mí del movimiento amoroso y sagrado que tiene la vida.

Su nombre:  “Vivir desde el corazón”    Nacido en Julio del 2012

Este cuarto mandala es la culminación de mi proceso personal. El corazón inmaculado en el centro sagrado donde se une el cielo y la tierra, la vida y la muerte, el pasado y el futuro. Abrir mi corazón fue un proceso de integración de capas ocultas y desconocidas en mí. Estas partes que las había excluído quitaban espacio a mi alma para poder sentir. Una vez integradas estas partes, el corazón tiene más espacio para amar la vida con un corazón abierto en Unidad y Orden. Este mandala me proporcionó una alegría profunda, una conexión sagrada e íntima con mi Ser, una fortaleza y una decisión de vivir siempre desde el Amor y desde la Consciencia.

Estos cuatro mandalas son los testigos de mi proceso personal de sanación. Muchas de las veces necesitamos crear dos, tres, cuatro o cinco mandalas para cerrar nuestros procesos. Casi siempre el primero o los primeros vienen “cerrados”, pero a medida que seguimos moviéndonos internamente surge la necesidad de crear más mandalas y los primeros se van desvelando, se van aclarando, tomando forma, ordenándonos internamente. Uno siente cuándo se cierra el proceso y cuál ya es el último mandala de la serie. Es un camino muy hermoso de auto-descubrimiento y de muchas satisfacciones y de contentamientos internos.

Así que los animo a entregarse en sus procesos mandálicos, de cerrarlos con varios mandalas y sentir el beneficio enorme de sentirse luego más livianos, más ligeros de “equipaje” y con más fuerza para continuar el camino.

Susana Guerini

5 copia

Mandala:”Dulce Rendición”

Muchas veces en nuestra vida, nos enfrentamos a desafíos que regresan persistentemente y que nos incitan necesariamente a dar paso a una rendición, a no seguir invirtiendo nuestras energías en tratar de cambiar situaciones que no se pueden cambiar, de controlar, de luchar, de oponerse con otras ideas, resistir, etc, etc. Es en este punto de nuestra vida en que ya nada nos está funcionando y parece que hemos perdido el “control” de nuestro camino.

Y claro es que en ese constante forcejear nos hemos estado yendo contra corriente y ha llegado el tiempo de entregarnos dulcemente al fluir de la corriente misma de la vida. Un tiempo que nos  proporciona una tregua para sentir la necesidad de dejarse llevar por el flujo de la existencia, darse cuenta del alcance y las repercusiones que la rendición genera en nuestro crecimiento interno.

Siento por experiencia propia que cuando uno vive momentos de rendición, uno se conecta profundamente con ese espacio y momentum sagrado en que nuestro espíritu se conjuga con la Voluntad Divina. La personalidad cansada de forcejear se rinde y toma el mando el Ser que se acopla al flujo de la vida. Uno se rinde simplemente a lo que es, ocupando así solamente el presente.

Este mandala representa este momentum, dos pilas grandiosas de agua tanto arriba como abajo, en el cielo y en la tierra están ocupando esa majestuosidad de confianza en la existencia.  Dos soles, el sol terrenal y el sol espiritual con su sutileza exacatamente balanceada en ambos mundos. Las pilas de agua se asientan en el gran ojo que todo lo vé, el ojo de la intuición y del corazón que en el momento de la rendición, tiene la capacidad de ver más allá de lo que simplemente se vé. El centro es el Ser en el presente donde se concilian pasado y presente, lleno de amor, paz, fuerza y buena voluntad.

Crear este mandala ha permitido que surga el resplandor de la quietud en mí, esa sensación de confianza infinita, de una paz insondable. Y sabes que a partir de ese momento todo lo que suceda tiene un Orden y una causa perfecta. Es como tirarse al vacío sin miedo sabiendo que todo vá a estar bien.

