Category: símbolos


Nacido en Diciembre del 2011

Su nombre: “Aquietarse y callar”

La creación de este mandala refleja claramente para mí la importancia del aquietarse y callar. Parte de la sanación de nuestras heridas requiere aquietar la mente, vaciarla de tanta carga y de tanta basura de pensamientos acumulados, para dar espacio a nuestra conexión con nuestro Ser. Y por experiencia propia puedo decir que tanto la práctica de la meditación como de la creación de mandalas , que es una meditación activa, puede proporcionarnos ese aquietarse, ese callar interno.

Vivimos de manera acelerada, llenos de torbellinos de pensamientos y de emociones sin integrar. Pareciera que queremos tapar todo, seguir aparentando y no afrontar nuestros asuntos internos pendientes, nuestras sombras y nos llenamos de actividades sin darnos espacios de silencio. Así tarde o temprano terminanos estallando de alguna manera. Mi práctica regular de meditación en las mañanas, así como la creación de mis mandalas han sido en mi vida un apoyo vital para poder seguir caminando. Cuando por alguna razón no he podido hacerlo, o si estoy pasando por proceso internos fuertes, siento una necesidad imperante de recurrir a estas práctica y no saben cuánto bien me hacen, cómo me sostienen, me centran y me llenan de serenidad.

Estas prácticas tienen que ser integrativas, es decir que no cumplan la función de “huída”, moda o escape esotérico, sino que más bien nos ayuden a asentarnos en nuestro cuerpo, a integrar todos nuestros sentimientos y pensamientos para poder así volver al mundo y vivir en el mundo de una manera más auténtica e íntegra.

La rueda en colores verdes de sanación, gira en un movimiento de renovación, de generar y regenerar, movimiento necesario para poder ordenar y purificar el Alma. El desafío humano que todos tenemos de alcanzar la consciencia mediante el proceso de conocer nuestro propio lado oscuro y oculto, se vé reflejado en la cruz.  Cruz de color azul en el centro representa para mí el resplandor de la quietud de la consciencia.

La presencia del número cuatro en mi mandala organiza, define y ordena. Mientras vamos sanando, vamos ordenándonos internamente y logrando así más equilibrio y armonía. Al ir transmutando nuestro interno (color violeta) vamos adquiriendo la capacidad de ver las cosas con claridad (color amarillo), llenándonos de energía e impulso para caminar con más determinación en nuestras vidas.

Y es en el silencio interior en donde podemos “mirarnos”, comprendernos, aceptarnos y amarnos.  Entrar dentro es entrar en el misterio de uno mismo. Y mientras más vacío esté el canal más rápido podemos re-unirnos con lo Divino que vive y espera por nosotros.

Comparto con ustedes este texto hermosísimo del Padre Vinicio Rueda, sacerdote católico y practicante Zen, de su libro “El sendero del Zen” que conecta muy bien con este tema:

” CALLAR…

Callar es morir a muchos ruidos del Alma.

Callar es entrar en puntillas en el propio corazón.

Callar es esperar suavemente el encuentro con uno mismo.

Callar es aceptarse, aceptar a los demás, como es uno mismo, como son los otros.

Callar es abrir los ojos ante el misterio.

Callar es contemplarlo largamente, sin pestañar.

Callar es inclinar mansamente el corazón ante la sonrisa de los ojos de Dios.

Callar es decir SI con la vida, con la muerte.”

Finalmente les invito a que se regalen sus momentos de silencio y se entreguen a la práctica de la creación de mandalas o cualquier tipo de meditación que les ayude a retornar a su centro, a su Hogar!

Susana Guerini

Nacido en Octubre del 2011. Su nombre: “Buscando dirección para nacer”

“Dios es un Círculo que tiene su centro en todas partes,

y cuya circunferencia no está en ninguna”


Hermes Trismegisto

Todo el tiempo mientras estamos creando mandalas, estamos trabajando con símbolos, con el lenguaje símbolico que resuena en nosotros mientras nos entregamos a esta herramienta. Y ya desde el momento en que empezamos a trazar nuestro círculo en el papel estamos activando todo su lenguaje símbolico. El círculo como tal, es símbolo del cielo en relación con la tierra, representa la unidad, lo absoluto, la perfecciòn. Por ello se lo relaciona también con la protección, con el envase o el contenedor que acoge  y contiene amorosa e incondicionalmente. La redondez es sagrada por ser la forma más natural. Es la forma que contiene a las demás formas, el “Huevo Cósmico”, la eternidad.

