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Es una alegría para mí presentarles mi nuevo formato de trabajo con mandalas. Basándome en mi método Mandala Intuitivo© he abierto esta propuesta esta vez centrándome en sesiones de Mandala-Terapia tanto presenciales como vía skype.
Imágenes y textos protegidos por el registro de Propiedad Intelectual©

¿En qué te ayudaría la terapia con mandalas?

Cuando necesites:

-Mejorar tu autoestima

-Aliviar stress y ansiedad

-Salir de la depresión

-Conocerte y entenderte a tí mismo

-Cuando necesites definir la dirección de tu vida

-Tomar decisiones importantes

– Centrarse y equilibrarse

¿Qué es Mandala-Terapia?

Mandala-Terapia no es pintar mandalas en un libro, no es crear mandalas geométricos y artísticos y quedarse con lo bonito que quedó o con lo relajada que puedo sentirme después de pintarlos.

Mandala-Terapia es una disciplina especializada en acompañar, facilitar y posibilitar un cambio significativo en la persona mediante la creación de mandalas personales con el uso de diferentes técnicas. Se acompaña y se atiende al proceso creativo propio, a las imágenes que produce y a las preguntas y respuestas que éstas despiertan.

A veces es difícil expresar lo que sentimos con palabras, y a veces no sabemos por dónde empezar. La terapia con mandalas hace uso del proceso mandálico para ayudar a identificar y expresar aquello que nos afecta. De esta forma, los contenidos bloqueados, pueden ser expresados y así, ser reconocidos e integrados. Se abre otra vía de comunicación distinta a la palabra.

¿Cuál es la diferencia entre una terapia normal hablada y Mandala-Terapia?

En la terapia con mandalas tú no te sientas en una silla, en un consultorio formal para hablar acerca de tus sentimientos por una hora mientras el terapeuta te escucha y toma notas. Esta terapia te pone a crear, a borrar, a usar diferentes materiales, a experimentar. Con el soporte y acompañamiento respetuoso que te brindo puedes trabajar libremente con todo lo que sale en tu mandala. Puede ser que a veces te parezcan feos tus mandalas, o chuecos o difíciles de hacer, todo forma parte de la terapia.

La diferencia más notable entre Mandala-Terapia y la tradicional terapia hablada, son el uso del mandala como herramienta de comunicación, y los efectos terapéuticos del proceso creativo. Al expresarte por medio del mandala, eres capaz de plasmar lo que te perturba, mientras que trabajas aquellos síntomas que te afectan dentro de un ambiente libre de juicio. En Mandala-Terapia no se te diagnostica a través de tus mandalas, ni se juzga la obra por su valor estético.

La meta es crear mandalas personales que sean significativos para ti, que te ayuden a tener más claridad sobre tu vida y que puedas obtener soluciones y respuestas. Y es que resulta más relajado y agradable ser creativo mientras trabajamos nuestros problemas a través de los mandalas.

Esta terapia te permitirá la expresión genuina de tí mismo y fomentará tu capacidad de encontrar tus propias soluciones. En la sesión se potencializan los sentidos, los sentimientos, la comunicación no verbal y nos volvemos menos dependientes de las palabras.

¿Qué te ofrezco en mis sesiones de Mandala-Terapia?

Te brindo mi experiencia de más de 15 años trabajando con mandalas de forma terapéutica y el hecho de que he aplicado y aplico esta terapia a mi propia vida personal, en mis procesos de sanación.

Puedo acompañarte plenamente en las sesiones de Mandala-Terapia con mucha empatía pues he dedicado muchos años de mi vida a la sanación de mi propia historia personal. Mi trabajo interno con mandalas ayuda a que haya un campo sensitivo que permite la apertura y la comprensión en mis pacientes en las sesiones.

Facilito los procesos de manera respetuosa sin invadir ni provocar situaciones que no se puedan manejar. Mi propósito es permitir que se libere y se integre el dolor en la persona sin juzgar, analizar, interpretar o diagnosticar. Esta presencia compasiva es posible durante mis sesiones, porque tengo una experiencia y una práctica diaria constante de meditación y atención plena.