Cabe aclarar que no se trata de una rendición que implica renuncia, incapacidad de responder a las pruebas de la vida, letargo, etc. La verdadera rendición, es algo totalmente diferente. No significa soportar pasivamente cualquier situación  sin hacer nada al respecto. Tampoco significa dejar de hacer planes o de iniciar acciones positivas.

La rendición viene a ser una sabiduría simple pero profunda que implica como ya dijimos, ceder más que oponerse al flujo de la vida.  Es renunciar a la resistencia interna a lo que sencillamente es.

Pasamos muchas veces por períodos y a veces hasta años de resistirnos internamente a lo que nos presenta la vida.  Nos enrollamos en pensamientos y acciones rígidas, llenas de prejuicios, miedos y consecuentemente de dolor. Es bueno darse cuenta de lo que está pasando, que las cosas van mal y que no fluye nada y desde ahí tomar medidas pues así no se puede seguir caminando. Identificar cuando la presencia de la rendición es vital y evaluar el por qué de ello, que realmente encierra, sus causas, efectos y repercusiones.

El momento de la rendición, de la dulce rendición, te libera de toda la carga mental y del sufrimiento. Cuando uno se rinde dulcemente a la Voluntad de lo Divino, uno se re-conecta con el Ser y se ajusta al flujo de la existencia.

“Padre-Madre-Amor, es mi voluntad que se haga tu Voluntad en mí”

Susana Guerini

Nacido en Diciembre del 2011

Su nombre: “Aquietarse y callar”

La creación de este mandala refleja claramente para mí la importancia del aquietarse y callar. Parte de la sanación de nuestras heridas requiere aquietar la mente, vaciarla de tanta carga y de tanta basura de pensamientos acumulados, para dar espacio a nuestra conexión con nuestro Ser. Y por experiencia propia puedo decir que tanto la práctica de la meditación como de la creación de mandalas , que es una meditación activa, puede proporcionarnos ese aquietarse, ese callar interno.

Vivimos de manera acelerada, llenos de torbellinos de pensamientos y de emociones sin integrar. Pareciera que queremos tapar todo, seguir aparentando y no afrontar nuestros asuntos internos pendientes, nuestras sombras y nos llenamos de actividades sin darnos espacios de silencio. Así tarde o temprano terminanos estallando de alguna manera. Mi práctica regular de meditación en las mañanas, así como la creación de mis mandalas han sido en mi vida un apoyo vital para poder seguir caminando. Cuando por alguna razón no he podido hacerlo, o si estoy pasando por proceso internos fuertes, siento una necesidad imperante de recurrir a estas práctica y no saben cuánto bien me hacen, cómo me sostienen, me centran y me llenan de serenidad.

Estas prácticas tienen que ser integrativas, es decir que no cumplan la función de “huída”, moda o escape esotérico, sino que más bien nos ayuden a asentarnos en nuestro cuerpo, a integrar todos nuestros sentimientos y pensamientos para poder así volver al mundo y vivir en el mundo de una manera más auténtica e íntegra.

La rueda en colores verdes de sanación, gira en un movimiento de renovación, de generar y regenerar, movimiento necesario para poder ordenar y purificar el Alma. El desafío humano que todos tenemos de alcanzar la consciencia mediante el proceso de conocer nuestro propio lado oscuro y oculto, se vé reflejado en la cruz.  Cruz de color azul en el centro representa para mí el resplandor de la quietud de la consciencia.

La presencia del número cuatro en mi mandala organiza, define y ordena. Mientras vamos sanando, vamos ordenándonos internamente y logrando así más equilibrio y armonía. Al ir transmutando nuestro interno (color violeta) vamos adquiriendo la capacidad de ver las cosas con claridad (color amarillo), llenándonos de energía e impulso para caminar con más determinación en nuestras vidas.

Y es en el silencio interior en donde podemos “mirarnos”, comprendernos, aceptarnos y amarnos.  Entrar dentro es entrar en el misterio de uno mismo. Y mientras más vacío esté el canal más rápido podemos re-unirnos con lo Divino que vive y espera por nosotros.

