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En esta época de mi vida, viviendo fuera de mi país, he sentido la necesidad de retomar mi práctica de crear mandalas de una manera más constante. Esta vez he querido acompañar el proceso creativo con una pequeña reflexión sobre lo que me dice mi mandala, sobre lo que me dicen las formas y colores de mí misma.

Estoy experimientado la creación de mandalas con la mano izquierda. Combino la mano dominante (derecha) con la izquierda. Los trazos y formas que se dan con la mano izquierda provienen del inconsciente, de la parte desconocida. He podido en estos trazos comprobar la cantidad de figuras y formas que aparecen espontáneamente dejando fluir la mano izquierda. Luego con la mano derecha, la que puede apoyar con recursos, cuando siento hacerlo, completo las figuras que están escondidas, dándoles más forma y cooperando para que afloren los significados.

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Luego de la última sesión de mandala-terapia que acompañé, salí sintiéndome triste y desilusionada. He disfrutado mucho y aprendido también mucho en todos estos años de acompañar gente a través del yoga, de la terapia y del acompañamiento con mandalas.

Y mi labor como yo, han ido evolucionando y madurando. Mientras más trabajo interno tenga y más espacio en mí integrado, mejor puedo acompañar a los demás y es que cómo se puede acompañar al otro basándose solamente en libros, en teorías ajenas a la experiencia propia? Pienso que la mayor sabiduría está en las vivencias conscientes, desde ahí uno está en la capacidad de guiar a los demás.

He tenido muchas satisfacciones en mi trabajo con los demás, me ha llenado de dicha ver cómo mis socios- alumnos emprenden un camino iniciático y logran comprender, y logran empoderarse para poder seguir avanzando por sus vidas de una manera más auténtica y tomando decisiones certeras.

Y digo “socios” porque siempre es un intercambio, nunca es de un solo lado. Las dos partes nos enriquecemos mutuamente en un intercambio ritmico balanceado. Y digo “alumnos”, porque además del acompañamiento, les enseño a crear sus propios mandalas para procesar sus sentimientos para que así puedan usar esta herramienta cuando lo necesiten. De esta manera se independizan, se vuelven autónomos para crecer internamente.

Cerrar sesiones y salir llenita de conexión con lo Divino, llenita de contentamiento por el otro, llenita de agradecimiento por la herramienta y por la vida. Ver la transformación claramente en los ojos del otro, de unos ojos tapados, confusos a unos ojos llenos de brillo y conexión interna….qué bendición!

Apareció en mí algunas veces la interrogante de la eficacia de la terapia cuando veía como mis alumnos o socios avanzaban 5 pasos y luego por influencia de los demás, del sistema, de la educación, de la religión, etc, retrocedían 6 pasos……..era frustrante.

Hoy ese interrogante está más presente, me pregunto de qué sirve guiar y avanzar si en el externo no hay sostenimiento, apoyo ni consciencia para mis socio-alumnos?

Como sabemos el trabajo interno es para valientes, y nos ha costado mucho esfuerzo y disciplina caminar conscientemente pero si a eso le sumamos que tras salir de sesiones o retiros extasiados de consciencia, se regresa a estados de vida durmiente en la familia, en el trabajo, en el colegio, etc. Es un shock que amenaza la perseverancia y constancia de lo alcanzado. La vorágine de lo dormido termina comiéndonos y haciéndonos regresar a la manada….pufff!!

Cuántas veces nos ha pasado esto? los que estamos en este camino, muchas, tarde o temprano. Qué diferente sería salir de una sesión y re-unirse con grupos de gente despierta y en la misma búsqueda no? Cuánto avanzaríamos? Muchísimo más que teniendo la corriente en contra por supuesto.

Cómo sería pertenecer a un círculo de seres humanos que viven de manera amorosa y consciente donde todos nos respetaramos, nos consideramos, donde practicáramos la solidaridad y la cooperación? Donde la meta común sería la integración con uno mismo, con los demás y con la naturaleza?

Y bueno, por ahora, lo que me corresponde, integrar mi tristeza y mi frustración…

Susana Guerini

Los cuatro pilares básicos del método “Mandala Intuitivo” se caracterizan por no ser lineales ni estáticos sino más bien son como flujos energéticos que continuamente están expresándose durante las sesiones de “Mandala Intuitivo”. Son como cuatro ríos que giran celebrando el re-encuentro, celebrando la vida.