Durante las sesiones me guío en la metodología Mandala Intuitivo© que he creado durante estos años y que la he aplicado tanto en sesiones individuales como en talleres y cursos.

“Tu acompañamiento Susana ha sido a la vez de una sutilesa y sabiduria, así como fuerte y seguro. Me recordó por momentos, tu forma de guiarme a la matrona que tuve en el parto de Pedro…. siempre pendiente de mis necesidades y ofreciendome su conocimiento y experiencia para ayudarme a mi a decidir y a hacerlo lo mejor posible, con una maestría exquisita desde la humildad.”  Noemí Gil Quintana

“Me has abierto la puerta que había cerrado en mi: la creatividad. He recuperado el sagrado interior, la alegría del camino. A ti Susana gracias porque me has dado la mano y ayudado a abrir mi corazón gracias a tu capacidad de Conexión!” Alexandra Moreira Cardoso

Si estás interesada/o en sesiones te ofrezco dos opciones, una presencial y otra online. Si resides en Quito- Ecuador, puedes agendar tu cita al teléfono 0960625665 o al mail: susana@mandalaintuitivo.com . Si resides en otras ciudades u otros países puedes contactarme a través de mi dirección de skype: susana.guerini o al mail: susana@mandalaintuitivo.com que con gusto te atenderé.

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Susana Guerini

Psicóloga (PUCE)

Facilitadora Iniciática (Escuela Iniciática de la Dra. Vera Khon)

Craneo-sacral biodinámica y trabajo con el nervio vago ( Janet Evergreen)

EMDR I (Asociación EMDR Madrid, España)

Entrenamiento en Mindfulness (Awareness Training Institute)

Entrenamiento en método de Integración Emocional Samaya (Frankfurt, Alemania)

Creadora del método Mandala Intuitivo ©

www.mandalaintuitivo.wordpress.com

Facebook: Mandala Intuitivo

Twitter: @MandalaIntuitiv

Instagram: Mandala Intuitivo

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Collage Mandala-Kontsugi

 Acabo de experimentar por primera vez el hecho de romper mi mandala. Ha sido todo un proceso de lo más interesante y profundo a la vez con un valor terapéutico impresionante. Lo he hecho inspirada en una técnica y filosofía llamada Kintsugi.

Kintsugi es una técnica de origen japonés que consiste en arreglar lo que se ha roto en una cerámica con un barniz de resina mezclado con polvo ya sea de oro, plata o platino. De esta manera se le otorga un valor mayor al que tenía originalmente la pieza. Este arte que traducido significa “carpintería con oro”, conlleva una filosofía que plantea que tanto las roturas como sus reparaciones forman parte de la historia de un objeto y aunque nos parezca destruido y sin ningún valor, no deben ocultarse sino más bien mostrar su transformación para así enaltecer la belleza de la pieza .

Vivimos en una sociedad que otorga un exagerado valor a la juventud, a la perfección y a lo nuevo. Lo nuevo representa lo “mejorado” y lo antiguo es rechazado. La vejez y la enfermedad deben esconderse, las arrugas en la cara deben cubrirse o eliminarse y de la muerte ni se prefiere hablar o se la entierra sorprendentemente rápido para evitar confrontar con todo lo que implica. El mensaje que trae en estos tiempos el arte de Kintsugi es el de rescatar la sabiduría de aprender a respetar y honrar lo que se ha dañado o rajado, lo que es vulnerable e imperfecto tanto en nosotros como en los demás.

Todos en nuestras vidas hemos sido rotos de alguna u otra manera, esto es parte inevitable de la vida misma. Nuestros corazones han sido rotos alguna vez y nuestra alma también se ha hecho pedacitos las veces que hemos tratado de cumplir con las expectativas del mundo y de los demás a costa de nuestras necesidades. Cuando hemos tratado de protegernos de nuestras heridas callando lo que sentimos. Cuando nos hemos abandonado y traicionado a nosotros mismos.