Comparto con ustedes este texto hermosísimo del Padre Vinicio Rueda, sacerdote católico y practicante Zen, de su libro “El sendero del Zen” que conecta muy bien con este tema:

” CALLAR…

Callar es morir a muchos ruidos del Alma.

Callar es entrar en puntillas en el propio corazón.

Callar es esperar suavemente el encuentro con uno mismo.

Callar es aceptarse, aceptar a los demás, como es uno mismo, como son los otros.

Callar es abrir los ojos ante el misterio.

Callar es contemplarlo largamente, sin pestañar.

Callar es inclinar mansamente el corazón ante la sonrisa de los ojos de Dios.

Callar es decir SI con la vida, con la muerte.”

Finalmente les invito a que se regalen sus momentos de silencio y se entreguen a la práctica de la creación de mandalas o cualquier tipo de meditación que les ayude a retornar a su centro, a su Hogar!

Susana Guerini

“La esencia de toda religión es ver a Dios en todas las cosas, su voluntad en todo lo que ocurre, su gracia en todo lo que hacemos, su compañía en todo lo que vivimos.

Y a ese reconocimiento esencial nos pueden llevar paso a paso los ángeles con la suavidad eficaz de su constante presencia siempre a nuestro lado y al lado de todos aquellos a quienes encontramos y de todo aquello por donde pasamos.

Cada momento tiene su ángel y como estos ángeles ven siempre el rostro de Dios, el contacto con ellos nos lleva de la mano a la presencia de Dios.”

Carlos G. Vallés

Nos reunimos entre amigas mandaleras y decidimos hacer mandalas de ángeles dada la cercanía a la navidad. Fue un encuentro lleno de inocencia y de volver a sentirnos como niñas. Tras una meditación guiada con este tema sacamos cartas de ángeles y como siempre sus regalos y mensajes dieron en el clavo. Luego cada una empezó la creación de su propio mandala con el tema del angelito.

El adulto en nosotros nos frenaba al comenzar la creación pero luego pudimos fluir y jugar con colores, agua, escarcha, goma, marcadores, etc.  Y es que cuando despertamos al niñ@ dentro de nosotros estamos despertando también a nuestro ángel. Nos llenamos de alegría e inocencia al contactar con nuestro ángel, con nuestro niñ@ interno, a través de nuestros mandalas. Y es que vivimos dándole la espalda a nuestro niñ@ interior y a nuestro ángel.

Y al escribir este post cuyo tema es de los ángeles me conecté con aquella época parte de mi camino donde estaba fascinada con el tema angelical tratando de memorizar todas las jerarquías, nombres, atributos, colores, rayos, etc etc que tenía cada tipo de entidad angelical. En cierta manera dándole ese sentido de separación esotérica, de que los ángeles están en el cielo, separados de nosotros. Y la verdad es que visto de esa manera hoy por hoy no me dice mucho, siento que debemos rescatar las virtudes angelicales aquí en este mundo y en esta experiencia humana.

Si nosotros somo el “cielo”, somos “Dios”, entonces también somos “ángeles”. Y nuestra misión sería buscar “adentro” a ese cielo, a ese Dios y a ese ángel que vive en nosotros y quiere manifestarse.

Podemos encontrarnos diariamente con ángeles en nuestro diario vivir, ángeles “disfrazados” de hijos, amigos, hermanos, animales, plantas, etc. que nos traen mensajes, regalos y hasta lecciones de vida. Claro pero no nos damos cuenta pero si empezaramos a percatarnos quizás pudiéramos tener más consciencia de esto.