Todas las culturas nos han dejado de herencia su experiencia más íntima a través del lenguaje simbólico y es que relacionarse con el mundo espiritual y hallar la conexión mística con la vida a través del símbolo es fundamental para el encuentro entre lo divino y lo humano.

Un símbolo viene a ser la expresión a través de una imagen, de una idea o concepto, emoción o sentimiento espiritual, un signo eterno de nuestra humanidad y de nuestra pertenencia a un colectivo sagrado mayor que nosotros mismos.

El símbolo es la manifestación de una idea profunda que se vá expresando por medio de un lenguaje oculto en un nivel perceptivo, sensible e intuitivo. El símbolo nombra las cosas y es uno con ellas, no las interpreta ni las define.

Cada cosa debe verse como una metáfora en la que este lenguaje codificado sólo es accesible para quienes se adentran en algún camino iniciático.

El símbolo, tradicionalmente, ha sido un intermediario entre dos realidades: una perceptible, intuitiva y una mental o conocida. Es el símbolo el vehículo que permite una conjugación de las dos realidades aportando información esencial tanto de nuestra naturaleza espiritual y cognitiva. A través del trabajo con símbolos en los mandalas podemos adquirir plena consciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

El trabajo con símbolos conlleva una forma de introspección a través de la asociación libre, de la relación existente entre la historia individual y colectiva, así como con las leyes que rigen todas las cosas.

Esta  vía simbólica puede liberarnos de los prejuicios sólo si no se transforma en un dogma más, o sea, si no se transforma en una serie de respuestas memorizadas. De nada sirve trabajar con mandalas y con sus respectivos símbolos si no logramos conectarnos intuitivamente con ellos y permitir que nos hablen claramente y saber escucharlos. Si solo buscamos significados en los libros o que alguien nos dé la respuesta, nuestro espíritu sólo se empequeñecerá y se alienará en vez de crecer y enriquecerse.

El simbolismo nos abre las puertas de la percepción y de la intuición, nos permite adentrarnos directamente en nuestro mundo interno, reconocernos y recordarnos.

Los símbolos contienen conceptos únicos para cada persona, sus mensajes son llenos de frescura y claros como el agua. Trabajar con los símbolos implica antes que nada vaciarnos, dejar lo externo y el torbellino de pensamientos para poder “oir” lo que quieren decirnos. Es estar en el presente dentro de un ritual sagrado.  Actúan de manera silenciosa pero efectiva, sin obstruir con palabras el desarrollo del acto.

El trabajo interno por la vía simbólica es activo porque cuando aprendemos, realizamos un conjunto de operaciones y de procedimientos mentales que nos permiten procesar la información que estamos recibiendo, y es constructivo, porque estos procesos que llevamos a cabo nos permiten construir significado que va a depender de la interacción entre la información que tenemos almacenada en nuestra memoria y la nueva que recibimos.

Los mandalas son creaciones espontáneas, es el inconsciente espiritual común de la humanidad.

La función simbólica del mandala nos permite centrarnos. El círculo como tal tiene una capacidad ordenadora que estructura la multiplicidad de elementos que en un principio parecen irreconciliables. Ese poder unificador del mandala permite percibir lo esencial en uno mismo.

El trabajo con símbolos es un trabajo poderoso y hermoso a la vez, requiere de mucha entrega y práctica. Los mandalas que creamos están llenos de símbolos y es importante aprender a establecer una comunicación con éstos para poder adentrarnos en un nivel más profundo de trabajo interno. El mundo de los símbolos es un camino iniciático lleno de misterios y de mucho aprendizaje.

Susana Guerini

Nacido en Septiembre del 2011.