Los cuatro pilares que conforman el trabajo del “Mandala Intuitivo” son:

-Ritual,

-Conexión,

-Creación e

-Integración

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No tienen un orden específico pues ocurren circularmente conteniendo el espacio mandálico. Se los podría comparar también con cuatro partes de una rueda que giran constantemente de manera armónica y equilibrada. Esta rueda se vá articulando como un recorrido de auto-exploración, un viaje hacia la búsqueda del Yo auténtico, un círculo de exploración individual y grupal.

“Mandala Intuitivo” es un RITUAL  porque es un espacio sagrado, un círculo sagrado que se basa en un conjunto de prácticas establecidas que se van adaptando de acuerdo a las energías y movimientos de las participantes. En “Mandala Intuitivo” tenemos unos rituales específicos que ayudan a profundizar la conexión con uno mismo. Todo lo que acontece en cada sesión está lleno de significado simbólico.

“Mandala Intuitivo” es CONEXIÓN porque permite la comunicación con uno mismo a través de nuestros mandalas y la comunicación con los demás. Como la rueda de los cuatro pilares está en movimiento, todo se conecta y todo encuentra una inter-relación llena de muchos aprendizajes y significados. La conexión empieza a surgir espontáneamente sin forzar sino más bien soltando la necesidad de controlar y juzgar. En “Mandala Intuitivo” estamos buscando una conexión, un contacto íntimo con nuestro Ser Esencial, con nuestra Fuente de Energía.

“Mandala Intuitivo” es CREACIÓN, es dar a luz, dar existencia, a través de formas y colores, a nosotros mismos como estamos en ese momento. Es creación con creatividad, imaginación e intuición, todas puestas en marcha para desarrollar nuestros dones desactivados. Es creación porque es algo inédito, algo único, original e individual, nunca antes visto o conscientizado. En el proceso de creación se movilizan las fuerzas internas y los recursos que tenemos como seres humanos. Aquí la creación personal de mandalas es primordial, creamos nuestros propios mandalas sin plantillas hechas por otros, somos creadores por excelencia y tenemos la capacidad de crear sin límites.

“Mandala Intuitivo” es INTEGRACIÓN porque durante el proceso incluye a las partes excluídas, olvidadas, encapsuladas de nosotros mismos. Se pasa a formar parte de un todo, como cada aspecto de nuestro mandala es contenido por el círculo, cada compartir del otro se incluye y se acoge dentro del círculo de compartir y cada aspecto de sombra en nosotros es contenido, abrazado por el Todo mandálico. Todas nuestras partes fragmentadas pasan a unificarse y constituir un Todo.

El método “Mandala Intuitivo”, nos permite ahondar en los sentimientos más guardados, explorar nuestros propios límites, sobrepasarlos con nuestra creatividad, dialogar con lo alienado y con lo que duele para así emprender un viaje de retorno a los orígenes y finalmente regresar para contarlo de una manera más integrada.

Por: Susana Guerini

*Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual, se prohibe su copia total o parcial sin mencionar mi autoría.

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Cuando uno comienza el curso de “Mandala Intuitivo” es muy común que la lógica y la razón pidan automáticamente que se les dé interpretaciones y análisis lógicos y racionales de sus mandalas. Cuando yo empecé este camino hace 15 años, compraba uno y mil libros de mandalas donde se daba los significados de los colores y de las formas en los mandalas. Asi cuando creaba un mandala me chequeaba todos los significados de colores y formas y no se imaginan el rollo que tenía entre tantos significados!! Terminaba confundida y poco conectada con lo que realmente me decía mi mandala. Con el tiempo aprendí a dejar los “significados de los libros” y empezar a confiar en mí, en mi intuición.

Y esto no es fácil ya que estamos acostumbrados desde pequeños a que nos digan qué hacer y qué no hacer y por qué, en la infancia, en la escuela y hasta en la universidad. Estuvimos todo el tiempo simplemente recibiendo lo externo sin activar nuestra propia creatividad y nuestra propia intuición. Pero en el trabajo con “Mandala Intutivo” aprendemos a buscar intutitivamente en nuestro “libro interno” las interpretaciones que van con nosotros y con las que nos sentimos cómodos. El mandala creado por nosotros mismos es un reflejo de un proceso vivo por lo que al volverlo a contemplar luego de un tiempo se obtienen nuevas pistas, nuevas intuiciones y nuevas respuestas.