No deberíamos poner todo el “poder” a los ángeles de todo lo que nos pasa y de cualquier situación o decisión, recordemos que ellos son parte de la existencia, están ahí sin interferir y respetando nuestro libre albedrío. Tenemos la compañía de ángeles, eso es indudable y me consta, pero también hay que reconocer que son parte de nosotros mismos en otra dimensión. Y desde esa perspectiva integradora es que debemos asumirnos como ángeles humanos responsables de nuestro camino y de nuestras decisiones. Siempre que trabajamos internamente creando Luz, creando consciencia, estamos responsabilizándonos no solamente por nosotros sino por toda la humanidad, en definitiva estamos activando al ángel que vive en nosotros.

Despertar el ángel o el niño interno en nosotros es ir profundamente hacia la pureza de nuestro Ser donde no hay juicios sino inocencia y amor incondicional. Por eso creo que es importantísimo trabajar con nuestro niñ@ interno pues ahí hay temas pilares que determinan todo nuestro accionar en la vida.

Y es que cuando sepultamos al niñ@ interior, a ese ángel hermoso, empezamos a dejar de confiar en la gente, nos asusta abrir nuestro corazón para evitar ser heridos de nuevo y así creamos una coraza de hierro “adulta” que nos impide ser quienes de verdad somos.
Para volver a sentirnos en plenitud, debemos recuperar lo perdido, mirar hacia dentro  y contactar de nuevo con nuestro niño espontáneo  que sabía seguir a su corazón y a sus sueños, esos sueños que se van enterrando tras buscar siempre la aprobación de los demás o lo supuestamente establecido. No se trata de volver a ser infantiles sino de rescatar la inocencia y la pureza y compaginarlas con nuestra madurez de la edad para que así nuestra Alma pueda renacer.
Susana Guerini

“Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos,

vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo ángeles en todas partes”.

Nacido en Septiembre del 2011.

Su nombre: “El entretejido del Espíritu”

El movimiento espiral del Centro rodeado del círculo verde sanador, indica el movimiento interno que se dá en el inconsciente para poder manifestarse en el nivel consciente. Expresa crecimiento en ciclos hacia la Totalidad y una necesidad de traducir la sabiduría a una forma que sea útil para los demás. Al igual que la flor nos revela que hay un aceleramiento en el ciclo de crecimiento personal femenino por su color naranja. La estrella nos habla de la valoración personal, la verdadera identidad, la misión y la disposición a cumplir un logro. Somos únicos en el mundo entero y las estrellas nos recuerdan que somos criaturas con Alma y Espíritu. Las ocho puntas de la estrella y de los pétalos naranjas externos, nos hablan de estabilidad, armonía y renacimiento. Su tejido de tipo “telar-araña” (arquetípico) en la parte hacia la circunferencia nos habla del tejido que dá forma al Ser. También coincide con los otros símbolos como ciclos de crecimiento personal.

El crear este mandala me ha aportado mucho pues me ha ayudado a establecer cimientos para una nueva etapa de mi crecimiento personal donde puedo sentirme más empoderada y clara en cuanto a mi verdadera esencia y mi disposición a vivir una vida más auténtica oyendo al llamado de mi intuición. Al meditar con él puedo expandir mi energía liberadora y sanadora sintiendo como fluye por todos mis cuerpos, siento que Yo Soy un regalo para mí misma y para todos los que me rodean. Hermosa sensación!!

Nacido en Septiembre del 2011.  Su nombre: “El centro en quietud”

La estrella de seis puntos nos revela la creatividad, la perfección y el equilibrio. Representa la unión entre los femenino y lo masculino. Y en el centro de la estrella el círculo amarillo que nos habla de vivir algo nuevo, de aventurarnos en el mundo con la energía y el impulso necesarios para emprender un nuevo proyecto con equilibrio. El ojo está asociado con la capacidad de “ver”, de “comprender” y quizás de esa intuición clarividente que nos hace “comprender” cuál es el camino a seguir y las pistas que nos dá el Cosmos para lograr nuestra misión. El puente (amarillo y rosado) que cruza de un lado al otro del mandala simboliza la unificación del pasado con el futuro. Un puente que provoca caminarlo con energía, aventura e impulso (amarillo) y con equilibrio y en unión (rosa es la unión del rojo y el blanco, de lo masculino y femenino). La corona superior de cuatro puntas (equilibrio, totalidad) es expresión de dignidad, de poder, de celebración por un estado nuevo.