Puede ser que no podamos elegir lo que se ha de romper en nosotros pero lo que sí tenemos poder de elegir es qué hacemos con estas roturas. Tenemos tres opciones:

  1. Hacernos de la vista gorda, pretender que no ha pasado nada, que estamos “muy bien” y sepultar todo a la sombra.
  2. Engancharnos en la rotura y nunca sanar, repitiendo así las viejas historias una y otra vez.
  3. O comprometernos a trabajar y sanar internamente nuestras heridas, nuestros espacios rotos para hacer de estos espacios lugares más amplios, saludables y más fuertes de lo que eran. Es ahí cuando nuestras heridas se transforman en una belleza inigualable.

El arte de Kintsugi, es una bella metáfora de acoger nuestra curación y encontrar el oro en nuestras cicatrices de manera tal que podamos usar precisamente ese oro como testimonio y ayuda en la sanación de otros.

EL PROCESO DEL MANDALA KINTSUGI

Trasladando este arte y esta filosofía a la creación de mandalas, puedo decirles que es una técnica muy profunda. Cuando inicié el proceso no me imaginé que iba a ser tan conmovedor. Sentí el impulso de experimentarlo en carne propia justamente cuando me encontraba en un proceso de sanación.

Kintsugi primeroMe conecté con la parte de mi vida que más dolía, con la herida misma. Luego empecé la creación de mi mandala, sentí la necesidad de dibujar mi mano, nunca había incluído en mis mandalas mi mano, así que fue algo nuevo.

Luego vinieron intuitivamente formas y colores que hicieron de mi mandala un reflejo claro de mi tema. Esa mano que salía con esfuerzo y determinación diciendo: “Pare”, “Stop”, esas raíces que a veces eran como serpientes que me agarraban, ese muro naranja y negro de impotencia, las lágrimas del dolor y dos seres como pájaros testigos.

La verdad al terminar mi creación sentí que era un mandala fuerte, muy fuerte, pero que revelaba claramente lo que pasaba en mi interno. Indiscutiblemente el mandala expresa mucho mejor lo que nos ha pasado que cuando intentamos explicarlo con palabras.

Kintsugi rotoLo dejé reposar y regresé para empezar a romperlo. Sentí definitivamente que con tijera no era, así que me dispuse a romperlo con las manos. No puedo describir las sensaciones y emociones que empecé a sentir cuando lo rompía. No quería hacerlo, no quería sentir, no quería desgarrarme, así que lo hice de manera lenta, lenta, respirando y con atención plena de todo lo que sucedía en mí.

Romper el papel fue un acto simbólico del dolor y la angustia que experimenté en esa situación de mi vida. Muchas cosas se escaparon de mi control y ya no puedo cambiar lo que me pasó. Aceptar que no hay culpa, que no pude hacer nada.

Esto no es un proceso de dramatizar el pasado o sentirse víctima, o culpar a los demás sino que es un proceso sagrado de volver a conectarse con la situación lo suficientemente como para que nuestro ser se fortalezca y se convierta en una hermosa joya.

Kintsugi pegadoLuego de romper el mandala tuve que tomarme un tiempo y volver a él para pegar las diferentes piezas. El proceso de restaurar mi mandala, de reparar mi dolor, fue muy reconfortante. Sentí un gran alivio y me sentí más completa. Usé pega dorada y pude darme cuenta que estaba concentrada en que todas las piezas estén en orden y que sean bien pegadas, que no quedaran partes sin pegar. Como si mi interno necesitara confirmar que todas las capas estén selladas, reparadas, restauradas. Lo hice prolijamente, con mucho cuidado, con mucho cariño.

Una vez que terminé de pegar, lo observé, me observé. El mandala ya no era tan impactante como al principio, lo podía percibir como algo lejano, como una película antigua y borrosa que no se sentía presente. Ahora tiene una luz dorada y esa luz es la que sobresale sobre todo. Se ha hecho la alquimia, la transformación que no es sólo en volver a juntar las piezas de mi vida quebrada sino en una re-creación total en donde mis piezas rotas se transforman en una hermosa obra maestra.