Su nombre: “El entretejido del Espíritu”

El movimiento espiral del Centro rodeado del círculo verde sanador, indica el movimiento interno que se dá en el inconsciente para poder manifestarse en el nivel consciente. Expresa crecimiento en ciclos hacia la Totalidad y una necesidad de traducir la sabiduría a una forma que sea útil para los demás. Al igual que la flor nos revela que hay un aceleramiento en el ciclo de crecimiento personal femenino por su color naranja. La estrella nos habla de la valoración personal, la verdadera identidad, la misión y la disposición a cumplir un logro. Somos únicos en el mundo entero y las estrellas nos recuerdan que somos criaturas con Alma y Espíritu. Las ocho puntas de la estrella y de los pétalos naranjas externos, nos hablan de estabilidad, armonía y renacimiento. Su tejido de tipo “telar-araña” (arquetípico) en la parte hacia la circunferencia nos habla del tejido que dá forma al Ser. También coincide con los otros símbolos como ciclos de crecimiento personal.

El crear este mandala me ha aportado mucho pues me ha ayudado a establecer cimientos para una nueva etapa de mi crecimiento personal donde puedo sentirme más empoderada y clara en cuanto a mi verdadera esencia y mi disposición a vivir una vida más auténtica oyendo al llamado de mi intuición. Al meditar con él puedo expandir mi energía liberadora y sanadora sintiendo como fluye por todos mis cuerpos, siento que Yo Soy un regalo para mí misma y para todos los que me rodean. Hermosa sensación!!

Nacido en Septiembre del 2011.  Su nombre: “El centro en quietud”

La estrella de seis puntos nos revela la creatividad, la perfección y el equilibrio. Representa la unión entre los femenino y lo masculino. Y en el centro de la estrella el círculo amarillo que nos habla de vivir algo nuevo, de aventurarnos en el mundo con la energía y el impulso necesarios para emprender un nuevo proyecto con equilibrio. El ojo está asociado con la capacidad de “ver”, de “comprender” y quizás de esa intuición clarividente que nos hace “comprender” cuál es el camino a seguir y las pistas que nos dá el Cosmos para lograr nuestra misión. El puente (amarillo y rosado) que cruza de un lado al otro del mandala simboliza la unificación del pasado con el futuro. Un puente que provoca caminarlo con energía, aventura e impulso (amarillo) y con equilibrio y en unión (rosa es la unión del rojo y el blanco, de lo masculino y femenino). La corona superior de cuatro puntas (equilibrio, totalidad) es expresión de dignidad, de poder, de celebración por un estado nuevo.

Sin duda alguna un mandala con mucho poder energético, un mandala que logró conectarme con lo más profundo de mi Ser y saber que estoy en el camino correcto, que mi corazón no miente, que mi intuición es sabia y a ella la escucho para seguir cada paso en mi camino de vida. Es una etapa de mi vida de empoderamiento y de recuperar la sabiduría femenina e intuitiva para poder acceder a niveles más profundos y lograr concretizar lo que realmente quiero para mi vida.

Susana Guerini

” La vida es un misterio a ser vivido, no un problema a ser resuelto” Kirkegaard

Vivir este hermoso trabajo intuitivo con mandalas, me enseña cada vez màs sobre las distintas posibilidades de uso que se le puede dar a esta herramienta. Toda esta información viene a mì intuitivamente y sobretodo a travès de la práctica disciplinada y constante. Es como si los mandalas realmente me hablaran y se comunicaran de una forma sutil y directa a la vez. Son unos verdaderos maestros….somos unos verdaderos maestros!!

Para poder compartir mi experiencia personal con la última creación a la cual la he llamado “Serie de Mandalas Premonitorios” es importante primero empezar este artìculo aclarando el significado de intuición y premonición.

Mandala IntuitivoMandala IntuitivoSERIE DE MANDALAS PREMONITORIOS

Por una parte la intuición constituyen la facultad de comprender las cosas al instante , sin intervención de procesos lógicos y racionales, como por ejemplo cuando decimos: “En realidad no sabía que ibas a estar allí, fue pura intuición”, “Nunca supe cuál era la fórmula, simplemente mezcle los ingredientes por intuición”

La palabra intuición también se la utiliza como sinònimo de premonición o pre-sentimiento (sentir algo antes de que suceda), tener la sensaciòn de que algo vá a ocurrir, o adivinar algo antes de que suceda, convirtiéndose en una manifestaciòn de la intuición, la intuición en “tiempo futuro”.  Como por ejemplo cuando decimos: “Este lugar no me hace sentir bien, no me siento segura, mejor vàmonos” o “Siento que algo vá a pasar, mejor estemos atentos”.