Sin duda alguna un mandala con mucho poder energético, un mandala que logró conectarme con lo más profundo de mi Ser y saber que estoy en el camino correcto, que mi corazón no miente, que mi intuición es sabia y a ella la escucho para seguir cada paso en mi camino de vida. Es una etapa de mi vida de empoderamiento y de recuperar la sabiduría femenina e intuitiva para poder acceder a niveles más profundos y lograr concretizar lo que realmente quiero para mi vida.

Susana Guerini

Nacido en Junio del 2011       Su nombre: “El gran teatro de la Vida”

Cuando empecé a crear este mandala, jamás se me ocurrió dibujar un payaso! Mi mente estaba con la idea de crear formas geométricas grandes para explayarme con los colores. Un diseño ya me venía a la mente antes de empezar la creación pero no hay nada que hacer, en el Mandala Intuitivo lo que la mente quiere es una cosa,  y lo que quiere expresar el interno, es otra. Y es que uno no puede entrar a la creación de mandalas mentalmente o “preparado”, uno no puede engañar al inconsciente que quiere expresarse a través de formas y colores. Así cuando estaba uniendo las líneas de mi mandala, paso a paso me fui dando cuenta que estaba creando un payaso…..un payaso que llora….jamás lo hubiera pensado.

Cuando ví mi creación fue como mirar claramente mi proceso reflejado en el papel. Me conectó con los payasos y con el disgusto que me producían verlos cuando era pequeña. Me asustaban, me producían repugnancia y es que sabía el poder que tenían tras las máscaras, sabía que la máscara era su protección para poder hacer lo que querían y hasta se “hacían los graciosos” que para mí no tenían nada de gracioso.  Ya años más tarde, diez o quince años, tuve en cambio una atracción por las máscaras, por los payasos y empecé a comprar payasos y máscaras de cerámica para decorar mi casa.  Después de eso no recuerdo haber tenido ninguna conexión con las máscaras o los payasos. Han pasado de eso unos 15 o 18 años y ahora me encuentro un payaso en mi mandala.

Al iniciar una meditación con mi mandala pude relacionarme con mi tristeza, tras toda esa pompa de adornos ridículos y coloridos está ese Ser con su tristeza, estoy yo con mi tristeza. Realmente fue muy conmovedor sentirme ahí, cargada de tantos adornos hasta velas encendidas en mi cabeza!! Sentí cómo desde pequeñ@s nos imponen tanto la sociedad como nuestros padres, “vestuarios” y “etiquetas” y nosotros adoptamos la careta que nos ponen desde pequeños y así crecemos siendo los “tímidos”,  los “desordenados”, los “especiales”, los “lindos”, los “narizones”, los “gruñones”, etc, etc. Nos encuadran en uno o dos calificativos y creemos realmente que ESO SOMOS!  Tarea difícil cumplir con el personaje todo el tiempo no? y cargando con eso durante toda nuestra vida e influenciando en todas nuestras relaciones?? qué tal??

Máscaras en la infancia, máscaras en la adolesencia, máscaras en la juventud, en la edad adulta como la máscara de la hija perfecta, de la mejor madre, de la inigualable esposa y hasta la máscara de la gran gurú espiritual!! Sí amig@s hasta máscaras espirituales nos ponemos cuando empezamos este camino. Recuerdo bien mi máscara de “Madre Teresa”, ayudando a todo el mundo, siendo la más buena de todas las espirituales, sacrificando mi tiempo, desapegándome de todo.. hasta de mis propias responsabililidades y necesidades propias como ser humano. Usé algún tiempo esta máscara y creo que todos algún rato la usamos y cuánto tema interno hay detrás ufff!! Cuánto se esconde detrás de esa máscara…muchísimo! pero eso sí muy aplaudidad y aclamada por los demás, no me puedo quejar jaja.