En las partes restauradas puedo encontrar mi fortaleza. En cada una de mis heridas, de mis sufrimientos y de mis miedos sé que existe la posibilidad de rescatar un sentido y un aprendizaje más profundo, de recuperarme y levantarme con más fuerza.

Kintsugi mano pegada

Estoy segura que esta técnica será de gran ayuda para todos mis pacientes por lo que pienso aplicarla en mis sesiones de Mandala-Terapia.

Para mí ha sido una restauración sagrada el transformar el plomo del sufrimiento, el propio y el heredado, en oro. Este proceso me conectó con mi sueño de jovencita de estudiar restauración de arte, ahora lo veo como una metáfora en mi vida, ahora me he convertido en la restauradora de mi misma, de la obra de arte que Yo Soy.

Susana Guerini

*Artículo protegido por el registro de propiedad intelectual

 

 

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Mi práctica diaria constante y disciplinada de una combinación propia de meditación, lecturas, creación de mandalas y yoga, ha impulsado un movimiento hermoso en mi corazón. Ha sido como regresar a ese espíritu sabio que todos tenemos dentro. Es la sabiduría interior propia que surge cuando la mente y el corazón están relajados.

Confieso que no todos los momentos de mi vida están llenos de esta conexión, hay también los otros momentos, hay los desafíos que son los regalos empaquetados, las penas, los dolores, los miedos pero que también son parte de la vida.  Así, desde mi refugio interno voy aprendiendo a atender esos otros momentos con ecuanimidad y dignidad. Como decía Martin Luther King: ” Si una persona barre las calles para ganarse la vida, debería barrerlas como pintó Miguel Angel, como compuso Beethoven y como Shakespeare escribió sus obras de teatro”. Cuando lo logro hacer, cuando estoy más consciente, es cuando puedo dejar que mis luchas se alivien y logren descansar en un corazón pacífico.

Aprendiendo a estar presente, a dar nombre a los pensamientos, a los sentimientos, a las percepciones que vienen y van, que aparecen y desaparecen en una danza continua. El refugio se crea con constancia y dedicación en una actitud receptiva hacia lo que la vida nos dá sea lo que sea abriéndonos así al amor. Para mí es una purificación del corazón, una práctica donde se van terminando las guerras internas, donde se deja de ver al bueno o al malo, donde no hay otra que confiar y entregarse al misterio de la vida. Es en mi refugio donde puedo abrirme a las diez mil penas y a las diez mil alegrías que la vida me presenta.

El centro de mi mandala es para mí como un espacio de la realeza, tiene una carpa o toldo que cubre ese espacio para protegerlo, un energía femenina llena de determinación y fuerza de vida. Empecé creando este mandala desde el centro hacia afuera y de afuera hacia adentro para terminarlo. Me tomé la mayoría de tiempo en el centro, sintiéndolo y resonando con lo que me decía. Estaba creando mi refugio en mi mandala, reflejo del que estaba dentro de mí.

Este amparo vive en mí, y como está en mí puedo contar con él el momento que necesite sin importar lo que pase afuera. Pueden surgir tormentas, oleadas de cambios a mi alrededor como puedes ver en este mandala pero tengo donde resguardarme, en el centro, en esa superficie sagrada que he creado para mí, mi refugio. Sé que independientemente de lo que me ha tocado afrontar, la alegría y la renovación esperan mi regreso.

Susana Guerini

“Hay un tiempo para estar delante y hay un tiempo para estar detrás, hay un tiempo para estar en movimiento y un tiempo para descansar, un tiempo para estar vigoroso y un tiempo para estar agotado. Un tiempo para estar en peligro y un tiempo para volver a la seguridad. El sabio vé las cosas tal como son, sin controlarlas. Está centrado en el Tao, y puede ir donde quiera sin peligro porque percibe la armonía incluso en medio de las alegrías y penas del mundo. Como reside en el centro del círculo, ha hallado paz en su corazón.”