Se le puede dar una connotación temporal a la intuición en su forma de premonición, por ejemplo: “Siento que ha pasado esto aunque no estuve ahì”, “Siento que està pasando algo este momento”, o “Pre-siento que esto và a suceder”. En este sentido la intuiciòn se revela conectándose intuitivamente con el tiempo pasado, presente y futuro, pero en realidad la intuición tiene tiempo?

Para mí la intuición no tiene tiempo lineal sino que se mueve energéticamente en un tiempo circular. Pienso que tanto pasado, presente y futuro se conjugan en la intuiciòn y que el bagaje de experiencias y conocimientos que tenemos tanto de esta vida como de vidas pasadas, se almacena en nuestro inconsciente, abarcando tanto la memoria del inconsciente individual como del colectivo. Cuando accedemos a la intuiciòn estamos accediendo a toda esa información, estamos accediendo a llaves que nos permiten abrir libros internos llenos de conocimientos y a través de los cuales podemos predecir e intuir ciertos acontecimientos que han sucedido en otros espacios o que se suceden en el presente sin estar presentes o  sucesos del futuro.

Y cuando se activa la premonición, no es que estemos viendo el futuro de forma aislada, estamos atando cabos, estamos hilando las conexiones internas de sensaciones, situaciones y percepciones vividas individualmente o colectivamente, que activan nuestra intuición para poder ver, sentir y prevenir ciertas situaciones presentes y futuras. Pero hemos perdido la conexiòn con nuestra intuición y no hacemos caso a lo que nos quiere decir, nuestros canales estàn llenos de estímulos externos y distracciones. Dejamos a un lado los mensajes que nos llegan, las sensaciones y las percepciones que se abren tratando de comunicarse con nosotros, y las dejamos pasar sin darles importancia.

Estoy convencida de que es posible desarrollar la capacidad de intuiciòn y consecuentemente de premonición a través de ciertas prácticas, tales como crear nuestros propios mandalas. Es así también importante acompañar esta disciplina con meditación u otras herramientas que fortalezcan y permitan profundizar los mensajes recibidos en los mandalas.

Los tres mandalas que les voy a compartir, nacieron en una semana los tres.  Al primero lo llamé: “Cruz de espadas” y fue realmente un mandala que salió desde mis profundidades, al crearlo sentí mucha fuerza y protecciòn en mí. Son cuatro espadas formando una cruz, espadas que protegen, que son tajantes, decididas y transformadoras en su color violeta. Esta cruz de espadas tiene un escudo en su centro, una rueda en movimiento es protegida por dos cìrculos internos con triángulos y soles adornando su contorno, energía solar presente con su determinaciòn, poder y  acción.

Círculo en cuadrado, cielo y tierra juntos en armonìal. Esta cruz de espadas está protegiendo cuatro corazones azules que están acogidos en bases blandas y cálidas, para mì era como si la espada estaba defendiendo y protegiendo mi Ser. En ese momento me hablaba de empezar a elegir todo aquello que resuene con mi Ser y empezar a filtrar lo que entra en mí (en mi casa, en mi templo, en mi vida).

Mandala IntuitivoCRUZ DE ESPADAS

Pasaron dos días después de crear este mandala, cuando empecè a moverme internamente y sentìa angustia sin razón evidente, dando vueltas como siempre decidì que lo mejor era crear un mandala para poder calmar esa angustia que tenìa. Fue muy extraño crearlo, venìan imágenes mìas constantemente y me recorrìa toda una energìa desconocida. Ultilicé acrílico, colores aquareables y marcadores gel metálico.

Comencé desde afuera hacia adentro, la verdad es que no tuve problema con crear la parte de afuera pero cuando llegó el tiempo de lo de adentro….me tomò tiempo digerirlo, sentirlo y crearlo. Cuando finalicé, me quedè en silencio observando, impactada, no podìa hablar……. era una mujer gritando…..era yo gritando, què grito es este?? Este grito que produce olas de movimiento, olas con diferentes matices, grito de dolor, grito de miedo??? Venìa la mente con respuestas, venìa el corazòn con las suyas y finalmente no quise darle tanta vuelta y  concluì que era el grio de mi Ser que pide ser tomado en cuenta, que pide vivir desde ahì, desde el Ser. Es por eso que lo llamè: ” El grito de la existencia del Ser”