Y cuándo es que podemos realmente ser y expresarnos auténticamente?? La verdad es que tenemos toda la libertad de hacerlo pero qué difícil es hacerlo cuando hay todo un engranaje afuera que impide y a veces hasta boycotea el que podamos Ser nosotros mismos? Tenemos que ser grandes artistas en esta vida durmiente para poder interpretar tantos personajes creados por nosotros mismos para poder sobrevivir, sentirnos amados y respetados, pertenecer y sentirnos bienvenidos. Tener que hacer todos estos malabares cuando todos estos derechos deberían ser inherentes al Ser, deberíamos ser recibidos en este planeta con respeto y amor, deberíamos tener igualdad de derechos, deberíamos tener el derecho de expresarnos autenticamente y poder relacionarnos auténticamente con los demás. Pero lamentablemente esto está en extinción, cada vez más son menos  las oportunidades que tenemos de Ser y cada vez más se encuentran menos espacios para poder expresar lo que sentimos y compartir nuestros anhelos del alma. Y es que el poder del Ser es un riesgo para un sistema manipulador e hipnotizador en el que todavía nos movemos. No les ha pasado que salen a re-unirse con sus compañeras o amigas y terminan en una “re-unión” donde el tema de conversación es el ùltimo modelo de auto que tiene la fulanita, o el chisme del matrimonio de tal o cual, o de tantas cosas superficiales que le dejan a uno vacío?? Y tú qué tal? Yo muy bien y tú? Yo también muy bien.  Qué de auténtico tienen nuestros encuentros? Cuántos encuentros realmente se convierten en “encuentros amigables” donde se sigue el hilo de la conversación hueca y monótona sin aportar nada al enriquecimiento interno de todos??

Y así lamentablemente terminamos haciéndonos estas preguntas:

¿Para qué insistir en luchar por ser uno mismo cuando a nadie parece importarle?

¿Para qué creer que uno está en el lugar adecuado para expresarse libremente cuando nadie tiene consciencia de lo que es ser auténtico?

¿ Para qué sirve creer que uno encontró la situación y el momento adecuado de abrir su corazón cuando todos “duermen”?

Hay muchas cosas que la gente no entiende, es por ello que mostrar el sentir verdadero es algo muy peligroso. La vida es igual a una obra de teatro en donde cada uno tiene un papel, un rol diferente y también una máscara diferente. Cada persona juega su papel y para esto cubre su persona bajo una máscara que puede ser grande o pequeña dependiendo de lo que la persona decida mostrar de si misma, de su verdadero pensar, de su auténtico sentir.
Y es que sucede muchísimas veces que si la gente vé a alguien llorar y expresar sus emociones, lo llaman débil y lo callan.
Si alguien trata de expresar su sentir y pensar por algo muy personal que le pasó, aun así tarde o temprano se le terminará juzgándolo apartándose realmente del  dolor de esa persona.
Si alguien actúa llevado por sus impulsos y su creatividad original en todo momento se le tachará seguro de loco e igualmente de inapropiado al momento o circunstancia. Y cuando uno habla de su vida y de su alegría, podría llevarse encima envidias o darse cuenta que realmente a nadie le importa.

Qué triste es tener que llevar máscaras y saber que uno encuentra en el otro a otras máscaras. Y es que en todos estos casos y más, usar mascaras se convierte en una necesidad. Ocultar el verdadero yo para mostrar una persona. Qué ironía que precisamente la palabra “persona” tenga sus raíces en el griego y significa “máscara”.

La educación, la sociedad, el trabajo, la conveniencia y hasta la astucia son factores que determinan los diferentes colores y matices de las máscaras que usamos. La máscara está condicionada por lo que aprendemos del mundo externo y sus exigencias para poder desenvolverse en él. Cómo debe uno “comportarse” en sociedad, en la mesa, en el trabajo, en la familia para no salirse de contexto.