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Cada persona tiene un vocabulario propio y único de significados, algunos permanecerán inalterados y otros cambiarán con el tiempo. Cada uno es un universo propio y único que ha vivido y está viviendo experiencias diferentes, por eso no usamos interpretaciones ajenas, externas y de masa. Escuchando a la intuición, cada uno encuentra su propia interpretación, la que hace vibrar su corazón y dice: ” si!! eso es!! Y así aprendemos a dejar la dependencia a que otros nos digan lo que nos pasa, a que nos den recetas mágicas y nos den interpretando nuestros mandalas. Aprendemos entonces poco a poco a volver a confiar en nuestra propia sabiduría, en nuestros maestro interior que sabe cuál es nuestra propia respuesta.

En los talleres de “Mandala Intuitivo” pongo mucho énfasis a que nos empoderemos de nosotros mismos, de nuestra capacidad intuitiva y nos asumamos frente a lo que descubrimos, frente a nosotros y a nuestras vidas. Fomento en mis alumnas que empiecen a confiar más en ellas mismas para que fortalezcan así su autoestima y su capacidad de  utilizar su intuición sin duda alguna en decisiones importantes en sus vidas. Todo un reto al principio pero paso a paso se logra!!

Susana Guerini

Mandalas creados por Susana Guerini

*Artículo protegido por el Registro de Propiedad Intelectual, se prohibe la copia total o parcial sin mencionar mi autoría.

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Siempre es bueno probar “Mandala Intuitivo” en diferentes contextos y grupos de gente viviendo situaciones similares. Recibí la propuesta de hacer un taller de “Mandala Intuitivo” con mamás jóvenes con sus bebés. En ese momento resonaba la propuesta con lo que estaba trabajando en mí misma, sanando el tema del nacimiento y de la primera infancia. Así que muy conectada con el tema intuitivamente me preparé para el grupo de madres jóvenes con sus angelitos.  En un principio pensé qué iba hacer con tantos bebés especialmente si uno empezaba a llorar… todos iban a llorar también!!!!. Nunca había trabajado con un círculo de mamás con bebés, así que tenía cierta duda si iba a fluir o no.

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Pero fue una sorpresa para mí ver cómo los bebés participaban energéticamente del trabajo y se beneficiaban del compartir. La maravilla del círculo mandálico es que acoge y contiene y tanto mamás y bebés se sentían acogidos por lo que todo fluyó con armonía y entrega. Las mamás se sintieron libres y tranquilas pudiendo amamantar a sus bebés cuando necesitaban, acomodarlos a un lado para dormir o simplemente estaban en sus piernas participando a su manera. Cabe resaltar también lo importante que es trabajar en el suelo en un círculo, así las participantes se pueden acomodar libremente, porque el cuerpo mientras creamos mandalas intuitivamente también cambia de movimiento, necesita moverse, acomodarse, ubicarse, centrarse, alinearse, es parte del proceso de creación. Muy distinto a otros talleres de mandalas donde se sientan en sillas y sobre una mesa se ponen a pintar mandalas. La creación de nuestros mandalas en talleres de “Mandala Intuitivo”, incluye movimiento en todos los cuerpos por eso en este caso con los bebés resultó más que ideal este formato como pueden ver en las fotos.

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El gran beneficio de este círculo es que se abrió un espacio para compartir las mismas dudas, los miedos, las experiencias de mamás, sus dolores, su cansancio, sus alegrías, pudiendo así sentirse identificada con otras y obteniendo respuestas a muchas preguntas a través de las otras. Los bebés indudablemente se relajaron, unos se quedaron dormidos. El efecto que tiene para el bebé oir a su mamá expresarse desde lo más profundo es de mucho alivio pues ya no tiene que cargar con todas las emociones no expresadas de su mamá. El bebé y la mamá son una sola burbuja por lo que todo lo que la mamá siente, siente el bebé y muchas veces se dá el caso de que el bebé en su consciencia carga con lo que no le corresponde, con un amor ciego a su mamá. Todo trabajo interno que haga una mujer mamá beneficiará indudablemente a su bebé.

“LA MEJOR HERENCIA DE UNA MADRE A UNA HIJA ES HABERSE SANADO COMO MUJER” Christiane Northrup

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Me gustó mucho el trabajo con mamás y sus bebés, siento que es primordial empezar a tomar consciencia de los propios procesos mientras se está embarazada y cuando se tiene al bebé. Son épocas de grandes oportunidades para poder sanar lo propio. En esta etapa todo lo nuestro se activa, así que tenemos ese gran chance de dar la bienvenida a lo que sentimos y con lo que conectamos para poder sanar y despejar así el camino a nuestros hijos para que puedan vivir su propia vida.