Tao Te Ching

 

 

 

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Este es mi nuevo mandala, el recién nacido, su nombre: Aquí Soy y Estoy”

Este mandala lo empecé a crear en la última clase del taller que dicté sobre Sentimientos y Mandalas, fue tanta la inspiración y la profundidad en la que se movía el círculo que me impulsó a crear este mandala tan poderoso y tan exacto a mi situación interna actual. Para mí refleja ese estado de empoderamiento, de fortaleza y coraje que vivo ante las situaciones desafiantes en que hoy por hoy me encuentro viviendo. Sigue leyendo

En esta época de mi vida, viviendo fuera de mi país, he sentido la necesidad de retomar mi práctica de crear mandalas de una manera más constante. Esta vez he querido acompañar el proceso creativo con una pequeña reflexión sobre lo que me dice mi mandala, sobre lo que me dicen las formas y colores de mí misma.

Estoy experimientado la creación de mandalas con la mano izquierda. Combino la mano dominante (derecha) con la izquierda. Los trazos y formas que se dan con la mano izquierda provienen del inconsciente, de la parte desconocida. He podido en estos trazos comprobar la cantidad de figuras y formas que aparecen espontáneamente dejando fluir la mano izquierda. Luego con la mano derecha, la que puede apoyar con recursos, cuando siento hacerlo, completo las figuras que están escondidas, dándoles más forma y cooperando para que afloren los significados.

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Estas son algunas pautas sobre el trabajo con los mandalas, pautas que incluyen sus grandes beneficios y su poder reconectador. Comparto estos puntos (autor desconocido) con ustedes para que puedan tener más información del trabajo con mandalas.

“- En el trabajo con mandalas se utilizan medios artísticos para sacar a la luz aquello que desconocemos de nosotros mismos; es un medio y un fin al mismo tiempo!

– Permite explorar misterios… nuestros misterios que al aflorar a la superficie se convierten en valiosos recursos que nos dan la oportunidad de vivir más plenamente!

– El mandala nos invita a dejarnos llevar por el círculo vacío y plasmar en él aquello que nos sucede, lo que surja de nosotros mismos y que deseamos descubrir en ese momento.

– El éxito en el trabajo con mandalas como herramienta terapéutica radica en el planteamiento de una pregunta que como una llave mágica abre las puertas a nuestro mundo interno donde podemos contactarnos con nuestro yo auténtico.

– En el trabajo con mandalas nuestra mente encuentra un procedimiento no dañino que permite expresar aspectos dolorosos de nosotros mismos, es entonces cuando se produce la catarsis al ver reflejados de una manera protegida -en los dibujos realizados dentro del círculo que contiene- nuestros traumas, complejos, y heridas psicológicas que hemos estado guardando, que surgen para ser sanados y trasformados saludablemente.” Autor desconocido

Algunas veces el trabajo con mandalas en sí es un misterio y hay muchos interrogantes, es por eso que me gusta compartir varios artículos de otras personas que están en este camino mandálico para que puedan tener cada vez más una visión más amplia de lo que consiste el trabajo con mandalas. De todas maneras por mi experiencia todo queda corto si no se lo experimenta, si no se lo hace carne. El mandala hay que vivirlo!!

Susana Guerini

Carl Gustav Jung (1875-1961) postuló que los Mandalas eran representaciones de la mente, puesto que se trataban de arquetipos en los que confluían los aspectos conscientes e inconscientes de los seres humanos. Por lo tanto empleo la pintura de Mandalas como recurso terapéutico para identificar desórdenes emocionales en sus pacientes y trabajar en procura de la integridad de la psiquis humana. Jung consideraba que el comportamiento del individuo se formaba a partir de dos estructuras básicas de consciencia: la individual y la colectiva. La primera era el resultado de la experiencia vital de la persona en tanto que la segunda se heredaba del medio circundante próximo. Desde esta perspectiva el centro del Mandala se asociaba con la manifestación de la individualidad-concebido como objetivo destinado a perfeccionar- y los contornos representaban el marco social en el que ese rasgo único se desarrollaba.