Las frustraciones, la vergüenza, la ira, la tristeza y decepciones. Ellos también pintan las máscaras que usamos. Todo aquello que es mejor callar, todo aquello que otros no podrían entender, todo aquello que otros podrían usar en contra de uno mismo para aprovecharse, todo aquello que uno aprende para defenderse y ser astuto.

Me pregunto cómo hemos desarrollado tantos personajes, tantas máscaras, còmo podemos vivir así? Y es que ya se ha vuelto un modus-operandis? Mirando a mi mandala me pregunto cuándo he podido ser yo misma, cuántas oportunidades he tenido en mi vida  para expresar lo que siento, para ser màs auténtica?  Realmente muy pocas… y las pocas veces que he tenido esa oportunidad ha venido luego el látigo, la crítica, el juicio hasta acallarme. Y viene un nuevo reto, el de ser creativa y seguir en este mundo durmiente que todavía se dá, pero no pertenecer a él, moverse en la vorágine del sistema pero ser más astuta y no ser una esclava sino quien controla y determina conscientemente lo que sucede sin claudicar a la inercia.

Pienso que las máscaras son verdaderas herramientas útiles y necesarias para poder sobrevivir en un mundo inhumano y anti natural en el que vivimos, si no las usaríamos estaríamos perdidos, en la cárcel o encerrados en un manicomio porque así de contradictorio es el mundo en que vivimos. De ahí la importancia de encontrar espacios y gente con la que uno realmente pueda Ser, pueda expresarse y compartir auténticamente, eso es un tesoro y una bendición. Seres con los que se pueda mostrar la verdadera cara, reir, llorar, desahogarse, pedir ayuda, tomar fuerzas antes de volver a ocultar el verdadero Yo. Personas maravillosas con quienes uno está segura del rostro propio y no se incomoda del rostro de los demás, amig@s-herman@s que dan fuerza para poder volver a ponerse la careta……. una vez más.

Susana Guerini

MIS MANDALAS RECIEN NACIDOS

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“LA VISIÒN”

AMOR AL AMOR ETERNO, UNA SOLA ENTREGA

LA ENTREGA INCONDICIONAL AL PADRE

Todo es dual y tiene su polaridad. La Visiòn como la contemplaciòn del Uno en la Totalidad.

Por Mi Silencio sabràn que “Yo Soy”. El encuentro con la Verdad y el autoreconocimiento de la Esencia.

“Yo Soy la Verdad que sacia al buscador, YO SOY”*

FullSizeRender“FUERZA”

AMOR AL AMOR A LA UNIDAD ABSOLUTA

UNA SOLA CONSCIENCIA

SER EN EL SER DEL TODO-SER

Repite tus actos de Unidad Interna y nada podrà detener tu evoluciòn. Mantenimiento contínuo de la Esencia.

Los ùltimos seràn los primeros. El recuerdo permanente del Creador.

“Yo Soy la Luz que ilumina cada àtomo existente, YO SOY”*

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“AMOR CONCILIADOR”

AMOR AL AMOR CONCILIADOR

LA LIBERACIÒN DE LA LUZ

Lo de afuera es reflejo de lo de adentro. Sólo el Perfecto vè la Perfecciòn.

“Yo Soy la libertad contrayèndose y expandièndose para manifestar la Verdad que “YO SOY”*

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“LA OBRA, LA CONSTANTE CONSTRUCCIÒN”

AMOR AL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

UNA SOLA OBRA

EL PLAN DIVINO

“Yo Soy la Obra que manifiesta cada dìa la constante construcciòn, el constante cambio sin cambio,

la presencia y ausencia de todo aquello que YO SOY”*

*Creaciòn de mandalas complementada con los pilares de las cartas de MOMENTUM