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El Proceso de Crear Mandalas

Siento por mi propia experiencia que el proceso de crear mandalas empieza primero dentro de uno, esa chispa interna que vibra y pide ser manifestada en un papel en blanco.

El mandala empieza a gestarse internamente y comienza en ese preciso momento el proceso que se vá dando con el tiempo justo que cada mandala necesita. Es como un embarazo que se lleva dentro y toma su debido tiempo hasta que uno siente que es hora de parirlo.

Cualquier situación interna puede provocar un mandala, desde un estado de tristeza profunda hasta un estado de plenitud interna.

Cuando se sienta que ya llegó el momento, primeramente se busca un tiempo y un espacio sagrado, un lugar tranquilo con luz y buena ventilación, se prepara el ambiente con música, inciensos y velas, preparando el tabernáculo donde vá a nacer nuestro mandala.

Y así en estado de meditación se busca el papel primero, y no cualquier papel, tiene que ser el lienzo con el que uno se pueda conectar. Con suavidad se lo toca, se lo acaricia, y él responde y se dá la primera conexión. Uno lo habla y el papel contesta y en esa sincronizidad palpándolo, se cierran los ojos y se entra en comunicación entre lo de adentro y lo que está por nacer ,estableciendo el puente entre los dos mundos.

El siguiente paso, los colores, es bueno tener variedad de tipos y colores, y ponerlos frente a uno abriéndolos en una mesa, todo un arco iris a la disposición de uno. Rojos, azules, naranjas, marrones, todos se abren con su propia energía como instrumentos mágicos listos para la gran creación. Los colores van a ser elegidos a medida que transcurre el proceso de creación utilizándolos instintivamente, dejando a un lado lo racional.

Viene el momento de trazar el círculo que sostendrá todo el contenido, se puede simplemente hacerlo con un plato o utilizando un compás. El tamaño del círculo dependerá del tamaño del papel . No hay que dudar en nuestra intuición, hay que dejarse llevar durante todo el proceso de la mano de esta gran maestra sabia.

Tenemos el ambiente propicio, el papel, los colores y el círculo trazado y es ahí cuando empieza la mente y los conceptos a jugarnos (distraernos). En mi experiencia y en la que he visto en otros, es en este momento en donde aparecen las trabas y los bloqueos y vienen a nosotros preguntas como: “ Y ahora qué hago? ¿Cómo empiezo? ¿De dónde empiezo? ¿Qué tengo que hacer? Se respira profundo y si se quiere se hace una pequeña meditación para dejar salir lo oculto, lo desconocido, libremente es decir libre de mente, dejando a un lado los temores y los conceptos. No estoy haciendo una obra de arte y no espero la aprobación de los demás, voy a ser yo mismo.

Y el color llama y uno se compenetra con él y empieza a dejar fluir las manos, dejar fluir los sentimientos y los pensamientos en una sinfonía de expresión. Trazo tras trazo, pincelada tras pincelada, se vá abriendo ese mundo interior ante nuestros ojos. Y en una cita con nosotros mismos vamos plasmando todo lo que viene en una entrega meditativa donde el tiempo se detiene y estamos viviendo ese momento aquí y ahora.

En este tiempo sin tiempo no hay regla fija, todo es válido, y cada uno despierta su propio terapeuta interno. El parto termina cuando internamente e instintivamente sentimos que ya está, que no le hace falta nada, que está completito. Y ahí está nuestro hijo, nuestra creación, ahí estamos nosotros mismos expresados en la diversidad de colores y formas.

Tomamos distancia física de él y lo observamos de varios ángulos, honrándolo, admirándolo. Tomamos nuestro tiempo para respirar y digerir el proceso y luego procedemos a poner un norte a nuestro mandala. Lo giramos y sentimos cuál es su norte y cuando lo tenemos claro sentimos intuitivamente cuál es su título, le ponemos nombre. Escribimos el nombre de nuestra creación en la parte inferior así como la fecha para poder llevar un registro de nuestros procesos.

Lo ponemos en un lugar a nuestra vista para que esté presente despertando en nosotros nuevas pistas y nuevos descubrimientos. Cuando sentimos que el proceso interno ha terminado y se ha cerrado el círculo podemos guardarlo dentro del cofre de nuestros tesoros.

Por: Susana Guerini