Primer mandala de Jung >>>>>>>>>

El Mandala como símbolo

El símbolo es una unidad sintética de significado entre dos polos opuestos: lo manifiesto y lo oculto. Tras su sentido objetivo y visible se oculta otro sentido invisible y más profundo. Unen a través de sus imágenes la vida consciente e inconsciente del individuo, a modo de integración.
Lo simbólico se puede expresar tanto en el arte gráfico como en las formas dinámicas de las fantasías, las visiones y los sueños.

Los estudios de Jung sobre el simbolismo del Mandala lo condujeron a definirlo como “la expresión psicológica de la totalidad del ser”.
Según Jung en el interior de la psiquis del individuo existía un núcleo relativamente protegido de la influencia de los miedos las obsesiones u otros elementos que generaban caos y malestar. De acuerdo con esta teoría el Mandala constituía una imagen circular que detentaba un centro difusor de orden que compensaba la confusión presente en el estado psíquico. A través de ese núcleo se establecía la construcción de un punto central con el que todo lo demás se relacionaba.
Para Jung la producción de símbolos mandálicos era un medio eficaz para alcanzar la unidad simbólica y le permitía al sujeto llevar a cabo la conciliación entre la esfera consciente y el domino inconsciente, teniendo en cuenta que la simbolización es el mecanismo fundamental por el cual se manifiesta el inconsciente , la producción de dibujos mandálicos era más eficaz que el proceso mismo del análisis.

El inconsciente colectivo

El concepto de inconsciente colectivo fue postulado por Jung para explicar la existencia de un lenguaje compartido por los seres humanos de todo tiempo y lugar. Esta herencia de la humanidad , según su teoría, estaba formada por símbolos primitivos ( imágenes primordiales) que permitían la expresión del contenido de la psiquis que trascendía el marco de la razón, por lo tanto la humanidad poseía un sustrato común de contenido inconsciente.
Las imágenes primordiales son los arquetipos. Jung definió a los arquetipos como formas o imágenes de naturaleza colectiva, que dan casi universalmente como constituyentes de los mitos y, al mismo tiempo, como productos individuales autóctonos de origen inconsciente.
Los arquetipos son los patrones fundamentales de la formación de símbolos que se repiten en los contenidos de las mitologías de todos los pueblos de la historia de la humanidad.
De los arquetipos dependen las últimas y más profundas motivaciones de la mente y la conducta humana individual y colectiva.
Las pautas culturales en última instancia dependen de los arquetipos.

Jung creía ver en el círculo del Mandala a la expresión de los antagonismos y polaridades psíquicas, siendo el inconsciente el centro rector que gobierna a los opuestos. El nombre psicológico de esta dialéctica es llamada “ ambivalencia”.
La presencia de lo masculino y de lo femenino,
El yin y el yang, lo consciente y lo inconsciente son a la vez recíprocos y excluyentes, se hacen uno y luego vuelven a separarse. La represión de este núcleo hace que su fuerza resulte más persistente e ingobernable.

Los fenómenos de escisión y división recogidos por la psiquiatría occidental bajo la forma de esquizofrenia o psicosis, remiten al proceso de disgregación de la unidad originaria como resultado, dice Jung, de la colisión entre lo consciente y lo inconsciente. En las tradiciones espirituales orientales la escisión no posee un valor psicológico sino que es la expresión de un nivel de consciencia inferior.
Jung consideraba la escisión como una tendencia inherente a la psique humana, sea esta oriental u occidental.

Por ello Jung prescribió desligar la conciencia de todo aquello que la someta a la dualidad aparente, a fin de que la misma pueda percibir lo esencial.
La conciencia debe desligarse de toda voluntad de dominio y de cualquier intromisión del ego, de esta manera la conciencia ya no le impone su ley a la vida sino que se suma a ella se uno con la totalidad. Una y otra son contiguas, y por lo tanto sincrónicas. No hay anhelos, deseos o propósitos con arreglo a los cuales el curso de la existencia es obligado a desviarse o ramificarse.
El hombre regresa, así, a la fuente de la cual proviene.