EL GRITO DE LA EXISTENCIA DEL SER

Este mandala se quedó grabado en mì por los siguientes días, no podìa darle una explicaciòn racional, ni podìa intuir de qué se trataba este mandala tan diferente a los demás. Su imagen regresaba a mí una y otra vez, no me dejaba tranquila. Pasaron unos días y sentí cerrar este serie de tres mandalas, así que empecé a crear el siguiente. Lo hice con mucha fluidez, utlicé la técnica de zendalas en colores y fue muy relajante y creativo. Lo llamé “Buscando donde anidar”. Intuitivamente se formó un águila que llevaba en su pico un nido junto con una semilla y buscaba donde anidar. Debajo de ella hay varios paisajes entre los que se destaca uno que cuando lo ví, reconocí que se trataba de la ciudad de  Quito, tal cual, lo dibujé intuitivamente y ahí estaba……me preguntaba por qué Quito?? pero no tenía respuestas.

Mandala IntuitivoBUSCANDO DONDE ANIDAR

Tras la creación de estos tres mandalas, unos días después, mi esposo y yo fuimos asaltados. Una experiencia muy fuerte, muy impresionante, en donde uno se siente impotente y vulnerable ante cuatro hombres enmascarados y armados dentro de nuestro hogar, sin saber de lo que eran capaces. En los días después de este acontecimiento sin ninguna intención, la imagen del mandala del grito me venìa y me venía a visitar, era como si me quisiera decir algo, mejor dicho era como si me quiso advertir algo.  En mi proceso de sanación despuès de esta experiencia, mientras me encontraba en meditación, se me presentaron los tres mandalas.  Uno tras otro, en perfecto orden, meditaba con cada uno y podìa sentir su poder premonitorio y su secuencia tan clara de lo que habìa vivido.

Fue impresionante ver el primer mandala, un aviso de protegerse, de estar atentos, de alistar las espadas energèticas, etc. El segundo, el grito…….el impacto energètico, psicològico del evento, el miedo en el cuerpo, la vulnerabilidad, la ruptura del huevo energético del hogar, la inseguridad, la inestabilidad etc. El mandala del grito se acoplaba perfectamente a lo que sucediò. Era un aviso de que algo realmente fuerte iba a ocurrir y el mandala se encargada de confirmarlo apareciendo una y otra vez en mi mente.

El tercer mandala, Buscando donde anidar, tal cual, nos quedamos sin un lugar seguro, nos quedamos un poco en el aire sin sentir ya conexiòn con la casa, sin saber a donde ir. Pero el haber dibujado Quito no me decìa nada todavìa. Pasaron tres semanas y resultò que se abriò una oportunidad para ir a vivir en Quito, cuando lo supe, sí que se me puso carne de gallina los brazos, pues ahì estaba en el tercer mandala, estaba Quito.

Este darme cuenta, este descubrimiento, movió mucho en mi trabajo con mandalas, confieso que ya me habìa pasado una que otra vez, pero no le dí importancia, pero ahora era tan claro que no pude pasarlo por alto. Entonces vino la pregunta, cómo saber cuando un mandala es premonitorio??? Los mandalas te comunican lo que está pasando dentro de uno pero tambièn pueden darnos informaciòn premonitoria. Y es que la intuiciòn cuando aflora puede expandirse y acceder a mucha informaciòn.

La mejor manera de saber si hay mensajes premonitorios en nuestros mandalas, creo yo, hoy por hoy,  es, o bien ayudarse con las cartas o con la meditaciòn profunda de nuestros mandalas.

Con las cartas, cuando uno tiene la duda o la intuiciòn de que el mandala quiere decirnos algo màs o advertirnos algo, es mejor sacar una tirada de cartas que pueda aclarar si el mandala està hablando del futuro o no. Se conecta internamente, se hace la pregunta y se saca una carta, se puede con anterioridad determinar dos cartas que sean el “si” y  el “no”, en su preferencia arcanos mayores.

Con la meditación, se ubica el mandala a una distancia donde uno se sienta còmodo, a la altura de los ojos y empieza a meditarlo, recorriendo cada espacio. Con los espacios con los que nos cuesta relacionarnos, cerramos los ojos y sentimos y si somos visuales serìa importante rescatar las imàgenes que vienen para relacionarlo con el mandala, sintiendo cada imàgen en el cuerpo  y si es posible con las premoniciones que tenemos.