La armonía de la parte inconsciente con la consciente del sujeto se encuentra en el sí-mismo o self. Según Jung “el self es el orden dentro de la psique”. Este concepto es lo opuesto al yo. El self es un arquetipo equilibrador de las partes concientes e inconscientes del sujeto. Así, la salud del sujeto equivale al proceso adecuado del self, que atiende a los elementos de la consciencia y a integrar los aspectos inconscientes. Entendido de esta manera un malestar emocional es provocado si las expresiones del inconsciente no son adecuadamente atendidas y simbolizadas

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La unificación de las esferas conscientes e inconscientes garantiza el desarrollo del proceso de individuación, este último concepto implica el equilibrio y armonización de la psique, la búsqueda de la realización del propio ser.
La posibilidad de integrar la totalidad de lo profundo del inconsciente colectivo hacia la opción de creatividad y el desarrollo personal alcanzando así la autorrealización.

Para los junguianos, la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del mundo moderno, es abrirse a los mensajes de crecimiento personal que proporciona el inconsciente universal y objetivo, a los mensajes del inconsciente colectivo.

Jung postulaba que el único camino era apartarse de la ilusión (Maya) del mundo moderno experimentar las fuerzas “numinosas” (espirituales) las verdades universales y eternas que residen en su inconsciente colectivo.

Jung equiparó el Mandala con el ojo humano en términos morfológicos y en sentido espiritual.

Consideró que se trataba de un prototipo de Mandala porque este órgano humano representaba la vista y la luz, así como la consciencia.
Se trataba según su postura, de una parte del ser humano que contemplaba al universo y determinaba la posición del observador en éste; absorvía energía cósmica y la exhibía ante el espíritu interior. Representaba la Unión entre el individuo y el cosmos.

Por otra parte observó que la disposición concéntrica de los elementos del Mandala y en simetría radial constituían las propiedades inherentes del iris ocular.
Para Jung, la presencia simultánea de varios diseños oculares, denotaba la interpretación del inconsciente como una consciencia múltiple.

Artículo tomado de la red

Beneficios del Proceso de Creación

Colorear Mandalas, admirar y disfrutar aquellos creados por otros puede resultar una experiencia enriquecedora pero la experiencia personal de crear mandalas intuitivamente por nosotros mismos es un camino iniciático, algo único e inigualable.

Los beneficios que podemos experimentar durante este proceso de creación son:

*Al focalizar nuestra energía en una actividad que nos ayuda a centrarnos y explorar nuestro Ser Interior, nos permite experimentar sensaciones de paz, belleza, armonía, etc, estimulando de esta forma el flujo interno de nuestra energía sanadora.
*Nos permite conectarnos con nuestra verdadera esencia iniciando procesos que estaban ocultos y liberando la energía atrapada.  Por ello, constituye una herramienta muy útil para el crecimiento personal.

*Ayuda a lograr una profunda relajación de la mente, permitiendo una reorganización energética que contribuye a superar la fragmentación psíquica y restablecer la armonía innata; despertando sensaciones de serenidad, plenitud y bienestar general (físico, mental y espiritual).

*Al calmar la mente propicia la atención, la paciencia y mejora el nivel de concentración en general. Con ello, podremos expresarnos e interactuar mejor con el mundo externo.

*Induce la expansión de la conciencia, despertando los sentidos y cambiando nuestra percepción sobre las cosas y situaciones que nos rodean.

*Activa e incrementa nuestro potencial de intuición.

*Ayudan a ordenarse internamente, y consecuentemente a sostenerse en el eje.

*Facilita el descubrimiento de bloqueos internos, dificultades y limitaciones, y al hacerlos concientes facilitan su superación.

*Propicia conectar con estados inspirados de creatividad.

*Permite una interiorización de los sentidos y de la consciencia, induce la quietud y silencia la consciencia mental ordinaria. Por ello, la creación de mandalas es considerada una meditación activa.

Una vez que ustedes se adentren en la creación de sus propios mandalas, van a vivir todos estos beneficios en carne propia, así que les animo para que empiecen a crear sus propios mandalas!!

Susana Guerini




Historia y Origen del Mandala

La palabra mandala viene de la India y proviene del sánscrito, y significa “Círculo Sagrado”. Es un símbolo de sanación, totalidad, unión, integración, el Absoluto.