Estas son propuesta solamente, lo mejor y como siempre digo, es escuchar a nuestra intuiciòn y hacerlo de manera propia e intuitiva.

Luego de esta experiencia, he creado otros mandalas, ninguno como el mandala del grito. Los mandalas me han ayudado como siempre en mi proceso de sanación, sanando e integrando todo lo vivido y sanando tambièn todos los temas que se abrieron y se conectaron con los sucedido. Temas que estaban tapaditos y que se activaron para ser sanados.

Me viene… que si estos mandalas eran premonitorios de lo que iba a vivir, si los escuchaba y lo prevenía, cómo hubiera tenido la oportunidad de sanar temas pendientes, de mover la energìa parada, de tomar nuevas decisiones, etc?? Es decir, si una experiencia fuerte y dolorosa trae tanto aprendizaje, de què sirve evadirla o prevenirla a través de la premonición?? Si vivimos en un planeta Escuela y todo tiene su aprendizaje, debemos evitar ciertas situaciones “tarea” con la premoniciòn? Es necesario evadir ciertas situaciones fuertes en nuestra vida? y còmo entonces podemos seguir aprendiendo y evolucionando?

Vienen a mí ciertas interrogantes, pienso que toda situación trae su lección de vida, que mientras màs conscientes nos volvamos menos situaciones trágicas necesitamos vivir para dar Luz a lo pendiente por aprender en nosotros.

En fin….la vida sigue siendo un misterio, la vida en su constante movimiento, en su contracciòn y expansiòn, como un maestro que nos trae cada dìa situaciones necesarias para nuestro crecimiento interno, para nuestra evoluciòn.  Y es que los misterios son realmente para ser vividos y amados en toda su plenitud.

Por: Susana Guerini

” Es solo cuando se vive el misterio de la vida, cuando la alegrìa amanece”. Guruji

Siempre es para mí un gusto poder compartir mis experiencias personales mandálicas con quienes están en este camino, para que así puedan apreciar y conocer un poco más acerca de esta herramienta terapeútica.

3Comparto con ustedes este proceso personal interno a través de la creación de cinco mandalas personales y acompañado con cartas del oráculo. A este proceso intuitivo lo he llamado: “Proceso en cruz” por la forma geométrica de cruz en que se fue dando de forma intuitiva. Utilicé en esta ocasión el oráculo de Delfos de Aquiles Kostas que contiene en cada carta una obra de arte, son imágenes hermosísimas llenas de gran simbolismo.  El uso de estas dos herramientas terapeúticas: mandala y oráculo, es de gran ayuda como guía para el desarrollo de la intuición y la conexión más profunda con nuestra esencia. Mandala y oráculo son muy eficaces para sacar a la superficie y traer a la consciencia conocimientos a los que usualmente no tenemos acceso.

En la mayoría de mis procesos y de mis cursos utilizo diferentes cartas como las del Tao, de Angeles, Dragones, tarots y oráculos como apoyo al proceso creativo e intuitivo del mandala. La verdad es que los diferentes mazos de cartas como tarots y oráculos son de gran ayuda para poder identificar más detalles de los procesos. Mandalas y tarots u oráculos están llenos de símbolos que nos pueden ayudar a conectar con nuestro inconsciente proporcionándonos información valiosa de nosotros mismos y así poder tener una nueva comprensión de la realidad.

Es importante recordar que cuando se trabajan las dos herramientas juntas es imprescindible entrar en un estado de respeto, apertura y conexión con las diferentes dimensiones presentes en ese momento. No recomiendo hacerlo si no tenemos espacio y tiempo suficiente para esto, si estamos impacientes o llenos de pensamientos rondando en nuestra cabeza.

En este proceso empecé con la creación de  mandalas, surgió primeramente uno que se constituyó como la base de la cruz y de ahí surgieron los cuatro restantes(cómo pueden observar en la imagen). Después de cada creación trabajé con el oráculo, sacando intuitivamente dos cartas para cada mandala (ver en la imgen de cartas). Cartas que me iban confirmando lo que me comunicaba cada mandala o que me iban dando más pistas de lo que estaba moviendo internamente.  Se formó una cruz de conexión entre mandalas y cartas, teniendo la base como punto de partida, la Tierra, el pasado a la extrema izquierda, el futuro a extrema derecha, lo celeste arriba y en el centro el eterno Presente, momento absoluto!

Estos cinco mandalas fueron parte de un gran mandala y los puse dentro de un círculo mayor que contuviera y acogiera todo el proceso, finalmente luego de pegar cada mandala dentro del gran círculo pinté los espacios con pintura acrílica color amarillo y azul y al terminar pude darme cuenta que había formado intuitivamente una cruz de Malta.

3

Tras todo un día de trabajo intenso acompañada con la creación de mis mandalas y sostenida por el oráculo, mucha comprensión, muchas respuestas vinieron a mí brindándome serenidad, visión ampliada, y Fé iluminada.

Cuando uno entra en estos procesos mandálicos profundos mucho viene a la superficie para ser comprendido y sanado. Se expande la consciencia, se obtiene una visión ampliada de la vida y se logra anclar en el centro de uno mismo para desde ahí, continuar el viaje.

Agradecida con estas herramientas, agradecida con la vida misma, dentro de muchos mensajes cruciales recibidos, el gran mensaje que me llegó de este trabajo con mandala y oráculo para mí fue que tanto pasado como futuro, cielo y tierra se hallan conjugados en el presente. Que muchas veces uno se queda pegado en el pasado o fijado en un futuro, o sólo viviendo en la tierra sin conexión con el cielo o viceversa. Que es necesario conjugar y conciliar todo en uno mismo, que el presente lo contiene todo y mientras más uno viva desde el centro, desde ese presente maravilloso, más cerca de lo Divino está!

Gracias eternas por lo recibido y por poder compartirlo!

Por: Susana Guerini

Carl Gustav Jung (1875-1961) postuló que los Mandalas eran representaciones de la mente, puesto que se trataban de arquetipos en los que confluían los aspectos conscientes e inconscientes de los seres humanos. Por lo tanto empleo la pintura de Mandalas como recurso terapéutico para identificar desórdenes emocionales en sus pacientes y trabajar en procura de la integridad de la psiquis humana. Jung consideraba que el comportamiento del individuo se formaba a partir de dos estructuras básicas de consciencia: la individual y la colectiva. La primera era el resultado de la experiencia vital de la persona en tanto que la segunda se heredaba del medio circundante próximo. Desde esta perspectiva el centro del Mandala se asociaba con la manifestación de la individualidad-concebido como objetivo destinado a perfeccionar- y los contornos representaban el marco social en el que ese rasgo único se desarrollaba.

Primer mandala de Jung >>>>>>>>>

El Mandala como símbolo

El símbolo es una unidad sintética de significado entre dos polos opuestos: lo manifiesto y lo oculto. Tras su sentido objetivo y visible se oculta otro sentido invisible y más profundo. Unen a través de sus imágenes la vida consciente e inconsciente del individuo, a modo de integración.
Lo simbólico se puede expresar tanto en el arte gráfico como en las formas dinámicas de las fantasías, las visiones y los sueños.

Los estudios de Jung sobre el simbolismo del Mandala lo condujeron a definirlo como “la expresión psicológica de la totalidad del ser”.
Según Jung en el interior de la psiquis del individuo existía un núcleo relativamente protegido de la influencia de los miedos las obsesiones u otros elementos que generaban caos y malestar. De acuerdo con esta teoría el Mandala constituía una imagen circular que detentaba un centro difusor de orden que compensaba la confusión presente en el estado psíquico. A través de ese núcleo se establecía la construcción de un punto central con el que todo lo demás se relacionaba.
Para Jung la producción de símbolos mandálicos era un medio eficaz para alcanzar la unidad simbólica y le permitía al sujeto llevar a cabo la conciliación entre la esfera consciente y el domino inconsciente, teniendo en cuenta que la simbolización es el mecanismo fundamental por el cual se manifiesta el inconsciente , la producción de dibujos mandálicos era más eficaz que el proceso mismo del análisis.