Psicológicamente, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Dado que reflejan la psique humana, cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc.

En la cultura egipcia, los mandalas eran utilizados debido a la fuerza que estos transmitían, llenando de energía el lugar y como instrumento de meditación profunda. También se usaban dentro de las casas para atraer la energía o transmutar la negativa en positiva, así como para crear armonía y balance en la casa.

En la civilización China aun en la actualidad, son utilizados para generar abundancia y prosperidad así como para fortalecer la salud.
En tribus indígenas americanas se hacen presentes en coloridos bordados adornados con plumas y animales nativos.
En algunas tradiciones se empleaban como protección contra los malos espíritus y como una especie de amuleto para promover la valentía y el coraje.
Los nativos Navajo celebraban ceremonias, las cuales incluían oraciones y pinturas de arena representando diversos mandalas. Estos no eran permanentes, invocaban a los seres sagrados a la vez que servían como altares provisionales. Se dibujaban dentro de los hogares beneficiando, con cada mandala, no solo a los habitantes de esa casa, sino también a todos los miembros de la tribu.
Los Dogon de Mali poseen una metafórica relación entre el lenguaje y los símbolos, sus complejos mandalas hablan del “huevo de amma” como el vientre que alberga los signos del mundos, de ahí que el mandala mas representativo de esta maravillosa cultura tiene forma ovoide, trazado por una cruz en su interior, la misma divide al mandala en cuatro partes distintas que representan a su vez lo cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales.
Para esta cultura, meditar y trabajar la propia evolución sobre la base de sus mandalas, es un elemento esencial para llegar a comprender su lugar en este mundo así como para identificarse con el cosmos y con el infinito.
La Cábala, ciencia sagrada que obedece a las leyes más simples de la naturaleza, posee dos principios que la sostienen: las letras del alfabeto hebreo y los “Sefirot”.

Los sefirot están formados por diez esferas, en las cuales la luz divina es recibida y se manifiesta a través de ellas. Las diez etapas sucesivas de la luz, dan al hombre la posibilidad de comprender el infinito y acercarse a lo Divino.

Las 22 letras hebreas pasan por los 10 sefirot del árbol de la vida, formando así el mandala.
Cada sefirot representa distintos planos de la conciencia por los cuales es necesario transitar para evolucionar y encontrar así, la esencia del ser en una unión con lo absoluto.
Las runas de las tradiciones nórdicas, son contenedoras de diversos símbolos que representan la búsqueda de la armonía en relación con lo interno y lo externo. Representan energías sagradas que hacen referencia a los distintos planos de la conciencia.
A pesar de que los mandalas se encuentran presentes en cada rincón del mundo, sus origenes nacen en el Janaismo, Tantrismo, Hinduismo, Budismo y lamaísmo.
Su nombre hace referencia al sánscrito, en tibetano es KYLKHOR (KYL: centro KHOR: circulo) literalmente seria “el centro de los alrededores”.
Los mandalas tibetanos de arena suelen elaborarse a pedido de la comunidad con la intención de traer paz y armonía al mundo, a un lugar determinado y a sus habitantes; también son utilizados como valiosas bendiciones y como instrumentos de meditación activa, cuya esencia descansa en su construcción.


Un mandala es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello nos representa el símbolo del cosmos y de la eternidad. Nos representa la creación, el mundo, el Dios, el ser humano, la vida. Podríamos decir que todo en nuestra vida posee las formas del círculo. Desde el universo (el sol, la luna, los planetas) hasta el esquema de toda nuestra naturaleza, los árboles, las flores, entre otros, todos siguen una línea circular. ¿Y que decir del átomo o la célula?. Todo lo que nos rodea tiene la forma de círculo. Que al mismo tiempo nos representan los ciclos infinitos de la vida. Y si observamos nuestro cuerpo, nos daremos cuenta que todas nuestras formas son redondeadas, esto nos recuerda que somos sistemas dentro de sistemas, pertenecemos al Absoluto y el Absoluto está en nosotros.

Tomando de la red