El inconsciente colectivo

El concepto de inconsciente colectivo fue postulado por Jung para explicar la existencia de un lenguaje compartido por los seres humanos de todo tiempo y lugar. Esta herencia de la humanidad , según su teoría, estaba formada por símbolos primitivos ( imágenes primordiales) que permitían la expresión del contenido de la psiquis que trascendía el marco de la razón, por lo tanto la humanidad poseía un sustrato común de contenido inconsciente.
Las imágenes primordiales son los arquetipos. Jung definió a los arquetipos como formas o imágenes de naturaleza colectiva, que dan casi universalmente como constituyentes de los mitos y, al mismo tiempo, como productos individuales autóctonos de origen inconsciente.
Los arquetipos son los patrones fundamentales de la formación de símbolos que se repiten en los contenidos de las mitologías de todos los pueblos de la historia de la humanidad.
De los arquetipos dependen las últimas y más profundas motivaciones de la mente y la conducta humana individual y colectiva.
Las pautas culturales en última instancia dependen de los arquetipos.

Jung creía ver en el círculo del Mandala a la expresión de los antagonismos y polaridades psíquicas, siendo el inconsciente el centro rector que gobierna a los opuestos. El nombre psicológico de esta dialéctica es llamada “ ambivalencia”.
La presencia de lo masculino y de lo femenino,
El yin y el yang, lo consciente y lo inconsciente son a la vez recíprocos y excluyentes, se hacen uno y luego vuelven a separarse. La represión de este núcleo hace que su fuerza resulte más persistente e ingobernable.

Los fenómenos de escisión y división recogidos por la psiquiatría occidental bajo la forma de esquizofrenia o psicosis, remiten al proceso de disgregación de la unidad originaria como resultado, dice Jung, de la colisión entre lo consciente y lo inconsciente. En las tradiciones espirituales orientales la escisión no posee un valor psicológico sino que es la expresión de un nivel de consciencia inferior.
Jung consideraba la escisión como una tendencia inherente a la psique humana, sea esta oriental u occidental.

Por ello Jung prescribió desligar la conciencia de todo aquello que la someta a la dualidad aparente, a fin de que la misma pueda percibir lo esencial.
La conciencia debe desligarse de toda voluntad de dominio y de cualquier intromisión del ego, de esta manera la conciencia ya no le impone su ley a la vida sino que se suma a ella se uno con la totalidad. Una y otra son contiguas, y por lo tanto sincrónicas. No hay anhelos, deseos o propósitos con arreglo a los cuales el curso de la existencia es obligado a desviarse o ramificarse.
El hombre regresa, así, a la fuente de la cual proviene.

La armonía de la parte inconsciente con la consciente del sujeto se encuentra en el sí-mismo o self. Según Jung “el self es el orden dentro de la psique”. Este concepto es lo opuesto al yo. El self es un arquetipo equilibrador de las partes concientes e inconscientes del sujeto. Así, la salud del sujeto equivale al proceso adecuado del self, que atiende a los elementos de la consciencia y a integrar los aspectos inconscientes. Entendido de esta manera un malestar emocional es provocado si las expresiones del inconsciente no son adecuadamente atendidas y simbolizadas

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La unificación de las esferas conscientes e inconscientes garantiza el desarrollo del proceso de individuación, este último concepto implica el equilibrio y armonización de la psique, la búsqueda de la realización del propio ser.
La posibilidad de integrar la totalidad de lo profundo del inconsciente colectivo hacia la opción de creatividad y el desarrollo personal alcanzando así la autorrealización.

Para los junguianos, la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del mundo moderno, es abrirse a los mensajes de crecimiento personal que proporciona el inconsciente universal y objetivo, a los mensajes del inconsciente colectivo.

Jung postulaba que el único camino era apartarse de la ilusión (Maya) del mundo moderno experimentar las fuerzas “numinosas” (espirituales) las verdades universales y eternas que residen en su inconsciente colectivo.

Jung equiparó el Mandala con el ojo humano en términos morfológicos y en sentido espiritual.

Consideró que se trataba de un prototipo de Mandala porque este órgano humano representaba la vista y la luz, así como la consciencia.
Se trataba según su postura, de una parte del ser humano que contemplaba al universo y determinaba la posición del observador en éste; absorvía energía cósmica y la exhibía ante el espíritu interior. Representaba la Unión entre el individuo y el cosmos.

Por otra parte observó que la disposición concéntrica de los elementos del Mandala y en simetría radial constituían las propiedades inherentes del iris ocular.
Para Jung, la presencia simultánea de varios diseños oculares, denotaba la interpretación del inconsciente como una consciencia múltiple.

Artículo tomado de la red